Carlos Rivera
Un rosario de abusos
La resistencia de una mujer cuyo gran pecado fue sobrevivir

Rosario Ponce López tenía 24 años cuando enfrentó un repugnante linchamiento mediático y del pueblo (esa masa a la que muchos le atribuyen sabiduría y beatifican sus espeluznantes abusos) al ser hallada con vida el 13 de abril del 2011 en el nevado de Bomboya –provincia de Caylloma, en Arequipa– y su pareja, en ese entonces, Ciro Castillo Rojo, había desaparecido. Ambos eran estudiantes de la carrera de Ingeniería Forestal de la Universidad Agraria La Molina. Rosario tenía un hijo de cinco años con su anterior compromiso.
La gente se hizo eco de los titulares de la prensa seria y popular. Levantaron su novela de héroes y asesinos al gusto de las noticias, las declaraciones de una torpe fiscalía que emitía al alimón del morbo y no conforme a una responsable acusación con argumentos y pruebas objetivas. Era negocio abordar en cualquier medio la desaparición de Ciro y exacerbaban hasta el extremo jugando con la justa búsqueda del padre, Dr. Ciro Castillo quien nunca desmayó junto a su familia por encontrar la paz para su vástago. No respetaron la objetividad periodística o la dignidad de una mujer y la sentenciaban a diario con sus portadas y a nadie le interesó su honor, su dignidad o la verdad de los hechos.
Muchos abogados o sicólogos prestaban sus voces de especialistas para ponderar sus juicios profesionales o científicos cayendo en lo especulativo o en la pobre subjetividad de satisfacer el clamor popular y el rating de la prensa de espectáculos y policiales. La veían a Rosario purgando condena, analizaban su conducta culpable a través de sus declaraciones atropelladas y traviesas risitas. Esto era suficiente para el explícito perfil de una criminal que mató a su noble novio.
Todos querían verla en la cárcel. El negocio era rentable. ¿Cómo un sicólogo o siquiatra podía evaluar en un programa de televisión -en unos cuantos minutos- la conducta de una persona? Ni las feministas de aquellos tiempos reclamaron por la injusticia. ¿Dónde estuvo la ONG Flora Tristán o el Movimiento Manuela Ramos? ¿No era a todas luces un abuso contra una mujer a la que se le trataba como un estropajo?
¿Cuáles fueron los pecados de Rosario? Sonreír en su rescate y preguntar por el resultado de las elecciones presidenciales de la primera vuelta entre Keiko y Ollanta Humala y luego –recién– indagar por su enamorado desaparecido. ¿Qué evidencia se tenía de sus rasgos criminales? La macabra sonrisa de no demostrar empatía con el dolor de su enamorado. Reír por todo y como una loca. ¿Cómo una madre soltera da rienda suelta a sus impulsos aventureros y se pierde en un viaje con su pareja sin pensar en su menor hijo? Que si fumaba marihuana, que si era coqueta o si explicitaba su intimidad en sus mensajes de texto con su pareja desaparecida.
Hubo una fuerte recusación social de la gente moralista y machista junto a los entretelones que se manejaban en las ediciones de los medios de comunicación para vender cada nuevo detalle de la historia. Hasta la Fiscalía se atrevió a revelar una declaración suya realizada bajo protocolos estrictos de una cámara Gesell y finalmente fue difundido por el programa “Reporte Semanal” de Frecuencia Latina. El fiscal de la Nación en este entonces, José Antonio Peláez Bardales, nunca manifestó alguna llamada de atención a los responsables.
Fernando Ampuero escribió en La República (“Una defensa de Rosario Ponce”. 8/10/2011) que Rosario le contó que una vez una periodista se le acercó a decirle: “¿Tú sabes que todo el Perú te odia?”. Ampuero fue de los pocos periodistas que escribió con buen juicio periodístico sin caer en el chantaje sentimental del populacho.
En las cuentas de redes sociales que intentaban defender a Rosario Ponce aún se pueden leer estos comentarios:
“Aunque la justicia te absuelva, ella es culpable para todos los que somos pensantes”.
“Hermosa y tenebrosa”.
“Todas las zorras se parecen”.
“Rosario eres una pobre y triste sicópata”.
El diario Peru21 (1/11/2012) recogió las declaraciones de la fiscal de caso, María del Rosario Lozada Sotomayor: “...la magistrada sostiene que Rosario Ponce López empujó al precipicio a su ex enamorado en medio de una emoción violenta.” ¿Cómo una fiscal que debió desde un principio administrar el caso y la acusación más allá de las pasiones populares prestó su distinguido cargo para elaborar hipótesis descabelladas solo por sintonizar con el linchamiento popular?
Pasaban los meses y la historia no acababa. Rosario estuvo medicada y con tratamiento siquiátrico que le ayudaban a soportar el vendaval diario de insultos. En el colmo de su locura juvenil Rosario aceptó participar como modelo en un desfile benéfico organizado por el modista de las estrellas Ciro Taipe. Le dijeron “tamalito”, fue el top ten del rating del programa de Magaly Medina. Ese desfile a todas luces la aproximaba al descaro frente a la realidad del ex enamorado que no aparecía. El diario Ojo (25/11/2011) publicó la noticia en su portada con el siguiente titular: “Rosario con Ciro. Ex de estudiante muerto en el Colca debutó como modelo”.
La organizadora de concursos de belleza Jessica Newton declaró lo siguiente: “Para mí esa señorita necesita un tratamiento… en cuanto a físico necesita de todo porque es muy fea, no entiendo qué hace en una pasarela. Ella de moda sabe lo que yo sé de canto, realmente deja mucho que desear”. Acusarla de todo y hasta caer en la burla por su físico. En septiembre del 2011 el alcalde de la provincia de Caylloma, en ese entonces, Elmer Cáceres Llica, aprovechó las circunstancias y anunció la “Ruta Ciro”, con la finalidad de promover el turismo en la margen derecha del Valle del Colca. En el 2012 la Autoridad Autónoma del Colca (Autocolca) inauguró la estatua del joven desaparecido, realizada por estudiantes del Instituto Carlos Baca Flor, que finalmente ubicaron en la alameda Salaverry cerca a la plaza de Chivay.
El 20 de octubre de 2012, luego de más de 200 días de búsqueda, socorristas ubican el cuerpo de Ciro Castillo Rojo (el rescatista Eloy Cacya tiene su propia versión de la búsqueda y espera pronto dar a la luz estos hechos a través de un libro o una crónica al respecto) y, cuatro días después, lo sacaron del lugar. Sus restos fueron trasladados hasta la morgue de Arequipa ubicada entre el hospital General Honorio Delgado Espinoza y el área de biomédicas de la Universidad Nacional de San Agustín para los estudios de ley. Afuera, la muchedumbre gritaba contra Rosario y algunas madres lloraban sin consuelo por el fin de aquella tragedia.
En septiembre del 2013 la Segunda Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Arequipa archivó definitivamente la denuncia por homicidio presentada por la familia de Ciro Castillo contra Rosario Ponce. La titular de la Segunda Fiscalía Provincial Penal, Rosario Lozada Sotomayor, explicó ante el juez de Investigación Preparatoria de Chivay, Giancarlo Torreblanca, las razones para archivar el caso Ciro.
Estas fueron las palabras que recogió el diario La República: "No hablamos de probabilidades, ahora son certezas... No podemos ir a juicio a buscar nuevos elementos de prueba que demuestren responsabilidad. Al juicio se va con certezas. En dos años de investigación, y luego de una gran inversión en dinero, la Fiscalía no cuenta con pruebas directas, por eso pedimos el archivo.” Obviamente la noticia no cayó bien a la familia de Ciro.
La madre de Ciro Castillo, Rosario García Caballero no pudo soportar el dolor de la pérdida de su hijo y murió de un infarto en el 2015 luego de estar tres semanas internada en el hospital Edgardo Rebagliati de la ciudad de Lima. El padre de Ciro intentó una carrera política en las últimas elecciones complementarias de enero de 2020 y obtuvo 27,204 votos, por Perú Libre pero no logró una curul porque su partido no superó la valla electoral.
En julio del 2013, Rosario Ponce se graduó de ingeniería forestal y fue contratada para ocupar una plaza en el área de catastro rural de la Dirección de Agricultura en Ayacucho. Poco tiempo después fue despedida. Se presume por el escándalo que arrastraba y aún persistía en la memoria de muchos. En el 2015 Rosario Ponce anunció su boda con Víctor Carlos Cabrera Córdova —conocido como 'Shrek'— quien era hijo de su abogado, Miguel Cabrera. Anunció la aparición de un libro contando todas estas travesías. Ahora es una madre de 33 años y tiene un hijo fruto de ese matrimonio.
Cuando el morbo, la tragedia y el negocio se juntan resulta una combinación letal donde no importan las fatalidades personales ni la verdad o la condición humana. Recurrimos al inmundo ejercicio de ovacionar la miseria en todo su esplendor renunciando a nuestros valores ciudadanos o como periodistas por afanes justicieros. Rosario resistió esta embestida de matonería social y de los medios.
Era una sencilla chica de 24 años cuando empezó su desdicha. Desde sus humanos actos, equivocados o excesivos muchos, enfrentó con fortaleza de madre y mujer cada una de las arremetidas de quienes la veían como maldita o la bruja de los cuentos. La resistencia de una mujer cuyo gran pecado fue sobrevivir.
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