Nicolas Nadramia
Un Pérez distinto e irrepetible
El compositor y productor Rudy Pérez cumple hoy 61 años

Tenemos la vaga idea de que el mundo musical solo lo conforman los cantantes, las bandas y las orquestas. Pero no tomamos en cuenta que dentro de la industria melómana hay un sinfín de trabajos: desde los luthiers hasta los trabajadores de las imprentas. Y en la elaboración de un álbum musical (ya no podemos decir disco, puesto que el escenario físico está en decadencia) la persona más importante no necesariamente es el intérprete o ejecutor, sino un productor musical, el arreglista, o en algunos casos, el compositor, ya que este último es el creador o padre de la canción. Siempre he estado convencido de que un artista tiene un plus si es a la vez el compositor principal de sus temas (aunque no siempre pasa), pues entonces tendría en sí todo el arte de contar una historia —sea real o ficticia— en tres minutos y medio (en promedio), con una melodía y sonido que impacten al oyente. Sin embargo, también existen compositores que crean canciones para otros, y ganan su reconocimiento gracias a ello.
En toda la historia musical han existido grandes nombres en la producción, tales como Quincy Jones, Alan Parsons y Emilio Estefan, el productor musical cubano más reconocido por sus 19 premios Grammy Latino. Sin embargo, dentro de este gran círculo existe otro cubano, como Emilio, quien también escapó de Cuba a raíz del régimen castrista y fue considerado recientemente por la revista Billboard como el “compositor de la década”, aunque muchos —al menos en el Perú— no lo conozcan. Se trata de Rudy Pérez, quien hoy está de cumpleaños.
Fue en 1958 que Rudy Pérez nació, en Cuba. A muy temprana edad le regalaron su primer piano, y tuvo un gran interés musical por Frederic Chopin. A los 9 años fue a Estados Unidos junto con su familia, como muchos cubanos que buscaban un mejor futuro. Quince años le bastaron para empezar a pertenecer a bandas de rock, iniciando así su carrera profesional en la música; pero no fue hasta más adelante que llegó a pertenecer a una casa discográfica, trabajando como asistente. Fue entonces que empezó a aprender el arte de la producción y composición, y estoy seguro de que empezó a comprender más a la industria musical, puesto que todo los que nos consideramos melómanos teníamos en mente la idea expuesta en el primer párrafo.
Son pocos los afortunados que llegan a componer para artistas importantes, y más aún si se trata de ambos mundos (latino y anglosajón). Pero Rudy ha producido y compuesto para artistas de habla hispana, como José Feliciano, Julio Iglesias y Luis Miguel; pero en el 2001, ganó el Latin Grammy por Mejor Álbum Pop Femenino junto a Christina Aguilera –Rudy hizo la composición y producción del álbum Mi reflejo, que incluye los temas “Pero me acuerdo de ti” y “Ven conmigo”— fue cuando traspasó la barrera y trabajó junto a Michael Bolton y Beyoncé. Con esta última para traducir el tema “Irreplaceable” en la segunda mitad de la primera década de este siglo. También ha trabajado junto a Whitney Houston en la producción de una canción compuesta por el cubano, pero la cantante estadounidense falleció antes de que aquella pieza pudiera salir al aire con su voz.
Nominado cinco veces a Compositor del Año por la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores, tiene 19 nominaciones al Grammy y ha sido incluido en el Salón de la Fama de Compositores Latinos en el 2013. Hasta hoy no deja de trabajar y afirma que —aunque hoy los músicos hablan se habla más de negocios y se prefiere el baile a las baladas románticas— se debe seguir hablando de música principalmente, y que la balada ha pasado a tener un lugar más privilegiado, a pesar de haberse vuelto en un nicho.
Probablemente tendrá que pasar al menos algunas décadas para volver a ver a un compositor musical de la categoría de Rudy Pérez. Artistas como él —con el talento, el prestigio y los logros que ha obtenido—no aparecen todos los días. Necesitamos a un Rudy Pérez por lo menos cada cinco años; necesitamos productores y compositores que le saquen todo el jugo a una composición, y que sigan creando sensaciones y contando historias de manera corta, pero sumamente artísticas.
COMENTARIOS