Pedro Olaechea

Un nuevo comienzo para la PUCP

Se necesita transparencia, honestidad y responsabilidad

Un nuevo comienzo para la PUCP
Pedro Olaechea
21 de diciembre del 2018

 

Me convertí en estudiante de Economía en la PUCP en 1972. El Perú pasaba momentos difíciles. Muchos podrán recordarlo con claridad: estábamos en medio de la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado. Al no comulgar ideológicamente con el 99% de la Facultad de Ciencias Sociales, mi vida universitaria estuvo llena de debates y fuertes discusiones, dentro y fuera de los salones de clase. Pese a todas las diferencias, conservo muy buenos recuerdos. Incluso fui reconocido como alumno destacado.

No es secreto para nadie que las discrepancias que alguna vez tuve como alumno se mantienen en la actualidad. Sin embargo, siempre supuse que el manejo económico de la PUCP se llevaba de manera correcta. Jamás imaginé las revelaciones de las últimas semanas. Un estudiante inició un proceso contra la PUCP por el cobro ilegal de moras y el Indecopi le dio la razón. Por años, la administración de la universidad le cobró altas cantidades de dinero a un amplio número de estudiantes. Y eso no fue todo. El tema alcanzó un nuevo nivel después. Aún como rector, Marcial Rubio, en una complaciente entrevista con una de sus trabajadoras, dio a entender que siempre estuvo consciente de la ilegalidad de esos cobros.

“La universidad, frente a la posibilidad de no pagar la planilla, se vio en la imposibilidad de cumplir la ley y siguió aplicando la multa de medio crédito por la mora en el pago”, expresó muy tranquilo (el video fue eliminado de la cuenta en YouTube que lo publicó). La respuesta fue tremenda para los miembros de la institución y también entre los extraños. Sus declaraciones lo lapidaron, y en pocos días se confirmó la renuncia del equipo rectoral.

De esta manera, se puso de nuevo sobre la mesa el debate acerca de la administración económica de la PUCP. Digo “nuevamente” porque este tema ha sido de amplio debate en diversos grupos durante mucho tiempo. Sin embargo, lo que algunos entendíamos como preguntas serias sobre economía, era entendido por otros como un ataque a la misma esencia de la universidad. En ese sentido, resulta interesante revisitar el debate entre Marcial Rubio y el cardenal Cipriani, que no solo se trataba de las obligaciones que tendría la PUCP por ser una universidad católica (temas que estarían hoy resueltos), pues también incluía serios cuestionamientos a su administración económica.

Centrándose en la gran discusión sobre la “educación católica” que se debía dar en la universidad —por ser Pontificia y Católica—, el entonces equipo rectoral fue bastante hábil y logró que las discusiones acerca de la PUCP se concentren en la posición personal que uno tenía sobre el cardenal Cipriani. Esto llevó a que el debate se volviera completamente maniqueo.

Así, cada cuestionamiento a las acciones de Rubio significaba automáticamente que se le estaba haciendo el juego a Cipriani, y eso no se podía permitir. Hoy, fuera de la opinión que cada uno pueda tener sobre el Cardenal, vemos que había razones legítimas para indagar más sobre los temas económicos, sobre si se estaban llevando de la manera más óptima. Antes, cualquier cuestionamiento era tabú.

Con la renuncia de buena parte del equipo rectoral y el anuncio de las fechas para las próximas elecciones rectorales, la universidad se prepara para un nuevo gobierno. Se entiende que será la primera vez en más de 20 años que no se elija la continuidad. Ante las circunstancias que vive hoy la PUCP, se tienen que tomar medidas importantes y de inmediato, como la de investigar —tanto en las instituciones de la misma universidad como en la justicia peruana— a las personas responsables por el ilícito cometido, así sean miembros de la conocida “reserva moral del país”.

Un nuevo equipo rectoral tiene que asumir la administración de la universidad y tomar las riendas con transparencia, honestidad y mucha responsabilidad. Lo que la comunidad PUCP ha vivido en las últimas semanas ha generado un daño profundo en el tejido social de este grupo y recaerá en las nuevas autoridades la tarea de recuperar la confianza de los alumnos y sus padres.

La responsabilidad presupuestal tiene que ser una de las guías de esta nueva gestión. Es decir, vivir dentro de las posibilidades. Ordenar la casa debe ser prioridad, así como hacer una reflexión sobre la calidad de educación que se imparte a los alumnos, especialmente en cuanto a valores cívicos. La PUCP necesita profundas reformas si quiere cumplir el propósito para el que fue fundada. Lamentablemente, parece que, a poco de cumplir cien años de funcionamiento, tenemos que comenzar de nuevo.

 

Pedro Olaechea
21 de diciembre del 2018

NOTICIAS RELACIONADAS >

La opacidad generada por Transparencia

Columnas

La opacidad generada por Transparencia

  En Perú convivimos con 30,000 leyes y 600,000 normas. S...

15 de julio
Una amenaza de verdad

Columnas

Una amenaza de verdad

  El suelo tembló, el mar se retiró, en el cielo &...

21 de junio
Un concurso ideal

Columnas

Un concurso ideal

  ¿Hemos fracasado por completo al intentar atraer profes...

26 de mayo

COMENTARIOS