Maria del Pilar Tello

Transparencia siempre

Presidente jerí está en la obligación de rendir cuentas ante la ciudadanía

Transparencia siempre
Maria del Pilar Tello
21 de enero del 2026

 

Ningún gobierno democrático puede permitirse acciones clandestinas. La autoridad pública no se ejerce en la sombra, ni en restaurantes discretos, ni con disfraces improvisados para evitar miradas incómodas. Cuando quien gobierna se oculta, no protege su intimidad, debilita la legitimidad del poder que representa.

El episodio protagonizado por el presidente en funciones, José Jerí, reunido fuera de Palacio con un empresario extranjero que es proveedor del Estado y tiene actividades que no cumplen con la ley, presentándose con capucha y lentes oscuros, no es un hecho menor ni anecdótico, como parece ser para el Presidente. Es un símbolo negativo en un país que vive  una dramática lucha contra la criminalidad  y la delincuencia y tiene, además, una severa desconfianza hacia la política. A ello se suma la contradicción en sus explicaciones: primero asuntos públicos, luego asuntos privados. En democracia, las versiones cambiantes no aclaran: oscurecen.,

Un segundo principio es igualmente claro: ningún gobierno puede ocultar sus relaciones. Las reuniones de un presidente —interino o no— no son asuntos personales cuando pueden comprometer intereses. La ciudadanía tiene derecho a saber con quién se reúne su gobernante, por qué y para qué. Ese es el derecho a la transparencia, y explicabilidad, base del estado de derecho que prohíbe la arbitrariedad y con más razón la opacidad o el secreto.

De ahí  la obligación de rendir cuentas ante la ciudadanía, representada en este caso por la Comisión de Fiscalización del Congreso que ha abierto investigación. No es una persecución política, es un deber constitucional. La sesión que aborde el tema debe ser pública, clara y exhaustiva. Sin concesiones al hecho de que Jeri sigue siendo congresista. Tal vez la vacancia no prospere, pero la explicación clara de tan sospechoso comportamiento es ineludible.

Este episodio deja una lección moral que alcanza a todas las autoridades y a quienes aspiran electoralmente a serlo, de que el país no tolerará devaneos poco serios, conductas oscuras ni gestos lindantes con la clandestinidad. Sin transparencia no hay autoridad moral, ni representación cabal en democracia. Transparencia siempre, sin excusas.

Maria del Pilar Tello
21 de enero del 2026

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