Dardo López-Dolz
¿Torpeza o mala leche presidencial?
Propuestas demagógicas y nocivas

Sentado en un café en Miguel Dasso, trato (sin éxito) de simplificar desde este acogedor mundillo, la gravedad de la crisis que deliberadamente ha construido e intentado detonar, reiteradamente, Martín Vizcarra.
No es disparatado preguntarse si hay torpeza o apego al libreto bolivariano en el accionar de ese viejo amigo personal de Evo Morales, ex miembro de la chavista Coordinadora Continental Bolivariana y su sucesora Asamblea de los pueblos. El mismo a quien Pedro Pablo Kuczynski llevó imprudentemente en su fórmula, mientras que permitía que, cual caballo de Troya, su lista congresal primero y su gobierno después sean infestadas por no pocos comunistas de salón* y hasta algunos de callejón, cuyas metas (por convicción genuina o por contraprestación camuflada) son diametralmente opuestas a los de los votantes que llevaron a PPK y su Brutus**
La ininterrumpida cadena de costosos (económica y políticamente) errores por la acción u omisión de la mayoría de ministros y del propio presidente, (difíciles de camuflar, incluso con la complaciente pluma y cámara de la prensa y las encuestadoras contratadas) hacían evidente que necesitaba algún anuncio espectacular para cambiar el foco de atención. A fin de cuentas su desmadejo en minería, sector productivo que cimenta nuestra economía, acababa de liquidar las posibilidades de que las expectativas oficiales de crecimiento fuesen algo más que una fumada en la cancha de la PUCP.
Pero la estridente propuesta es constitucionalmente inviable. No debe hacernos olvidar lo dicho por Vizcarra en la larga lista de ofrecimientos demagógicos (para después decir que planteará irse, o sea que no tenía intención de hacer ninguno, lo que implica que mintió deliberadamente al Congreso y al pueblo peruano, dejando poca duda sobre su capacidad moral).
Al abordar la materia económica, apelando a lo que un viejo dicho describe como ¨mal de muchos consuelo de tontos¨ se escudó detrás de las cifras mundiales y regionales, soplando la pluma hasta el pleito EE.UU. - China, sin una pizca de mea culpa. Es decir, actuó como lo hacen los niños antes de alcanzar la madurez moral y racional imprescindibles a la adustez (requisito para ejercer la presidencia) para hacerse cargo de las consecuencias negativas de sus actos y sus omisiones.
La expresión de su rostro (que asemejaba otra parte de su anatomía), su lenguaje corporal y sus modales posteriores frente a otras autoridades electas, dejan poco espacio para dudar acerca de la ausencia de talante democrático auténtico en quien (salvado por fiscales y jueces hoy importantes) tuvo un papel relevante en ese ensayo de insurrección chavista (con participación de las huestes de Antauro y no pocos bolivianos) que fue el Moqueguazo. Pero no son sus modales ni su educación, o más bien la ausencia de estos, los relevantes para evaluar, sino el trasfondo de su accionar desde antes de que, tras activa conspiración, la Presidencia cayera en sus manos. Cualquier analista racional nacido lejos de esta tierra (para alejar sospechas emocionales) al evaluar motivaciones tendrá solo dos alternativas racionales: o Martín Vizcarra es muy torpe o desde un inicio tenía intención de dinamitar el Estado de derecho. Para mí está claro cuál es su motivación. Exhorto a cada lector a hacer su propia evaluación.
* Habitués de este mismo archipiélago sanisidrino-miraflorino-surcano-molinero a la mayoría de sus habitantes tanto cuesta mirar más allá de sus imaginarias fronteras.
** Protegido de Julio César que conspiró contra él y lo asesinó) al poder.
*** Como ha explicado impecablemente en el diario Expreso, el abogado Enrique Ghersi, a quien nadie puede acusar de pro fujimoristas o pro aprista.
COMENTARIOS