Maria del Pilar Tello
TikTok: entre su prohibición y su venta
Empresa está férreamente subordinada al Gobierno chino

TikTok, la popular plataforma china, tuvo su semana más difícil. Su director ejecutivo Shou Chew, se presentó ante el Congreso Federal en Washington y enfrentó las preguntas de los legisladores estadounidenses para quienes representa un riesgo creciente para la seguridad nacional. Biden ha amenazado con prohibir la aplicación, que tiene 150 millones de usuarios solo en EE.UU. si ByteDance, su propietario chino, se niega a venderla. Pero el dilema ya no es tan simple, ha surgido un nuevo elemento con la oposición de Pekín a la venta. Los intereses que se juegan son tan grandes que ahora la confrontación no es con una plataforma, es entre dos megapoderes mundiales.
Parecerían que los temores de EE.UU. fueran exagerados, como dice TikTok, pero la preocupación concreta se resume en dos cuestiones principales:
- Cómo se almacenan los datos de los usuarios de EE.UU., dado que las leyes chinas dan a Pekín el poder de exigir datos de sus empresas para las operaciones de recopilación de inteligencia.
- La posibilidad de que Pekín use la aplicación para difundir información errónea, poniendo en peligro la seguridad nacional.
Shou dijo que la empresa “no es un agente de China ni de ningún otro país” y que ByteDance es propiedad de sus fundadores, sus empleados, incluidos los estadounidenses, y de inversionistas globales, incluidas las firmas de inversión General Atlantic y Sequoia. Pero no convence a nadie porque bien se conoce la subordinación férrea de las empresas chinas al Partido Comunista Chino, más aún si son empresas de tecnología, campo en que se da la guerra fría internacional que enfrenta a las dos potencias.
TikTok propuso en agosto su Proyecto Texas, que tiene como objetivo aislar los datos de los usuarios estadounidenses de la intromisión del Gobierno chino mediante su almacenamiento en EE.UU. en servidores administrados por Oracle, el gigante de Silicon Valley. Pero todavía no hay señales de aceptación. Mientras tanto proliferan prohibiciones de TikTok en gobiernos y universidades, no solo en EE.UU., para que la aplicación se mantenga fuera de dispositivos o redes de funcionarios o empleados estatales.
Todavía en ningún país se ha prohibido en teléfonos de propiedad privada. Pero es posible bloquear TikTok de la venta de anuncios o impedirle hacer actualizaciones a sus sistemas, bloqueando su funcionamiento.
El gran problema sigue siendo la propiedad china a pesar de que sabemos que todas las redes sociales recopilan datos de sus usuarios desenfrenadamente. Por tanto, lo racional sería redirigir la atención de los legisladores a dar leyes sobre datos y privacidad aplicables a todas las grandes empresas tecnológicas, independientemente de su nacionalidad. Mientras se decide el destino de Tik Tok.
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