Aldo Lorenzzi
Perú y el Escudo de las Américas
Una iniciativa provechosa para nuestro país
Uno de los principales temas de la agenda internacional del nuevo gobierno, y que está causando discusión en distintos ámbitos de nuestra sociedad, es la incorporación de Perú al llamado Escudo de las Américas, un bloque de varios países de tendencia de derecha que se conformó en marzo de 2026. En esa ocasión se realizó una conferencia ministerial de defensa y seguridad, se suscribió una declaración conjunta de seguridad por parte de las delegaciones de los países participantes, y se proclamó la adhesión de los presidentes que se sumaron a este bloque.
Debemos entender que esto no es un tratado entre países, sino una iniciativa de carácter más político en materia de cooperación en seguridad regional, que hasta el día de hoy no ha logrado progresar ni consolidarse como un bloque constituido bajo los cánones del derecho internacional.
Podríamos señalar que esta plataforma política, de países de la región (exceptuando a Colombia, Perú, Cuba, Nicaragua, entre otros), no tiene el nivel de un tratado internacional de cooperación como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), este sí es un instrumento jurídico multilateral adoptado en 1947, enmarcado dentro del derecho internacional, y cuyo objetivo principal es la defensa conjunta ante agresiones a los países miembros de la Organización de Estados Americanos. Este tratado se creó después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el tipo de amenazas ha cambiado en los países, sin dejar de lado las amenazas tradicionales, por lo que el TIAR sigue vigente y seguirá vigente por su carácter disuasivo.
Ahora bien, regresando al Escudo de las Américas, Perú podría obtener grandes ventajas políticas y geopolíticas, debido a que contaría con el apoyo político de Estados Unidos, consolidándose como uno de los actores clave de la región por su ubicación estratégica, hoy como hub portuario, además de la búsqueda de apoyo para la protección de nuestra infraestructura crítica, como puertos, aeropuertos, hidroeléctricas, entre otras.
En lo que respecta a lo político, Perú podría liderar este "bloque de defensa", ya que el abanderado de esta parte de la región es actualmente Argentina, donde el gobierno de Milei culmina el próximo año, sin saber si logrará repetir en el cargo. Ante ese escenario, Perú podría tomar la posta, dado el interés que existe en nuestro país, y el actual gobierno podría aprovechar ese vacío por todo lo que ofrecemos, tanto en activos (recursos naturales e infraestructura), como en expectativas.
Las autoridades peruanas deben mirar el bosque y no el árbol en esta época, donde los países comparten intereses. El interés principal de Estados Unidos es reposicionarse en Sudamérica, y Perú podría ser esa puerta que necesita para este fin. Con esto no queremos decir que debamos alinearnos con Estados Unidos, sino ser su aliado estratégico y asumir un liderazgo que permita mayores inversiones para nuestro país y, sobre todo, la protección de nuestros activos críticos, hoy vulnerables ante amenazas que no logramos cubrir por cuenta propia.
En conclusión, la relación entre Perú y el Escudo de las Américas resulta conveniente a mediano plazo desde dos enfoques: el político, para asumir liderazgo en la región, y el de seguridad, para buscar la protección de nuestros activos críticos con el respaldo de la comunidad internacional. Esto, siempre que esta plataforma se fortalezca. Esperemos que, con la incorporación de los próximos integrantes, así sea.
















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