Giovanna Priale
¡Pasco y Andahuaylas exigen justicia!
Reclamos justos y que representan un llamado de atención para todos

Reclamos justos y que representan un llamado de atención para todos
Calmadas las aguas temporalmente, lo urgente nos deja ver lo realmente importante. Hace más de tres semanas, como lo ha venido denunciando Radio Exitosa y el periodista Phillip Butters, se ha iniciado un paro indefinido en el Gobierno Regional de Apurímac, a cargo de un frente que se ha puesto de pie contra la “corrupción del gobierno regional, la Municipalidad Provincial de Andahuaylas y la ineficiencia del Ministerio Público frente a las actividades ilícitas que afectan el desarrollo de la provincia”.
En paralelo, a las afueras del Ministerio de Salud pernoctan, ya por más de diez días, pobladores del distrito de Simón Bolívar de Cerro de Pasco, incluyendo mujeres y niños que han llegado a Lima para solicitar, como señala el diario La República, “conversar con la ministra para que se firme el compromiso para la construcción de un hospital que atienda a los niños con cáncer que viven en la zona, además de la instalación de agua potable”.
Estos reclamos no son solo justos, sino que representan un llamado de atención a todos nosotros —y en especial a los representantes del Congreso y a los funcionarios del Poder Ejecutivo— de atender estas necesidades porque son indispensables por dos cuestiones fundamentales. La primera, porque los habitantes de Andahuaylas están reclamando un mínimo de estabilidad jurídica y el funcionamiento adecuado de las instituciones públicas y del Poder Judicial (sin corrupción), como base de la inversión privada, el crecimiento económico y la generación de empleo sostenible.
La segunda, debido a que los pobladores de Cerro de Pasco aspiran a que se garantice el acceso a la salud como requisito fundamental para la igualdad de oportunidades, y el acceso al agua potable como derecho universal. A eso debe señalarse que, existiendo población vulnerable enferma producto de la contaminación por una mala gestión minera, lo mínimo que debe hacer el Estado es atender a nuestros compatriotas afectados para que sus condiciones de vida mejoren, a pesar de la precariedad de sus enfermedades y condiciones de vida.
No es posible que el Estado sea incapaz de atender estos requerimientos en las zonas afectadas, y menos aún es posible dejar dormir en la calle a nuestros hermanos peruanos que han venido desde Simón Bolívar a Lima para solicitar que se atienden sus necesidades primarias: que se construya un hospital en el que los niños hoy enfermos de cáncer puedan ser atendidos.
La capacidad de respuesta del Estado debe ser mucho más eficiente, y eso supone una profunda transformación al interior de los actores de la política pública. Cada uno de nosotros somos parte de este hermoso país llamado Perú; y para el Estado, para cada funcionario público, cada uno de nosotros debe tener el mismo valor y, por tanto, debemos ser atendidos con la misma prioridad, respeto y consideración que todos nos merecemos.
Giovanna Prialé Reyes
Fotografía: Correo
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