Renatto Bautista
No tienen espíritu de grandeza
Políticos peruanos en campaña para el 2026

De cara a las elecciones generales del 2026 en Perú, se observa una desmedida ambición en todos los sectores políticos por alcanzar la presidencia de la República. En el espectro de la centro-derecha, por ejemplo, ya se da por hecho que el ex presidente autoritario Alberto Fujimori será uno de los candidatos, sumándose a las ya conocidas aspiraciones de Rafael López Aliaga y Hernando de Soto. Lo mismo ocurre en la izquierda radical, donde varios actores buscan encabezar la contienda, desde el exmandatario golpista Ollanta Humala, el prófugo de la justicia Vladimir Cerrón, hasta la "cenicienta política", Verónika Mendoza. Sin embargo, ninguno de estos candidatos parece poseer un verdadero espíritu de grandeza, ese que entiende que se defienden ideas, no caudillos. Todos ellos, al igual que otros aspirantes, se sienten predestinados por la historia. ¿Quién les habrá engañado?
Si hay un político que en la historia republicana del siglo XX demostró tener espíritu de grandeza, ese fue Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), líder del aprismo. Es relevante recordar dos elecciones generales: la de 1945 y la de 1956. En 1945, Haya de la Torre, líder del primer partido de masas, pudo haber sido candidato junto al ex dictador militar Óscar R. Benavides. Sin embargo, se gestó una convergencia nacional, en la que el aprismo, por su arraigo electoral, se convirtió en la columna vertebral. Como resultado, se decidió formar el Frente Democrático Nacional, que postuló a la presidencia al poco conocido abogado José Luis Bustamante y Rivero. Haya de la Torre pudo haberse obstinado, pero comprendió que debía esperar su momento. Lamentablemente, el gobierno de Bustamante no tuvo éxito, culminando con el golpe de Estado liderado por el general Manuel A. Odría.
Al final de la dictadura de Odría, en las elecciones de 1956, Haya de la Torre y el aprismo, tras ocho años de cruentas persecuciones, decidieron apoyar a Manuel Prado Ugarteche, uno de los tres candidatos en esa contienda. Los otros eran Fernando Belaude Terry, quien resentía que su padre no fuese candidato en 1945, y Hernando de Lavalle, quien prometía un Estatuto de partidos políticos sin plazo definido. Prado, el viejo enemigo del aprismo, se comprometió a promulgar la ley de Amnistía Política el 28 de julio de 1956. Este respaldo del aprismo a Prado fue un claro ejemplo de desprendimiento político en beneficio del Perú, ya que Ramiro Prialé, secretario general del partido, nunca negoció cargos políticos. Se trató de un entendimiento para cesar la persecución aprista y garantizar las libertades políticas en el país. Haya de la Torre, tanto en 1945 como en 1956, pudo haber llamado a un levantamiento popular, pero optó por preservar la democracia y la libertad en el Perú, una lección difícil de comprender para la clase política peruana del 2024.
A modo de conclusión, el escenario político de Perú se presenta preocupante con la candidatura de la ultraizquierda representada por Humala. Es vital que no solo la centro-derecha, sino todo el espectro constitucionalista, incluidos el APRA, el PPC y otros partidos que, a pesar de sus errores, sostienen la democracia, hagan un esfuerzo por formar un Frente Democrático Nacional, similar al de 1945, que enfrentó al fascismo de la Unión Revolucionaria. No obstante, la clase política peruana parece inmadura. Espero estar equivocado.
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