Alejandro Arestegui
No tan distintos uno del otro
Reseña de “Nazi-Comunismo”, el nuevo libro de Axel Kaiser
Iniciemos el 2026 con buen pie y con un buen hábito: la lectura. Debido a los acontecimientos recientes y al pobre nivel que existe en el debate público en redes es necesario esclarecer muchos términos y explicar con fundamento nuestras posturas. Como bien sabemos, aquellas personas asociadas a la derecha política son acusadas por sus pares izquierdistas de ser fascistas o neofascistas (sin hacer una mínima distinción entre nacionalistas, conservadores, liberales, reaccionarios, etc). Sin embargo, un libro viene a cambiar los paradigmas del debate público, al menos en nuestro idioma. He aquí la reseña del nuevo libro de Axel Kaiser: Nazi-comunismo.
Esta última producción del académico chileno propone una tesis bastante controversial y ambiciosa, pero a su vez bien fundamentada. La base del libro es establecer las similitudes y cercanías ideológicas y pragmáticas que tuvieron los regímenes comunistas y fascistas durante el siglo pasado. Si bien es cierto la mayoría de la literatura académica decente puede calificar a los regímenes hitleriano y estalinista como “totalitarios”, generalmente se asocia al régimen nacional socialista alemán como de “extrema derecha”. Es por esta razón que muchas veces los izquierdistas han levantado la bandera del “antifascismo”, acusando a muchos movimientos de nueva derecha de ser una suerte de reencarnación del fascismo, algo por cierto muy alejado de la realidad.
El subtítulo del libro de Kaiser es “Por qué marxistas leninistas y nazi-fascistas son gemelos ideológicos”. Yo diría que son dos caras de la misma moneda, pero centrémonos en el libro. Kaiser plantea como tesis central de su libro que el nazismo, fascismo y comunismo marxista-leninista comparten una misma matriz ideológica y, por ello, producen resultados históricos similares (totalitarismo, terror y muerte de millones de seres humanos). Critica el “doble estándar moral” que condena al nazismo, pero relativiza o incluso “maquilla” los crímenes del comunismo, y anuncia que a través de su libro demostrará la identidad profunda de ambas doctrinas a través de cinco rasgos comunes, todos definidos como negaciones de bienes humanos fundamentales.
En el primer capítulo Kaiser sostiene que tanto el marxismo como el nazismo niegan la existencia de una razón humana universal. El marxismo introduce el “polilogismo” de clase (hay una “lógica proletaria” distinta de la lógica burguesa). Por otro lado el nazismo adopta un polilogismo racial (donde cada raza tendría su propia lógica). En ambos casos se destruye la idea de verdad objetiva y se legitima la violencia: si no hay verdad común, el conflicto solo puede resolverse mediante la fuerza. El capítulo muestra cómo este relativismo conduce al dogmatismo, la propaganda y la manipulación del lenguaje como instrumentos centrales del poder totalitario. Cosa que históricamente pasó en ambos regímenes. Además, hay que hacer la acotación que durante el régimen soviético su sistema de propaganda fue el que popularizó el término “antifascista”, tan usado hoy en día por los totalitarios de nuestros días (los wokistas).
El segundo capítulo del libro se dedica a estudiar el profundo anti-individualismo que caracteriza a estos totalitarismos colectivistas. Aquí se analiza la negación del individuo en favor de entidades colectivas absolutas, La clase social para el comunismo, la raza para el caso del nacionalsocialismo.
El Estado (ente todopoderoso de ambos sistemas) deja de proteger derechos individuales y pasa a servir al “destino” histórico del colectivo. Kaiser argumenta que tanto en el fascismo como en el marxismo el discurso de los derechos humanos es visto como una ficción burguesa o liberal; y que la lucha de clases y la lucha de razas cumplen funciones ideológicas equivalentes: justificar la eliminación del “enemigo” en nombre de un fin superior.
En el tercer capítulo Kaiser sostiene que el nazismo fue profundamente anticapitalista y antiburgués, no fue en ningún caso una reacción liberal frente al comunismo. Analiza el nazi-socialismo como una forma de economía dirigida, que tuvo como inspiración distintas corrientes económicas, todas ellas enemigas del laissez faire capitalista. Este capítulo es bastante interesante no sólo por sus argumentos sino por la documentación y biografía que adjunta Kaiser, desmontando el mito de que los grandes empresarios controlaron al nazismo y muestra cómo la economía nazi, al igual que la soviética, terminó en ineficiencia, coerción y fracaso.
El cuarto capítulo del libro analiza ambas corrientes ideológicas como un gnosticismo político eminentemente anticristiano. Aquí, siguiendo las ideas de Eric Voegelin, este capítulo interpreta ambas ideologías como herejías modernas que buscan reemplazar la tradición judeocristiana. Tanto el marxismo como el nazismo se presentan como doctrinas de salvación secular: prometen un paraíso en la tierra (utopía social o racial). Reclaman poseer un conocimiento exclusivo de una verdad histórica. Kaiser los define como proyectos gnósticos: pretenden redimir al mundo mediante la destrucción del orden existente y la creación de un “hombre nuevo”. Por ello, ambos totalitarismos ofrecen ideológicamente una escatología materialista radicalmente anticristiana.
El quinto y último capítulo es quizás el más contundente de todos. Aquí Kaiser sostiene que ambas ideologías comparten un desprecio profundo por la vida humana concreta. La violencia no es un accidente, sino un mecanismo purificador. El terror que propulsaban (en forma de gulags o los campos de concentración como Auschwitz) aparecen como consecuencia lógica de proyectos que buscan recrear al ser humano eliminando a los “impuros”: burgueses, liberales, kulaks, judíos, disidentes. Kaiser concluye que tanto el comunismo como el nazismo son rebeliones contra el orden moral que terminan en genocidio y deshumanización sistemática. El comunismo, A diferencia del nazismo que era mucho más directo, sería una utopía genocida indirecta, que disfraza sus fines bajo un lenguaje de amor, igualdad y justicia. En lo esencial, afirma Kaiser, ambos son totalitarismos socialistas, antirracionales, colectivistas, anticapitalistas, anticristianos y antihumanistas.
Hasta aquí la reseña del gran libro de Axel Kaiser, el cual ya está a la venta y que promete ser un best seller dentro de la categoría de filosofía política. Es necesario que en el debate político se revalúen los postulados, se acabe con la ignorancia y los prejuicios y sobre todo que se acabe con la desinformación que a través de los años ha hecho del fascismo la encarnación de todos los males sobre la Tierra. Si bien esto es cierto, no hay que olvidarnos que las dictaduras más criminales, genocidas y asesinas del siglo pasado no fueron regímenes fascistas, sino marxistas-leninistas. Esperemos que este sea el inicio de un cambio de conciencia, donde la gente aprenda que el comunismo (o al menos todos los intentos de tratar de implementarlo) han sido igual de catastróficos que los regímenes fascistas. Y también no hay que olvidarnos que mucha de la inspiración para regímenes como el nazismo alemán, el fascismo italiano o la falange española provinieron de autores de izquierda e incluso seguidores de las ideas de Marx, como es el caso de Georges Sorel o Giovanni Gentile.
Así que la idea central del nuevo libro de Axel Kaiser no solamente es verídica, sino que además reveladora de una verdad que ha tratado de ser ocultada por los izquierdistas de todo el mundo: que el comunismo marxista y fascismos como el nazi son muy similares uno del otro: unos criminales asesinos y totalitarios.
















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