Renatto Bautista
¡No nos resignemos!
A que el castrochavismo gane y nos gobierne para siempre

Soy sincero y creo que los castrochavistas tienen más opción de ganar la Presidencia del Perú. Y esto se debe a que en los colegios y universidades peruanas, incluyendo las de mayor “alcurnia”, quienes enseñan son comunistas y en 25 años han podido lograr que millones de jóvenes odien a Alberto Fujimori como si fuera peor que Hitler mientras que somos pocos los que aborrecemos y despreciamos al terrorista y cabecilla de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán. Además, es terrible que un país desangrado por una organización terrorista, de filiación comunista, la inmensa mayoría de peruanos no sean anticomunistas militantes como el suscrito. Por ejemplo, es ilógico que Ayacucho, que ha sido golpeado tan fuertemente por Sendero Luminoso, no sea un departamento de electores macartistas. Más bien –casi siempre– es un feudo de opciones socialistas. Sinceramente, los pueblos que no conocen su historia sufren la misma enfermedad de nuevo.
Obviamente, no sé quién ganará la segunda vuelta, pero si ganara la opción castrochavista hay algunos responsables. Primero, los medios de comunicación (salvo honrosas excepciones, como Expreso, Willax y El Montonero) que les hacen el juego a los políticos castrochavistas y que se han dedicado a destruir a los dos únicos partidos que eran muros de contención de la ultraizquierda en las clases media y baja del Perú. Tanta demonización de la política democrática ha permitido que un docente mediocre (dirigente de un sindicato de ineptos y relacionado con el Movadef) tenga opciones de ser Presidente del Perú, a pesar de que representa a un modelo económico político llamado socialismo, que está desfasado y que siempre acaba mal. La historia lo demuestra con crudos ejemplos en la Rusia Soviética, los satélites del imperialismo soviético en la Europa del Este, el Muro de Berlín, la China de Mao, la Camboya de Pol Pot y los Jemeres Rojos, la Cuba de los Castro, la Nicaragua del matrimonio Ortega Murillo y la Venezuela de Chávez y Maduro. Si algún desmemoriado no me cree, le invito a leer los tres inmenso tomos del libro Archipiélago Gulag del intelectual ruso y Premio Nobel de Literatura, Alexander Solzhenitsyn donde denuncia la perversidad de la dictadura soviética con sus campos de concentración llamados gulags que eran igual (o peores) que los campos de concentración de la Alemania Nazi.
Segundo, la élite peruana que (salvo honrosas excepciones) no invierten su dinero contra las políticas propugnadas por los políticos castrochavistas. Creo que la élite peruana lo único le importa es obtener dinero, pero no mueve ni un dedo en la defensa de las libertades económicas y políticas en el Perú. Es decir, son egoístas con nuestra patria. Indudablemente, el problema no es que ellos sean ricos, ¡bien por ellos!, sino que no invierten en oenegés, universidades o fundaciones privadas para que, con ideas y nuevos actores políticos, se combata políticamente a los castrochavistas. ¡Las ideas se combaten con nuevos actores políticos e ideas!
Tercero, quienes –autoridades universitarias o élite intelectual– han permitido que casi todas las universidades (sobre todo las privadas de mayor “prestigio”) enseñen castrochavistas que, a través del curso de interpretación de la realidad política peruana y similares, deforman la historia a su conveniencia política. Ellos se presentan como “académicos” cuando en verdad son agentes políticos que usan la cátedra como si la carrera se llamara marxismo-leninismo-maoísmo olvidando que en las universidades debe haber pluralidad, pero de profesionales con ideas políticas constitucionalistas o democráticas. Y no apologistas de la mayor orgía de sangre perpetrada “en nombre del proletariado” que causó el asesinato de 110 millones de personas desde el año 1917, obviamente me refiero al comunismo.
Indudablemente, si el Perú cae bajo el castrochavismo es por culpa de las personalidades que he mencionado. Y de la tibieza de otros, que pueden ser demócratas, pero que no hacen un cordón sanitario contra una ideología perversa y que siempre acaba mal porque eso lo demuestra la historia del siglo XX. En los países europeos que soportaron las dictaduras nazi y comunista, hoy ambas ideologías están proscritas por ley. Entre esos países se encuentran Ucrania, Letonia y Lituania. La razón de la proscripción es poderosa porque el nazismo y el comunismo son ideologías contrarias a todo tipo de libertad humana. Además, creo que un verdadero demócrata siempre debe repudiar –por igual– al comunismo y al nazismo por ser ideologías totalitarias que han realizado perversidades donde han gobernado dictatorialmente.
Quiero recordar a nuestros compatriotas el gran ejemplo que ha dado el intelectual Mario Vargas Llosa (adversario del fujimorismo), pero que hoy pone primero las libertades que cualquier pasión política al manifestar su apoyo a la candidatura de Keiko Fujimori, que representa las libertades económicas y políticas del Perú. Si Vargas Llosa, connotado antifujimorista, antepone la defensa de las libertades para votar por Fujimori hija, ¿por qué otros peruanos no lo hacen si se entiende a la libertad como el mayor valor del ser humano?
¿Si ganara Castillo y se aplica el modelo económico socialista que nos llevará a la bancarrota, dónde irían a trabajar los peruanos? ¿Chile? Ya tiene una Asamblea Constituyente de mayoría social comunista y con “independientes” que son radicales de izquierda. ¿Argentina y Bolivia? Imposible, son socialistas. ¿Ecuador, Paraguay o Uruguay? Tal vez, pero son países pequeños. ¿Brasil? Veremos si en octubre de 2022 sigue Bolsonaro como Presidente. ¿España y Miami? ¡Por favor! Ya están repletas de cubanos y venezolanos. Esa pregunta va dedicada a los electores de Castillo.
Finalmente, invoco, con el voto, a defender las libertades económicas y políticas en el Perú que la representa la candidata Fujimori y si ganara el castrochavismo les digo “¡no nos resignemos!”. Fuertes palabras dadas por el gran coloso de las libertades llamado Juan Pablo II en su primer viaje a Polonia (junio de 1979). Como saben, Polonia vivía una cruel dictadura comunista, impuesta por la Unión Soviética, y ante más de medio millón de polacos, Juan Pablo II dijo: “¡No nos resignemos!” Y fue cierto, porque diez años después (1989) caía el Muro de Berlín y el 22 de diciembre de 1990 juraba Walesa como Presidente polaco, poniendo fin a 45 años de cruel dictadura comunista.
Lo cierto, en nuestro caso, si es que pasara lo peor, ¡no nos resignemos! a soportar una dictadura castrochavista. Y siempre luchemos por las libertades, desde el rincón que estemos, porque algún día habrá una segunda ola anti totalitarismo como lo encabezó Juan Pablo II, el presidente estadounidense Ronald Reagan y la premier británica Margaret Thatcher contra la perversa dictadura soviética que construyó el Muro de Berlín, que tenía sometida, por las armas, a toda la Europa del Este y que tuvo otros satélites como la Cuba del dictador Fidel Castro.
Yo les digo: ¡Jamás nos resignemos a que el mal gane y gobierne para siempre!
P.D.: No se olviden que un millón de venezolanos, que residen en el Perú, son un millón de razones para no votar por una opción que represente el socialismo, sistema caduco en todo el mundo.
¡Dios siempre bendiga al Perú y nos libre del castrochavismo! ¡Viva el Perú!
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