Francisco Swett

Narrativa y números en Economía

¿Cuáles son sus límites y errores?

Narrativa y números en Economía
Francisco Swett
25 de noviembre del 2019


A la disciplina de la Economía se le identifica mayoritariamente con números antes que con narrativas. Desde los tiempos de los pioneros del pensamiento neoclásico, incluyendo a eminencias como Alfred Marshall y León Walras, la materia económica tomó un impulso decidido hacia la explicación de temas centrales como la oferta y la demanda, la utilidad marginal, el equilibrio general y los costos de producción. Sus teorías se basaron en modelos matemáticos, a su vez sustentados en supuestos como el conocimiento de las alternativas por parte de los consumidores y la competencia perfecta para explicar los procesos de las decisiones económicas de las personas. Posteriormente se incorporarían los principios de la Estadística y Probabilidades para ahondar en las explicaciones y, siguiendo las propiedades de la curva normal de Gauss, probar las hipótesis postuladas en los modelos. 

En el camino cambió la concepción tradicional de la Economía como rama de la Filosofía Moral, cuyos postulados podrían explicarse recurriendo a la Ética y la Lógica. La explicación verbal, sin embargo, se mantuvo en el discurso riguroso de la Escuela austríaca, cuyo principal exponente y fundador fue Ludwig von Mises. Sus adherentes, fieles seguidores de la economía de mercado, incorporan principios como la diferencia entre costos (contablemente determinados) y precios (que se dan como consecuencia de la interacción entre la oferta y la demanda).

Prima en el análisis austríaco la valuación subjetiva originada en la percepción de utilidad que el consumo de determinado bien o servicio le produce al consumidor y en la preferencia de tiempo entre consumo y ahorro (determinante de la tasa de interés). Argumentan que la separación entre macro y micro economía es una imposición artificial pues, aun cuando los gobiernos resultan ser refractarios a los principios de prudencia fiscal e incurren en burbujas de gasto y crédito público, los fundamentos de la Economía son universales.

En un siglo, el aumento exponencial del ámbito de análisis de la Economía presenta desafíos para la utilización agresiva de los modelos matemáticos con los que los economistas buscan explicar las sutilezas de la conducta humana. No obstante el incremento substancial en la capacidad de computación y la aplicación de big data, estos se quedan cortos pues, como lo ha argumentado Nassim Nicolás Taleb en El cisne negro, los eventos económicos y financieros no se guían por los principios de la curva normal sino por la Ley de la Potencia, cuyos postulados subyacen el estudio de los fractales y explican de forma más apta la realidad de la naturaleza y del universo.

Los eventos económicos, quiere decir, no se asimilan a nociones estáticas, sino que reflejan circunstancias dinámicas. Cuando los austríacos argumentan que la búsqueda del equilibrio de mercado es una actividad fútil, si no inútil, esto se debe a que el tal equilibrio no existe. El postulado puede llevarse a los confines del comportamiento cuántico, caracterizado por la incertidumbre (Principio de Heisenberg); a los cambios de estado del fenómeno observado por el mero hecho de ser observado (el gato de Schrodinger que está vivo y muerto al mismo tiempo); y al predominio de funciones de probabilidad para explicar la realidad.

Dicho en otras palabras, el mercado es un foro de transacciones no necesariamente financieras o que pueden ser explicadas en función de precios. Su horizonte de posibilidades es tan amplio como las personas, las instituciones, la cultura, la historia, los gustos individuales y colectivos, la cohesión social, la ética, las necesidades materiales y espirituales, el conocimiento y grado de educación de sus integrantes, y del rol asignado o apropiado por los gobiernos. 

Los números que resultan de las elucubraciones teóricas deben ser verificados y contrastados con la realidad circundante. Mientras más clara es la percepción del economista respecto de su sujeto de estudio y de los vínculos aparentes que enlazan las causas y los efectos, más efectivo es su entendimiento de la materia. Hace 46 años tomé el examen oral de postgrado en la universidad, y preguntado que fuera por el examinador cuáles eran los límites y los errores de la Economía, mi respuesta inmediata fue que uno de los errores de los economistas es el de no reconocer sus limitaciones. En todo este tiempo me he llegado a convencer de que fue la respuesta correcta.

Francisco Swett
25 de noviembre del 2019

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