Jorge Morelli

¡Miren a comunidades de la periferia!

¡Miren a comunidades de la periferia!
Jorge Morelli
30 de septiembre del 2015

Sobre el conflicto en Apurimac en torno al proyecto Las Bambas

Hay cuatro muertos y quince heridos –siete de ellos graves con herida de bala- en el proyecto minero Las Bambas, en Apurímac, un proyecto modelo de entendimiento entre comunidades y empresa.

Las Bambas está concesionado por el Estado peruano a una empresa china. Cuando el titular anterior de la concesión, Xstrata, quiso fusionar sus operaciones a nivel global con Glencore para formar la mayor empresa minera del mundo, tuvo que recabar la luz verde de las reguladoras de todos los países donde trabajaba, entre ellos China.

El gobierno chino los tuvo haciendo antesala hasta que finalmente aceptó dar el visto bueno a la fusión de operaciones de Glencore/Xstrata en China, pero puso una condición: que Xstrata vendiera la concesión de Las Bambas, en Apurímac, Perú, a una empresa minera china, cualquiera de ellas.

Luego de largas negociaciones, la operación de venta se cerró en Londres, oficialmente por más de cinco mil millones de dólares (en realidad, se dice, fueron ocho mil). Algunos vieron en esta venta obligada el primer acto de imperialismo chino en la historia, a propósito de la inmensa mina de cobre en el Perú.

Muchos se congratularon por adelantado pensando que, tratándose de una minera china, el radicalismo antiminero no se enfrentaría a la empresa. Allí tenemos la respuesta.

El conflicto de hoy en realidad es para demandar la renegociación de lo que se denomina zona de influencia del proyecto minero y forzar el reconocimiento como zona de influencia también de las comunidades que se hallan a lo largo de la línea de transmisión eléctrica de Cotabambas y Grau, o a lo largo de la vía de transporte de carga pesada de los distritos de Challhuahuacho y Mara.

En otras palabras, es el reclamo de las comunidades de la periferia de la zona de influencia del proyecto para ser incluidas en los beneficios de la extracción de los recursos naturales de la zona de influencia –cuyo centro es la comunidad de Chalhuahuacho, donde la empresa construyera un pueblo enteramente nuevo-. El mismo cuadro que se vio en Santa Ana, en Puno en el 2011, y en Conga, Cajamarca, ese mismo año. Aquí está el secreto para desactivar esta granada.

La exigencia es también rehacer el estudio de impacto ambiental, demoler una planta de molibdeno y otras demandas deliberadamente desmesuradas, que a todas luces son puntos negociables.

El objetivo político del radicalismo antiminero en la coyuntura electoral es inmediato: evitar la entrada en producción de Las Bambas, prevista para fin de año. Las Bambas le representa al Perú un punto y medio del PBI. Si la economía crece tres puntos, como se espera optimistamente, la paralización de Las Bambas nos cuesta la mitad del crecimiento de la economía. El objetivo político del radicalismo antiminero es, entonces, conseguir respaldo para sus candidatos al Congreso extorsionando al Perú.

Pero no es difícil desactivar esa carga incluyendo de alguna manera diseñada a las comunidades de la periferia del proyecto. Con eso se le despoja del pretexto al radicalismo antiminero

Por: Jorge Morelli (@jorgemorelli1)

Jorge Morelli
30 de septiembre del 2015

NOTICIAS RELACIONADAS >

El Perú da el ejemplo

Columnas

El Perú da el ejemplo

Vamos, es hora de avanzar. La primera presidente del Perú ha da...

21 de diciembre
Fallido clon de Evo

Columnas

Fallido clon de Evo

El autogolpe de Castillo del 7 de diciembre fracasó por una fal...

14 de diciembre
Cómplices en la hermosa mentira

Columnas

Cómplices en la hermosa mentira

Como hace 30 años, en 1992, el proyecto de ley del Presupuesto ...

30 de noviembre

COMENTARIOS