Herberth Cuba
Minsa, Congreso, tuberculosis e innovación
La lucha contra la tuberculosis ha sido declarada de interés nacional
El 24 de marzo de cada año ha sido establecido por la Organización Mundial de la Salud como el Día Mundial de la Tuberculosis. Según la OPS, esta es “una oportunidad para visibilizar una enfermedad prevenible y tratable que aún representa un importante desafío de salud pública en la región de las Américas”. En esa línea, el Ministerio de Salud (Minsa) durante los años 2024-2025 avanzó en la innovación en el despistaje, el diagnóstico precoz, el tratamiento y la recuperación de los pacientes con tuberculosis.
En cuanto al despistaje, se produjo un cambio en el primer nivel de atención y sobre todo en las comunidades más vulnerables. Se acompañó la búsqueda activa con nueva tecnología, al desplegarse equipos portátiles o ultraportátiles de rayos X digitales con inteligencia artificial a nivel nacional (Software Qure). Estos pequeños equipos permiten realizar el tamizaje en albergues, penales y zonas de difícil acceso. En ese sentido, en los años 2024 y 2025 se realizaron más de 246 mil tamizajes y se detectaron más de 3,700 casos de tuberculosis que iniciaron tratamiento de inmediato.
En cuanto al diagnóstico precoz, se ha dejado de depender exclusivamente de la baciloscopía, que es un método que tiene baja sensibilidad. Ahora se ha introducido el uso de la biología molecular con la implementación de 137 equipos de tecnología GeneXpert y Trenuat, que permiten detectar no solo la presencia del Mycobacterium Tuberculosis, sino la resistencia a fármacos, como la rifampicina, en cuestión de horas. Para reforzar el diagnóstico precoz se ha incorporado la técnica MODS (Microscopic Observation Drug Susceptibility, Universidad Cayetano Heredia), que permite un diagnóstico de susceptibilidad a drogas en una sola semana. Asimismo, se han introducido los hisopados linguales, que facilitan el diagnóstico en los pacientes que no pueden producir esputo, como niños o personas que sufren otras patologías.
En cuanto al tratamiento, la innovación busca tratamientos más acortados y totalmente orales, que faciliten la adhesión de los pacientes al tratamiento. El Perú ha avanzado hacia esquemas acortados y tratamientos orales, ya que el tratamiento tradicional para la tuberculosis resistente a drogas solía durar 18 meses e incluía inyecciones diarias dolorosas, con efectos secundarios. Ahora se ha implementado el esquema con bedaquilina, pretomanid, linezolid y moxifloxacino (BPaLM), que reduce el tiempo de tratamiento de 18 a sólo 6 meses. El tratamiento estándar es 100% oral y, como es natural, fortalece la adherencia de los pacientes al tratamiento. Ligado a la facilidad y al menor tiempo de tratamiento, también se han reducido los efectos secundarios (sordera y otros). Para este fin se actualizó la Norma Técnica que garantiza estos esquemas innovadores, del que ya se han beneficiado más de 2,100 pacientes.
En cuanto a la recuperación integral, se ha profundizado el uso del telemonitoreo y telemedicina. Mediante videollamadas, el personal de salud supervisa la toma del medicamento en tiempo real o incluso, con mecanismos simples como el WhatsApp con la finalidad de que el paciente no pierda su vínculo con el sistema de salud y se pueda supervisar el tratamiento efectivo. También, ha mejorado, la intervención de los profesionales en salud mental y el apoyo nutricional, (PanTbc), a través de los presupuestos transferidos a los gobiernos municipales.
La realidad sin embargo señala que el año 2024, el número total de casos notificados ascendió a 33,049 y la más alta concentración se encontró en Lima Metropolitana, que reportó 14,593 casos, lo que representa el 44.16% del total nacional. Además, el año 2023 se reportaron aproximadamente 3,100 casos de tuberculosis resistente a tratamiento. Un verdadero drama, si se reporta al total de la población, siendo considerado entre los más altos de América. Además, para el 2026 se ha presupuestado 2.7 millones de soles y hasta la fecha se han girado 754,049 soles, es decir un 20.5%, del total. El año 2025 se asignó casi 50.2 millones de soles para el Programa de Apoyo Nutricional (PanTbc) en Lima Metropolitana, que se transfirió a las municipalidades para la adquisición y entrega de canastas de alimentos.
La lucha contra la tuberculosis mediante la Ley 30287 ha sido declarada de interés nacional. Esta norma garantiza la atención integral, gratuita y permanente de los pacientes, incluso para los que no tienen ningún tipo de seguro de salud o documento de identidad. Es decir, es una norma sólida, bajo los principios de la seguridad social, ya que, por ejemplo declara nulo el despido laboral por padecer la enfermedad y otorga facilidades horarias para cumplir el tratamiento. Además asegura el soporte nutricional y la prioridad en los programas de inclusión social. Asimismo, reconoce a la tuberculosis como una enfermedad ocupacional para el personal de salud. La Ley le otorga al Minsa el liderazgo, como ente rector, para el diseño e implementación de Plan Nacional Multisectorial que involucra a once sectores o ministerios y a la Municipalidad de Lima Metropolitana. Encima, estos sectores, tienen la obligación de asignar presupuesto para la lucha contra la tuberculosis.
La Ley 30287 señala que el Congreso de la República ejerce el rol de fiscalización y sostenibilidad financiera y encarga a la Comisión de Salud y Población la recepción anual del informe del Minsa y de los otros ministerios o sectores, sobre los resultados de las acciones, ejecución presupuestal y la formulación presupuestal para el año siguiente con relación a la tuberculosis. En ese sentido, es necesario, en primer lugar, analizar y fiscalizar la calidad del gasto, así como, garantizar el abastecimiento oportuno de medicamentos e insumos de diagnóstico, sobre todo, debido a las malas experiencias del “cartel de las farmacéuticas” y del desabastecimiento recurrente.
En segundo lugar, fortalecer el acompañamiento psicosocial y la entrega efectiva, según calendario, del apoyo nutricional, que reclaman las asociaciones y los pacientes. En tercer lugar, reducir las barreras de acceso y estigmatización en todos los establecimientos, públicos y privados, con una atención coordinada en los tres niveles de atención. En cuarto lugar, implementar mecanismos de supervisión y sanción efectivos que prevengan prácticas anticompetitivas y garanticen la transparencia en las compras públicas, y en quinto lugar, cerrar las brechas de infraestructura, personal especializado y seguimiento epidemiológico, que aún afecta a la lucha nacional contra la tuberculosis.
En el Día Mundial de la Tuberculosis el Congreso ha perdido la oportunidad de organizar un gran evento, para escuchar las quejas o reclamos de los pacientes y de otros actores. Y también la sustentación de los informes de todos los ministros involucrados y del alcalde de Lima Metropolitana, como manda la Ley 30287. ¡Una oportunidad perdida, aunque nunca es tarde!
















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