Renatto Bautista
Los mitos rusos
Sobre su intento de invadir a Ucrania

Como vengo reiterando en mi cátedra en la Escuela Profesional de Ciencia Política de la UNFV, la guerra entre Rusia y Ucrania es una guerra de civilizaciones, tal como lo predijo el destacado politólogo estadounidense Samuel Huntington (quien afirmó que las guerras en el siglo XXI ya no serían ideológicas sino entre diferentes civilizaciones debido a que cada una se considera superior a la otra). Indudablemente, la civilización ortodoxa se siente superior a la occidental porque ellos siempre se han considerado la “Tercera Roma” debido a que la sobrina del último Emperador Romano de Oriente, Sofia de Paleólogo ,se casó con el ruso Iván III quien fue el primer gobernante en usar el título de “Gran Soberano de toda Rusia”.
La Rusia zarista no tuvo el proceso de industrialización que desarrolló Europa occidental. A eso se suma que en Rusia lamentablemente triunfó el primer experimento político del totalitarismo venido de la izquierda, que fue la Unión Soviética. Es decir, que los desarrollos culturales, económicos y políticos de Rusia fueron y son totalmente diferentes a los de Occidente. Por eso, esta terrible guerra hay que verla como una guerra de civilizaciones.
Además, en esta guerra se ve una propaganda muy intensa del régimen autoritario de Putin. Y hay que recordarles a algunos ciudadanos que la Rusia de Putin es aliada de siniestras dictaduras como las socialistas de Diaz Canel en Cuba, la de Ortega en Nicaragua y la de Maduro en Venezuela. Putin promueve a dictadores socialistas que representan todo lo contrario a los valores y tradiciones democráticas, como capitalistas de Occidente. Por dicha razón, ningún ciudadano de auténtica tendencia democrática y occidental debe apoyar moralmente a Putin, si en verdad es un defensor de las libertades políticas.
El primer mito ruso es que rápidamente iban a ganarle la guerra a Ucrania, y que los ucranianos recibirían a los soldados rusos como liberadores del “gobierno nazi” de Zelensky. Indudablemente en ocho meses de guerra los ucranianos están peleando estoicamente en defensa de la patria, situación que debe desesperar al régimen autoritario ruso, a la vez que la resistencia ucraniana debe ser admirada en todo Occidente.
El segundo mito, creado por un pseudo filósofo argentino que afirma ser conservador, es comparar esta guerra con la invasión de la Bahía de Cochinos, comandada pésimamente por la administración de Kennedy contra la dictadura socialista de Fidel Castro. Por favor, Cuba es una dictadura socialista, desde el 1 de enero de 1959, que solo ha generado hambre, miseria y muerte; y que jamás se podrá comparar con la novel democracia ucraniana, que en los dos últimos lustros estaba haciendo esfuerzos para occidentalizarse, lo que se debe apoyar porque es la decisión soberana del estado independiente de Ucrania en unirse a la Unión Europea y OTAN.
Además, este pseudo filósofo, en su afán de ayudar a la tiranía rusa, maniqueamente considera que Estados Unidos violó la soberanía de Cuba con esta fallida invasión. En este espacio le manifiesto a él y a otros áulicos del régimen ruso que jamás Estados Unidos ni Occidente debieron permitir que en Cuba se instale una dictadura socialista porque esta ideología política es enemiga de todos los valores y tradiciones de Occidente. Además, Cuba y Venezuela no están perdidas, porque no hay poder humano dictatorial que dure para siempre; si no, recuerden la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética.
El tercer mito ruso es que no hay relación en que el régimen autoritario ruso tenga como aliados a dictadores socialistas en Iberoamérica y que su gran aliado sea la dictadura comunista china. Lo peor de este maniqueísmo, que viene de ciudadanos que se jactan de ser “conservadores” o se autoproclaman como “hispanistas”, cuando en verdad ellos olvidan que el conservadurismo no es incompatible con la libertad ni la democracia (¿sabrán que el Partido Conservador británico defiende a la democracia representativa y parlamentaria?). El auténtico conservador sabe bien que el marxismo es la principal ideología contraria a los valores y tradiciones de Occidente, que se respaldan en el judeo cristianismo. Por eso, en voz alta hay que denunciar a los felipillos que en Occidente apoyan al régimen autoritario ruso porque terminan siendo furgón de cola y aliados de siniestros dictadores como Diaz Canel, Ortega y Maduro.
A modo de conclusión, afirmo que estamos viendo el renacer del imperialismo ruso, que tiene una vena política totalmente autoritaria, a pesar de que viene disfrazado de un cristianismo ortodoxo que vale un dólar ruso. ¡Estamos en una guerra de civilizaciones!
COMENTARIOS