Aldo Llanos

Los BTS y la influencia del entorno

¿Qué podemos hacer como padres?

Los BTS y la influencia del entorno
Aldo Llanos
13 de octubre del 2026

 

Uno de estos días salí con mi hija y mi sobrino a un conocido museo de Jesús María, no obstante, durante casi todo el recorrido los escuché tararear canciones que no se me hacían fáciles de reconocer. Pues bien, buscando una cafetería entramos a un C.C., dónde había unos stands en la zona central, los cuales, fueron rápidamente reconocidos por los chicos: ¡los BTS!

Esto me llamó bastante la atención porque en casa no ponemos su música ni tampoco K-Pop, sin embargo, ellos ya se sabían varias letras, sus nombres y parte de las coreografías. ¿Cómo?

Independientemente de ser una moda (lo más seguro es que en menos de un año los hayan olvidado casi por completo), me puse a pensar qué hacer frente a esta dado que existen numerosas interpretaciones sobre este grupo coreano que por estas fechas están dando conciertos (multitudinarios) en Lima.

Como siempre, mis referencias inmediatas para hacerlo fueron aquellos maestros que calaron profundamente en mí, como el buen Juanjo Javaloyes (Q.E.P.D), David Isaacs y José Antonio Alcázar. En base a lo aprendido de ellos puedo sugerir:

1. Escuchar antes de juzgar. En efecto, el gran Don Bosco enseñaba que primero había que interesarse en lo que le gusta al niño para poder abrir el diálogo y evitar que este se cierre en sus preferencias.

2. Establecer los límites según la edad. En los primeros años, los padres decidimos qué se escucha en casa y qué no, sin embargo, con la edad, se pasa a la autonomía progresiva escuchando juntos lo que les gusta, razonando con ellos y estableciendo límites. Se trata de educar en la libertad de forma gradual de modo que la responsabilidad crezca al ritmo de su madurez.

3. Educar el criterio porque el fin de la educación es que nuestros peques adquieran virtudes que los hagan libres y no que obedezcan por miedo. Efectivamente, prohibir a los BTS o al K-Pop sin explicación sólo producirá rebeldía o lo que es peor: una doble vida. En ese sentido, educar es ayudar a formar sus preferencias para que los chicos aprendan a distinguir qué le aporta una canción y qué le empobrece (calidad de la letra, mensaje, concepto de persona implicada, calidad estética del video y apertura a la trascendencia).

Por ello, ¡prudencia para elegir las batallas! ya que no todo gusto musical es un problema y más bien debemos ser firmes frente a aquellas propuestas musicales que atentan contra la dignidad de las personas o la formación moral (letras degradantes, violencia, sexualización, apología a las drogas), tolerando con flexibilidad lo que es solo una cuestión de gustos o de generación.

4. Ofrecer alternativas atractivas. En efecto, educar el gusto estético siempre será una bonita labor si es que en casa podemos escuchar distintos géneros y propuestas musicales sin imponerlas, sino mostrando su belleza y dejando que los peques la descubran.

¿Y qué hay con los BTS? Pues investigando al respecto descubrí que no pocos de sus temas abordan situaciones existenciales que, con una explicación cristiana adicional, podrían servir como pretexto para el diálogo.

Por ejemplo, "Magic Shop" habla sobre un espacio simbólico en donde una persona puede confrontar sus miedos, recordar sus heridas y encontrar consuelo lo que puede relacionarse con la transformación de las heridas en fuentes de comprensión y compasión. Además, la vulnerabilidad deja de ser mostrada como algo que debemos esconder. Desde una perspectiva cristiana, esto puede ser interpretado como una invitación a atravesar las defensas del ego y reconocer lo que sucede en nuestra intimidad más profunda en cuyo seno se produce el encuentro con el Señor (la vida interior).

Y en "Mikrokosmos" la letra habla sobre cada persona como un pequeño universo de luz, con una historia y una singularidad propias. Cristianamente, esto nos permitiría reflexionar sobre la irreductibilidad de las personas, más allá de las etiquetas, las apariencias y la posición social dado que somos hijos de Dios.

Finalmente, alguien podría objetarme que alguno de los BTS ha declarado no tener religión alguna o ser simplemente un cristiano cultural, no obstante, aun siendo así, eso no niega que, en el fondo de sus almas, los BTS -y nosotros-, hemos sido creados con una capacidad natural para relacionarnos con Dios, conocerlo y recibir su amor pudiendo hallar huellas de esto en parte de sus obras.

 

Aldo Llanos
13 de octubre del 2026

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