Renatto Bautista
Las democracias se suicidan
Cuando eligen a un demagogo como presidente

Las democracias se suicidan es un titulo provocador que he puesto en este artículo, inspirado en la caída de la Alemania de Weimar hacia la Alemania nazi, o la caída de la Venezuela democrática fundada por Rómulo Betancourt hacia la Venezuela chavista del narco dictador Maduro. Indudablemente, las democracias se suicidan cuando en libertad se decide tener vocación ovina y dispararse a los pies para seguir apostando por una fórmula que solo ha generado destrucción y pobreza, que son las consecuencias de tanto “gobierno” peronista en Argentina.
También me parece valido cumplir mi palabra con mis alumnos del sexto ciclo de ciencia política de la UNFV respecto al título de este artículo que se me vino a la mente al ver el primer debate presidencial argentino, en el que vimos a cuatro candidatos, que en el fondo representaban lo mismo, atacar al candidato liberal Milei.
Volviendo con el título provocador del artículo, debemos recordar el caso de la Alemania nazi, en cuya última elección democrática, valga la redundancia, realizada el 6 de noviembre de 1932, el partido Nazi de Hitler obtuvo el 33%. Es decir, fue la primera minoría, por lo que el presidente Hindenburg designó un nefasto 30 de enero de 1933 a Hitler como canciller. En poco tiempo, Hitler tuvo el absoluto poder en sus manos a pesar de que nunca ganó una elección democrática con el 51% de los votos.
Lo terrible es que Hitler estableció una dictadura totalitaria que demostró una de las mayores perversidades humanas que es ese agujero negro llamado Holocausto. Indudablemente, la democracia alemana se suicidó al permitir que un psicópata que en su libro “Mi Lucha” escribió todo el macabro plan que ejecutó en su dictadura totalitaria (1933-1945).
El otro caso de una democracia que se suicida es el ejemplo de Venezuela. El 6 de diciembre de 1998 el 56% de electores votaron por el cantinflesco teniente coronel Hugo Chávez Frías, cuyo único “mérito” para ser presidente fue organizar un golpe de Estado contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez. Como sabemos, tras 24 años de” gobierno” chavista, Venezuela se ha convertido en un país paupérrimo, donde el 90% de la población vive en pobreza, sumado a los más de siete millones de venezolanos que han huido de las terribles consecuencias económicas del régimen dictatorial de Chávez y Maduro.
A modo de conclusión, las democracias se suicidan cuando creen que elegir a un demagogo como presidente les resolverá todos sus problemas de la noche a la mañana. Aprendamos de las lecciones dejadas por los alemanes y venezolanos.
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