Maria del Pilar Tello
La lectura de los pensamientos
La privacidad mental como un derecho humano

Esta posibilidad atemoriza porque siempre hemos creído en la intangibilidad de nuestro cerebro. En que nuestros pensamientos son personalísimos y nadie puede acceder a ellos. Es la parte de nuestra identidad claramente resguardada por nuestra voluntad y autocensura. Pero el mundo va cambiando y nuevas realidades se abren paso con este fascinante y turbulento cambio tecnológico en el que todos estamos involucrados y somos protagonistas, no hay opción a la displicencia, la resistencia o el rechazo.
Necesitamos saber y entender. Ante la posibilidad de la lectura de los pensamientos los países y las organizaciones supranacionales vienen activando la protección de la identidad mental y de su continuidad desde el llamado nuevo Derecho de la Mente, enfoque regulatorio que ha dado lugar a los neuroderechos para poner límites a los avances de las neurociencias con potencialidad invasiva.
No es de ahora, en junio 2015 ya se conocía el logro científico de poder traducir las señales eléctricas del cerebro en palabras y frases completas. Lo informó y analizó Miguel Ángel Criado destacando que la lectura del pensamiento, sueño o pesadilla, estaba muy cerca pues investigadores europeos, con una interfaz cerebro-máquina, habían podido reconstruir casi un 50% de las palabras de una frase. En ese momento era preciso operar y colocar los electrodos directamente en el cerebro (*).
Las señales eléctricas son materia de permanente y sistemático estudio de los neurocientíficos. Desde hace décadas buscan el significado de cada señal. Recordemos que uno de los principales objetivos de la humanidad fue siempre la comunicación telepática. Con el progreso de las máquinas se imaginó comunicar directamente con ellas con solo pensarlo. Y los avances se han ido concretando hasta llegar a la técnica hoy conocida como electrocorticografía intracraneal para registrar las ondas cerebrales. Es muy invasiva pues a diferencia del difundido electroencefalograma, los electrodos no se colocan en la cabeza sino directamente sobre el cerebro, para obtener una señal más clara no interferida por el cráneo o el cuero cabelludo. Por supuesto que se usa con fines médicos.
Hace ocho años los investigadores, publicaron estos resultados en la revista especializada Frontiers in Neuroscience, dando el un primer paso para la comunicación mental entre humanos y máquinas. No se leía el pensamiento en sentido literal, se descodificaba la actividad motora de hablar.
Ahora el mismo divulgador científico Miguel Ángel Criado nos informa, ocho años después, que un descodificador puede leer los pensamientos grabados por un escáner cerebral (**). Destaca que hace solo una semana los investigadores publicaron sus resultados, en la revista científica Nature Neuroscience. Y que han llamado “semántico” a este descodificador capaz de verbalizar el pensamiento.
Cuando despertamos al siglo XXI nadie esperaba tan grandes avances en el diseño de interfaces cerebro-máquina. Solo se buscaba que personas incapaces de hablar o de mover sus músculos pudieran comunicarse. Pero en plena época de los chatbots que han impactado al mundo, desde diciembre pasado, las expectativas han dado un salto enorme. Investigadores de la Universidad de Texas se apoyaron en el sistema de inteligencia artificial GPT, el mismo del ChatGPT para un logro que está en la vía de cambiar radicalmente el mundo que conocemos y la forma cómo vivimos.
El modelo de lenguaje que desarrolló el laboratorio científico OpenAI, que lanzó el ChatGPT, usa aprendizaje profundo para generar texto. Con un escáner han podido hacer corresponder lo que veían con su representación en la cabeza. Y si volvían a oír otro texto, el sistema podía ir anticipándolo, basándose en los patrones de lo aprendido. Miguel Angel Críado cita al neurocientífico Christian Herff de la Universidad de Maastricht que destaca la incorporación del predictor de lenguaje GPT y está “absolutamente convencido de que la información semántica se utilizará en las interfaces cerebro máquina para hablar en el futuro”.
Afirma Criado que, según los investigadores, esto mostraría que para leer la mente de esa manera se requiere la cooperación de la persona. Pero también que su investigación se apoyó en los patrones de media docena de personas. Y que quizás con los datos de decenas o centenares, la posibilidad o el peligro, se convierta en realidad.
No es ciencia ficción y aunque no sabemos en qué víspera estamos, si fuera la de descifrar procesos mentales requerimos la protección de la privacidad mental como un nuevo derecho humano fundamental. Algo urgente que nuestro vecino Chile ya ha legislado de manera pionera en todo el mundo. Con una perspectiva jurídica y política que los acerca a Europa, de la cual nuestro Parlamento parece estar muy lejos.
Todavía no pueden leer la mente, como leemos un libro, pero lo están intentando y hay enormes avances. No sabemos cuándo sucederá, pero se sienten pasos.
* MIGUEL ÁNGEL CRIADO Leen las ondas cerebrales y las convierten en texto, El País, 25 de junio 2015
** MIGUEL ÁNGEL CRIADO Un descodificador lee los pensamientos grabados por un escáner cerebral. El país. 01 de mayo 2023
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