César Félix Sánchez

La batalla de las degradaciones

Un proceso de descomposición que nos llevará al totalitarismo

La batalla de las degradaciones
César Félix Sánchez
28 de septiembre del 2021


Hace unos días, un columnista de un diario extranjero sostenía que, más allá del radicalismo, la amenaza verdadera del gobierno de Pedro Castillo era su apabullante mediocridad. Se equivoca absolutamente. Mediocre implica una cierta calidad mediana. Acá, más allá del acierto involuntario de Ciro Gálvez de provocar pánico e ira en la galaxia caviar desembarcando a algunos invitados para la FIL de Guadalajara, no se ve ninguna realización positiva ni ninguna política de ninguna índole sino una absoluta parálisis. Parece, incluso, que al contrario del apóstol san Pablo, el gobierno de Castillo «no hace el mal que quiere». Pero cuidado con engañarnos, pues aunque la asamblea constituyente esté paralizada y todavía no se hagan las reformas socializantes anheladas por Perú Libre, eso no significa que no se esté socavando la república: el copamiento de la DINI y de otras instituciones del estado por cerronistas más temprano que tarde tendrá efectos nefastos para el país. Y en lo que respecta a la economía, las intenciones de Francke de endeudarnos más y de hacer una reforma tributaria no despiertan ninguna tranquilidad en cualquiera con un mínimo entendimiento de la economía. 

Muchos se hacen la pregunta de qué pasará. De si, por un lado y como quiere cierto wishful thinking progresista, «no pasará nada» porque la oposición no lo permitirá, «será como con Ollanta» y por tanto no hay nada que temer y cualquier pánico es «golpismo» de la DBA. A esto habría que replicar que, en primer lugar, el gobierno de Ollanta no es un ejemplo de nada, fue más bien en ese régimen, pletórico de corrupción, que se frenó el crecimiento económico y que las instituciones empezaron a ser parasitadas por los «consultores» y otros elementos de un deep state progresista en ciernes, que acabó trayéndonos el entrampamiento de 2016, luego el vizcarrato y ahora, por «dignidad», a los mayordomos de Sendero Luminoso. Además, es gracioso ver cómo se sienten seguros y contentos de que Castillo esté atado de manos por el Congreso y las narrativas de fraude electoral y de anticomunismo que movilizaron a cierto sector de la opinión pública que ellos mismos desprecian profundamente. 

Pero yo no creo que el oportunismo parasitario de nuestra ultraizquierda andina sea mayor a su radicalismo y ánimo de vindicta política contra el establishment limeño. Quizás, como dijimos en otro artículo, Pedro Castillo pueda tener madera de tránsfuga. Pero su troupé no. Tanto la de sus allegados directos, como la de los comisarios políticos cerronistas que controlan su gabinete. Aunque ahora Bellido, el pukallaktino apologista de Edith Lagos y analista del «pensamiento Gonzalo» en Facebook, parezca, según las actas del gabinete, un mayor defensor de la disciplina fiscal que Francke. O aunque Iber Maraví, el clandestino «senderoide» sindicado como partícipe de atentados terroristas por la policía y yerno del difunto Hildebrando Pérez Huarancca, responsable según la CVR de la masacre de Luccanamarca, sea, junto con Aníbal Torres y Pedro Francke, crítico de la influencia de Cerrón en el gobierno. Este amago de bronca entre las progenies pukallaktinas y senderistas en el gobierno no durará mucho. Porque a la larga, hay más cosas que los unen. Creo que debe quedar claro que dejar el control de un poder del estado en manos de estas personas, aunque sea parcialmente, es un gravísimo riesgo para el país. Decirlo hace algunos años sería una perogrullada y hasta los de Patria Roja pondrían el grito en el cielo si se les dijese que sus competidores de un poquito más hacia la izquierda gobernarían. Pero la oclocracia mediática y el fariseísmo progre nos han conducido a este abismo de normalización de los defensores de una cultura y praxis políticas genocidas.

¿Qué pasará? Mi apuesta es la siguiente: si la degradación del régimen es mayor a la de la sociedad peruana, pues en algún momento vendrá la vacancia temprana o el gran transfuguismo de Pedro Castillo hacia la derecha (y su ulterior vacancia también, esta vez con los votos de Perú Libre cerronista quizás). Pero si la degradación de la sociedad peruana es mayor a la del caos disfuncional que nos gobierna, preparémonos: las payasadas de Castillo y de Bellido serán solo la obertura de un proceso de descomposición que nos llevará al totalitarismo. Qui vivra, verra!

César Félix Sánchez
28 de septiembre del 2021

NOTICIAS RELACIONADAS >

Arequipa: un aniversario más

Columnas

Arequipa: un aniversario más

Este 15 de agosto Arequipa cumple un año más de su funda...

15 de agosto
Nuevas tendencias en la narrativa joven arequipeña

Columnas

Nuevas tendencias en la narrativa joven arequipeña

Basta revisar cualquier feria de libro grande o pequeña en nues...

22 de noviembre
Liberalismo, estatolatría y solidaridad

Columnas

Liberalismo, estatolatría y solidaridad

Ciertos  cultores e ideólogos de la economía libera...

11 de septiembre

COMENTARIOS