Dardo López-Dolz
Importancia de la vigilancia privada

Fuente de apoyo preventivo, alerta temprana e información valiosa contra el crimen.
En medio de un escenario previsible desde el inicio, en el que el improvisado gobierno humalista parece estar a punto de entrar a cuidados intensivos, con pronóstico reservado, por culpa del daño sistemático autoinflingido, no es fácil encontrar buenas políticas.
Por eso es importante saludar la próxima modificación del TUPA de SUCAMEC, respecto al plazo de vigencia del carnet de vigilante, que beneficiaría a 100,000 familias.
La población juvenil peruana ingresa mayoritariamente al mercado laboral a través de construcción civil y la vigilancia privada. Para poder trabajar, los vigilantes deben obtener anualmente un carnet de vigilante, y para conseguirlo se ven obligados a tramitarlo varios días sin trabajar.
Finalmente, la dirección de SUCAMEC habría entendido que la renovación anual del carnet de vigilante no aporta un mejor control, pues tiene acceso a la información de las compañías de seguridad, y ampliará su vigencia a tres años, coincidiendo con la lógica temporal adoptada por la ley para sus licencias de armas. Esta acreditación de estar calificado para el oficio debería además, por lógica, permitir al vigilante migrar de empresa sin tener que gastar nuevamente.
La vigilancia privada, constituye una fuente de apoyo preventivo, de alerta temprana e información valiosa para la investigación del crimen, que podría contribuir a mejorar la seguridad ciudadana, sin necesidad de invertir un centavo, pero por desconocimiento o absurdo celo policial viene siendo sistemáticamente ninguneada por los sucesivos gobiernos.
En tiempos de crimen globalizado, no debiera menospreciarse la experiencia global con que cuentan las grandes empresas de seguridad privada instaladas en el mercado peruano, que además están presentes, formalmente, a través de la SNS, en la CONASEC. Ellos ya han visto esta problemática en otras latitudes.
Contamos, por primera vez en este gobierno, con un Ministro del Interior con conocimiento sistemático del accionar del hampa. Bien haría en combinarlo con la experiencia global acumulada del gremio empresarial, la Sociedad Nacional de Seguridad, herramienta potente, que todos los Ministros han dejado guardada en el cajón.
El mismo celo policial evita una sistematización nacional del Serenazgo municipal. La PNP está obviamente sobrepasada por las diversas causas contemporáneas de la inseguridad. El crimen callejero común evoluciona ¨profesionalmente¨ con rapidez hacia todas las formas de crimen organizado como asaltos en banda, secuestros, extorsión, trata, estafa, tráfico, todas unidas al lavado de activos. Presión de demanda que, combinada con el perfeccionamiento de la manipulación política de cualquier fuente de descontento social, obliga a la Policía a evolucionar y adaptarse, dejando las labores menos especializadas a otras fuerzas estatales con menor tiempo de inversión profesional, léase los Serenos.
No se trata de dotarlas de armas de fuego ni estatus policial como algún bien intencionado congresista o alcalde propone de cuando en cuando, sino de transferirle funciones que requieren un nivel de especialización demasiado básico para dedicarle a tiempo completo un profesional policial cuya preparación y sueldo pagan nuestros impuestos. Me refiero al control urbano del tránsito, las labores veraniegas de salvataje en las playas, las verificaciones domiciliarias y el patrullaje desarmado al interior de centros comerciales, estadios y otros espectáculos públicos.
Estas medidas permitirían, casi de inmediato, asignar más policías a la seguridad de los ciudadanos, razón por la cual existe la Policía Nacional.
Por Dardo López-Dolz
02 – Jun – 2015
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