Iván Arenas

¡Hay políticos más radicales que Antauro!

El sur, sobre todo Puno, vive hoy un frenesí antilimeño

¡Hay políticos más radicales que Antauro!
Iván Arenas
07 de marzo del 2023


En una reciente entrevista, un periodista de un medio de comunicación apurimeño le increpó a Antauro Humala por qué no había tomado con fusiles el Congreso. El “etno nacionalista” indicó que “no lo hará cuando el periodista lo desee”. Semejante conversación revela lo que hace tiempo se viene registrando en los medios en diversas regiones del Perú: la existencia de un ideal insurreccional profundamente antilimeño; un pensamiento sumamente radical, no solo contra Lima y todo lo que huela a
establishment. Afortunadamente la idea aún está en el aire sin organización ni dirección política. 

El principal problema de la existencia de este cúmulo de ideas radicales no está solamente en la manera como se desfoguen o canalicen, sino además en que no existen partidos políticos que puedan integrar algunas de estas ideas y llevarlas por un cauce democrático. Por ejemplo, las regiones culpan a Lima de la corrupción y el despilfarro, no obstante que ellas controlan sus propios recursos.

El sur, sobre todo Puno –capitalista y de clases medias populares–, vive hoy un frenesí antilimeño, y ha identificado a la capital como una Babilonia Estatal. Según esas ideas, los “pueblos originarios” son anteriores, por tanto existen antes del Estado. La izquierda posmoderna e identitaria ha potenciado semejante pensamiento no obstante que fue la propia izquierda del siglo XVIII la que dio el pase a la igualdad, libertad y fraternidad. A partir de allí todos somos iguales. 

Además de la falta de partidos políticos, los medios locales y periodistas se han encargado de inyectar desinformación y apreciaciones absolutamente falsas, basadas en un marco ideológico marxista y narrativas falsas. Hoy una mayoría de ciudadanos del Perú sureños deben considerar que Castillo no dio un golpe, y que el 7 de diciembre nunca existió. 

Puno es hoy el laboratorio de una izquierda posmoderna, esencialista e identitaria que amenaza la unidad nacional. Pero nada de ello sería posible si hubiera partidos políticos con posibilidades de construir un proyecto nacional desde lo local, popular y plebeyo. Si la izquierda puneña no fuese un montículo de pequeños feudos, y en lugar de ellos existiera un partido único sólido y potente, hace mucho tiempo que habrían logrado una secesión por la vía violenta. 

Lo cierto es que el radicalismo se acabará solo si los partidos logran representar a las clases medias y populares. Y si esos partidos, dicho sea de paso, articularan y vertebraran al país, cosa que hoy no ocurre. En ese sentido una reforma política debe necesariamente a potenciar y fortalecer más los partidos políticos; y en contra de los movimientos locales y regionales, cuyo papel en el fracaso de lo público es evidente. Si nadie hace eso, tendremos políticos más radicales que Antauro Humala.

Iván Arenas
07 de marzo del 2023

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