Arturo Valverde
Hasta pronto, Lito
Ha muerto uno de los libreros emblemáticos del centro de Lima
Las librerías están de luto. Víctor Raúl Mendoza Ferrer, Lito —hippie, librero, intelectual, político, formador de jóvenes y uno de los libreros más reconocidos que parió el centro de Lima— partió la mañana del sábado 25 de abril de 2026, fecha que deberá inscribirse con tinta conmemorativa en el almanaque.
Para el viejo Lito (y mucho antes de viejo), los empastes de cuero de los libros fueron la argamasa con que construyó su trinchera, en el jirón Camaná, frente a la Plaza Francia. Su librería era una parada imprescindible para los amantes de los libros y cazadores de joyas de papel.
Lector precoz, a los ocho años un pequeño Lito se sumergía en las historias del Reader 's Digest y en las novelas de Dumas y Salgari, que impregnaron en él un espíritu aventurero y el apetito por conocer el mundo. No por gusto decía que a los niños debíamos darles de leer aventuras para impulsarlos a cruzar océanos y vivir las suyas propias.
Tocayo de Haya de la Torre, fue uno de los jóvenes cercanos al fundador del aprismo quien, allá a fines de los sesenta, congregó a un grupo de jóvenes con condiciones para brindarles una preparación especial. Al cabo de un tiempo, esa generación sería conocida como el “Comité de conjunciones”; Alan García era uno de sus integrantes, y entre ambos existía un lazo de hermandad.
Al igual que el expresidente Alan García, Lito fue hijo de fundadores del aprismo en Tumbes, en tiempos en que los militantes apristas eran apresados o asesinados a tiros. Heredero de una larga tradición aprista, su defensa del aprismo era impenetrable en el ágora popular de la Plaza San Martín.
Jamás ostentó ninguno de esos cartones que exhiben los reputados maestros y doctores de la patria, que desfilaban por su tienda de libros para escuchar al autodidacta, al lector que dictaba charlas en los auditorios de prestigiosas universidades. Y todo lo hizo sin “cartones”.
Hasta pronto, querido Lito. Te fuiste poco después del Día del Libro, en el mes del Idioma y en la semana posterior a la de la partida de tu hermano Alan. Gracias a ti conocimos a Arciniegas, Wallace, Rand, Taine, Mazzini, Rousseau y tantos otros que nos acompañan en nuestro paso por este mundo. Espero haberte dado algunas pequeñas satisfacciones como tu alumno. Ten por seguro que vendrán muchas más; ya las verás desde las estrellas. Te recordaremos siempre con mucho cariño. Hasta pronto, querido viejo. Hasta pronto, querido maestro.
















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