Guillermo De Vivanco

Gamarra: una solución inaceptable

Se permitirían solamente las ventas online

Gamarra: una solución inaceptable
Guillermo De Vivanco
07 de junio del 2020


El alcalde de La Victoria, George Forsyth, ha confirmado el inminente peligro que se cierne sobre el emporio comercial de Gamarra y la pérdida de dominio del municipio sobre esta zona emblemática de su distrito: “La propusimos al Gobierno que Gamarra abra al público, pero no aceptó. Los que van a abrir son los talleres, pero solo podrán trabajar a ‘puerta cerrada’, y las ventas se harán solamente
online”. Forsyth también aclaró que los permisos de apertura se deben tramitar con el Ministerio de la Producción y el Ministerio de Salud.

Para el Gobierno es más fácil cerrar Gamarra que apoyar a la Municipalidad de La Victoria en su control. Pero desautorizar al alcalde es darle la espalda a miles de trabajadores cuyo sustento económico, y el de sus familias, depende de las actividades de las mypes (medianas y pequeñas industrias) que operan en ese centro comercial. Al respecto, el viceministro de Mypes e Industrias, José Salardi, ha declarado que “la informalidad en el Perú nos ha jugado una mala pasada y es momento de erradicarla de manera agresiva… el Gobierno ha destinado recursos para dar financiamiento a las mypes, pero condicionada a la formalización. Es decir, solo están disponibles para los negocios formales”. 

La informalidad no se va a resolver con financiamientos momentáneos. Lo que el Gobierno no entiende es que el alto nivel de informalidad de la sociedad peruana es consecuencia del difícil acceso a la “formalidad”: normas imposibles de cumplir; de regímenes laborales inflexibles, etc. Actualmente vemos que Estado no está preparado para revisar, observar o aprobar los protocolos sanitarios obligatorios –que se exigen a las empresas– a la velocidad necesaria, y por eso hay miles de empresas atrapadas en la burocracia sanitaria. Lo recomendable es endosar a la sociedad la responsabilidad de cuidar su propia vida, porque la parálisis productiva nos generará un daño incalculable.

Volviendo a Gamarra, la condición impuesta a los talleres de que su venta tiene que ser online es completamente ridícula, Ripley y Saga sólo venden el 2% online. La cultura imperante en Gamarra es la relación directa y personal entre el cliente y el dueño: el regateo, la negociación, las alternativas de calidad de acabados, etc. Sin embargo lo más grave sería la prohibición de los clientes de entrar a Gamarra. Si se establece un control policial en las puertas y solo se permite el paso a los costureros y propietarios de los talleres, Gamarra estaría condenada a muerte. La compra online debe ser una alternativa, pero de ninguna manera se debería excluir la relación directa entre los vendedores y los compradores.

La mayoría de los confeccionistas están desesperados por sacar sus máquinas y mudarse inmediatamente: “Nunca más me voy a exponer a quedar secuestrado”, dijo un confeccionista con un gran stock de chompas y mercadería de invierno que no puede retirar. La falta de institucionalidad y de voceros siempre ha sido una debilidad de los empresarios gamarrinos. Por ello, en esta gravísima crisis no hay una propuesta que incluya a todos los actores de Gamarra; confeccionistas, tiendas y empresarios inmobiliarios. Y entre los nueve miembros del Comando Covid-19 no hay ningún representante de los nueve millones de informales. ¡Para el Gobierno, estos empresarios no existen!

Guillermo De Vivanco
07 de junio del 2020

NOTICIAS RELACIONADAS >

El verdadero enemigo

Columnas

El verdadero enemigo

Sin lugar a dudas, el globalismo se ha convertido en una amenaza total...

14 de marzo
Del dominio del hecho al secuestro de hecho

Columnas

Del dominio del hecho al secuestro de hecho

No basta con que el Tribunal Constitucional ordene la libertad del gen...

20 de diciembre
Un derrumbe estrepitoso

Columnas

Un derrumbe estrepitoso

América ha brindado a Occidente tres liderazgos inesperados que...

12 de noviembre

COMENTARIOS