Guillermo De Vivanco
Gamarra: ¿quién es responsable?
Radiografía económica y social de La Victoria

Llegué a Gamarra el año 1972, cuando se construía la primera galería. A lo largo de más de cuatro décadas los empresarios se enfrentaron a escenarios económicos completamente diferentes: economía cerrada, inflación, paros armados, control de precios, apertura de la economía y tratados de libre comercio. Gamarra creció y sobrevivió con innovación, creatividad y trabajo. Nadie diseñó el centro comercial ni mucho menos tuvimos una administración ni gerencia. Crecimos a la deriva en medio de la informalidad y el caos. Hoy sufrimos nuevamente del colapso de sus calles tomadas por ambulantes protegidos por mafias y comerciantes inescrupulosos. ¿Quiénes son los responsables?
En primer lugar el Gobierno central que recauda en el distrito impuestos por más de US$ 1,000 millones anuales. El aporte de La Victoria al Foncomún es cercano a los S/ 100 millones al año y; sin embargo, solo retribuyen al distrito la irrisoria suma de S/ 4.5 millones, el más bajo de los 43 distritos de Lima metropolitana. En pocas palabras, subsidiamos a otras municipalidades. No hay ninguna equidad entre la riqueza aportada a través de nuestros impuestos y lo recibido. El Estado es el principal saqueador de los recursos victorianos y principal responsable de la quiebra en que se halla la municipalidad. El contrato social está roto. Ninguna propuesta sobre la reforma municipal, ningún interés en modernizar las municipalidades.
En segundo lugar la Municipalidad de La Victoria, un distrito que alberga más de 85,000 pequeñas empresas en su territorio, pero que carece de un catastro actualizado. A su alcalde le toca ser el “gerente” de Gamarra, una gerencia que no cuenta con los recursos necesarios para su administración. A manera de ejemplo, el presupuesto de serenazgo aprobado por el ex alcalde Elías Cuba —hoy detenido y procesado— para la zona de Gamarra solo cubre el 20% del costo del servicio para 34 manzanas y 170 galerías. El presupuesto permite 25 serenos presupuestados, pero se necesitan al menos 150 serenos. Hay que sincerar este costo, pese a la oposición de los empresarios. Este municipio cumple 100 años el 2020 y acumula todos los males de la ineficiencia: deudas por más de S/ 500 millones, cuentas embargadas, un gasto descomunal que significa el pago a más de 400 jubilados (el gasto por pensionados más alto del Perú), infinidad de juicios, una burocracia onerosa y una reciente administración corrupta. Es un distrito comercial no vecinal, el 80% de la recaudación proviene de las pymes, y solo un 20% de sus vecinos.
En tercer lugar, los empresarios. El 19 de febrero se cumplen 20 años del “Gamarrazo”, el desalojo de más de 6,000 ambulantes de sus calles. Ese día bajo la administración del alcalde Bonifaz Carmona, y luego de batallar durante tres días, se recuperaron todas las calles de Gamarra así como la Av. Aviación. Se emitió la ordenanza 035 prohibiendo el comercio ambulatorio en sus calles y se procedió a la construcción del mobiliario urbano. Las ventas se quintuplicaron, las propiedades se revaluaron y muchos ambulantes fueron reubicados y posteriormente compraron sus locales y se formalizaron.
A los empresarios se les pidió organizarse para lograr la sostenibilidad del orden alcanzado, pero nunca se organizaron y mantuvieron una visión individualista y no corporativa. Prevaleció la desunión y el afán mediático de sus dirigentes. Gamarra carece de representatividad, los empresarios desunidos no han logrado ninguna legitimidad a lo largo de los años, ningún gremio puede atribuirse representarlos. Su “vocero” más mediático, con sus críticas desatinadas a todas las autoridades de turno, ha contribuido a la pésima propaganda que ha afectado la imagen del emporio comercial.
Finalmente, tenemos una nueva oportunidad con la elección de George Forsyth como alcalde de La Victoria. El joven y carismático burgomaestre tiene el enorme desafío de reformar el distrito. En su primer mes de gestión ya se ha reunido dos veces con el presidente Vizcarra y sus ministros, en su propósito de detener el saqueo al que es sometido el municipio por el Estado, así como para plantear una reforma del sistema municipal que permita modernizar los gobiernos locales y sacarlos del espiral de corrupción, ineficiencia y burocracia que los caracteriza. En la emergencia el 2% del aporte al Foncomún debería quedar en el distrito.
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