Antero Flores-Araoz
Entre el “firme” y el “maquillado”
Sobre los radicales cambios en el Plan de Gobierno de Juntos por el Perú
Como es sabido, para las elecciones generales las agrupaciones políticas que presentan candidaturas, sobre todo tratándose de la Presidencia de la República con sus vicepresidentes, deben acompañar su plan de gobierno, el que es registrado por las autoridades electorales. Este plan debe ser de acceso general para los ciudadanos electores, con la finalidad de que los ayude a discernir sobre las diferentes opciones existentes; además del candidato que puede llegar a ejercer la presidencia y sus dos teóricos reemplazantes, es de suma importancia lo que proponen hacer de llegar a la primera magistratura de la República.
Es igualmente conveniente, conocer al grupo de técnicos que, bajo la dirección del líder partidario, confeccionaron el plan de gobierno, pues conociéndose la mentalidad y el perfil político de los autores se podrá conocer la calidad del producto que elaboraron. Resulta también de suma importancia saber los equipos de personas que podrían acompañar al candidato que resulte victorioso en la lid electoral, en lo que se refiere a la conducción del país, sobre todo como miembros del gabinete ministerial.
El candidato del ala siniestra ha tenido comportamientos sospechosos, por un lado rodeándose de personas con antecedentes o fama de violentistas, que lo ha llevado a esconderlos e incluso negar su cercanía. Y además, los ha sustituido en su entorno por otras personas, si bien del área que conocemos como “caviar”, que son más potables a los electores de centro.
En lo que se refiere al plan de gobierno, cuando ha sido conocido y analizado por los expertos, ha salido a la luz que es un plan socializante, que lejos de acercarnos a una mejor conducción del país, vía su crecimiento y pujanza para incentivar inversiones privadas generadoras de puestos de trabajo y bienestar. Más se acerca a los planes que se han ejecutado en Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, que como todos sabemos llevaron a sus países al descalabro, la pérdida de confianza y porque no decirlo, hasta abandonar sus países, de lo cual tenemos como ejemplo cercano a Venezuela,
Hasta la más elemental lectura del plan al que nos referimos nos llevará a la inmediata conclusión de que es más Estado, de carácter dominante y entrometido en todas las actividades que por lo general están a cargo del sector privado. Y lo que es peor, se nos quiere llevar a la aprobación de una nueva Constitución del Estado, que sustituya a la actual de 1993, que permitió el crecimiento del Perú, la reducción del desempleo y de la pobreza, abriéndonos un futuro promisor. Evidentemente falta muchísimo por hacer, pero estábamos en el camino correcto hasta que vino la crisis política del 2016 que ya lleva un decenio además de casi el promedio de un presidente de la República por año, que nos ha puesto en un sitial de hazmerreír en el mundo.
La actitud del candidato al que nos referimos ha sido mostrar diversos cambios a su plan de gobierno, queriendo maquillar el plan original, pero la verdad ante el inicial, oficial y real, no caben sustitutos a la carrera, pues siempre quedarán las sospecha de cuál es el que se ejecutará y cuál el que se descartará.
La confianza es muy difícil conseguirla y muy fácil perderla y cuando se está en actitud de solo mejorar la imagen ante el electorado, este lo percibe de inmediato, esperando que tenga los ojos y mentes bien abiertos para que no se le encuentre desprevenido.
















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