Renatto Bautista
El lobby LGTB y la ideología de género
Intereses fácticos que defienden los derechos de los homosexuales

Soy respetuoso de la intimidad de todos los seres humanos, en la medida que no se legalice ni se acepte como normal la pedofilia ni la zoofilia. Creo que una persona adulta es libre para tomar la decisión de ser heterosexual u homosexual, pero lo negativo es lo que muchos, en Occidente, llamamos el lobby LGTB.
¿Qué es el lobby LGTB? Obviamente, un conjunto de intereses fácticos que dicen defender los derechos de los ciudadanos homosexuales, que se presentan románticamente, como casi luchadores sociales. Pero en el fondo lo único que les importa son dos aspectos. El primero es defender los fueros de su ideología que es el socialismo. Una curiosidad histórica es que en las dictaduras socialistas se haya perseguido y asesinado a homosexuales. Ernesto Guevara despreciaba y mataba a gays: pero ahora en algunas marchas salen gays con polos con el rostro de Guevara.
El segundo aspecto es la manutención de los “chiringuitos”, que es como se llama en España a los organismos que existen en el Estado, obviamente con presupuesto estatal, pero que en el fondo no tienen utilidad ya que solo contratan a los militantes, movilizadores políticos o simpatizantes del partido político gobernante. Lamentablemente, esta terrible realidad también pasa en el Estado peruano, que es un botín de comunistas y socialistas, y mediocres como los prófugos de la justicia Pacheco y Silva.
Muy relacionada al tristemente célebre lobby LGTB está la ideología de género, que es una conceptualización política (valga la redundancia) totalmente acientífica, porque cree que superior a la existencia de los dos sexos (mujeres y varones) que se demuestra biológica y genéticamente, es la “autopercepción” de las personas. Es decir, si un varón se “autopercibe” como mujer, todos debemos tratarlo así, a pesar que biológica y genéticamente sigue siendo varón.
En los países donde se implementa la ideología de género, como Argentina, el Estado coacciona a todo ciudadano para que “entienda” cómo otros ciudadanos se “autoperciben”. ¡Qué tal sin sentido común! Para la ideología de género, lo vital es que la construcción de una sexualidad no es un tema de la naturaleza humana (que ninguna operación ni mil inyecciones harán cambiar) sino cultural o psicológico, en base del maniqueísmo de la auto percepción.
Confío en que este breve artículo nos lleve a un mayor debate académico. Invito a leer “El libro negro de la nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural” de autoría de los intelectuales argentinos Agustín Laje y Nicolas Márquez.
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