Carlos Rivera

El horror y la furia

Reseña del libro “Toque de queda en la ciudad fósil”

El horror y la furia
Carlos Rivera
26 de mayo del 2023


Sarko Medina Hinojosa es un escritor arequipeño que tiene varios libros de cuentos como
Palo con clavo (2014), La venganza de los Apus(2017) y El Ekeko y los deseos imposibles (2019) que revelan su honesto –y constante- interés por la creación literaria. Forjado en el periodismo ha transitado su escritura desde la formalidad de las noticias, la crónica a la recreación de historias y personajes de un escritor fiel al compromiso con la ficción. Ese itinerario no es fácil, a riesgo de caer en la confusión de los géneros o, peor aún, carecer de recursos que trastoquen el rigor del lenguaje que una buena literatura exige. Sarko ha transitado dicho camino y lo hizo con ímpetu en pos de alcanzar calidad y buena prosa. 

En sus anteriores libros se evidencian estos procesos, hay escarceos interesantes y búsquedas de estilo o temas que sostengan su horizonte creador. Dentro de su narrativa podemos encontrar algunas referencias como la literatura fantástica, andina (por no decir neo indigenista) o ejercicios lúdicos de relato libre urbano. Esas primeras apuestas de sus obras sirven al autor para adentrarse en proyectos más ambiciosos. Tal vez el balance de esas publicaciones primigenias resulte una digresión entre el sentido y la forma claudicando en algunas historias a un ejercicio moralista que desde luego perturban la sagrada libertad de la creación literaria. Pero ahora su mundo es la calle(plena y salvaje) como protagonista. Nos revela sus secretos, sus fantasmas, sus miedos y la reciedumbre de quienes la habitan y resisten a sus infiernos o a sus encantos. Sarko se ha liberado de sus fobias, ha emprendido una literatura audaz, robusta y valiente. Su objetivo estético es muy claro.

Toda literatura debe conmover, recrear una realidad o un estado que colisione nuestras sensibilidades. Debe transportar nuestra mente y corazón por esas insospechadas vías que nos indica sus palabras. Una obra bien escrita debe ser reflejo de una implacable voluntad estética donde el autor se muestra con su arte con el imperativo deber de sacudir almas. Una pequeña gloria es que el lector haga suya nuestras palabras y que se impregnen en su cerebro ante el deleite de nuestra trampa ficcional. El escritor regala su magia y ellos retribuyen su fervorosa complacencia. 

Cuando el escritor es inocente o de poco nervio e intenta persuadir con redundancias explicativas de lo que anhela exhibir en sus escritos entonces ya nos quita cualquier ilusión de sorpresa. Su candidez no sirve para la literatura. Ha perdido el encanto de la naturalidad de las cosas, el sabor de la vida, el color transparente de las alegrías o la profunda acritud de las penas El escritor se debe a los lectores y a ellos vamos siempre a pesar de que algunas veces nos entran berrinches de anarquía o de una repentina y mal usada axiología de valores literarios nos hace creer que somos inmortales y buenos para todo. En realidad, solo somos unos aprendices de la vida pero pretendemos llenar nuestros vacíos con historias o robarle ganas de vivir a este inconforme mundo al cual queremos pintar con nuestras palabras.

¿Por qué este preámbulo que parece la pirotecnia de un grosero presentador que funge de crítico? Es una necesaria antesala para conocer esta nueva obra. Sarko tiene un gran talento para sus cuentos, lo malo son los títulos de sus libros. Pero eso es una nimiedad que no merece mayor consideración. Lo importante está en la escritura y en esa pelea gana por nocaut.

José Carlos Mestas dijo en la recordada Feria Internacional del libro 2014(realizada en el Parque Libertad y Expresión,Umacollo) sobre el primer libro de Sarko, Palo con clavo lo siguiente: “…los cuentos de Sarko tienen esa rara habilidad de atrapar al lector. Sus historias se desarrollan en la ciudad, en la esquina, el barrio. Aparece Arequipa como escenario de su narración. Hace que aflore el imaginario...” No tomé con interés dichas palabras porque me parecía una tesis muy arriesgada ante los escritores de lo que podríamos llamar la generación arequipeña (Carlos Herrera,Yuri Vásquez,César Augusto Álvarez Téllez,Goyo Torres, Juan Pablo Heredia Ponce y Orlando Mazeyra Guillén) . Sarko contra viento y marea siguió luchando por un lugar en la narrativa arequipeña. Camino que requiere resistencia ante la envidia y chismografía que nunca faltan. 

Luego de unos años Mestas presenta su nueva obra La calle está dura(Aletheya,2021) confirmando sus diferentes atributos o clímax del lenguaje alcanzado por Sarko. Mestas no se queda en la afirmación banal o redundancias soporíferas muy comunes al momento de echar flores a un libro. Va por el análisis de las narrativas y cómo confluyen en esta ciudad una voz original escribiendo de la calle, de esas ovejas descarriadas que son sus personajes miserables un tanto ribeyrianos. Una prueba de que no estoy inventándome nada son las palabras de Orlando Mazeyra, quién también opinó sobre la obra: “el autor se sumerge con las mejores armas en los ambientes más sórdidos de la ciudad para aproximarnos a dramas cotidianos que exhiben la peor cara de los seres humanos (…) con mucho oficio y un excelente oído el autor nos permite comprender, no sin espanto que la calle está dura”.

Neil Palomino afirma sobre dicha obra: “el autor hace gala de su dominio de la estructura y técnica del cuento breve: la minimalidad, la apelación al lector y la sorpresa. De esta manera, sus cuentos son como chispazos capaces de conmover al lector más abúlico”.

Ahora tenemos entre manos Toque de queda en la ciudad fósil (2022). Desde luego me esperaba una obra muy rica y con el aprendizaje de las experiencias del autor. No tengo ninguna queja de este libro, me gustaron casi todos los escritos. Hay ritmo, juego de intertextualidad, elementos sorpresa y un alto impacto en los cierres de cada relato. En “El Roberto Bolaño arequipeño” Sarko nos muestra de lo que es capaz. Su gran comienzo nos dice: “Si me muero diles que siempre amé a mi familia y que nunca dejé de escribir”. Como una especie de profecía para los espíritus apasionados. La historia va avanzando y parece lineal y formal pero, no. Los “Plaf” en exclamativas colocadas 5 veces para ir creando la antesala del bombazo del cuento. Eso no es casual, es dominio y reconocimiento de los artefactos narrativos.

En otra joyita de técnica “Saludo astral”: “Las figuras se pierden entre caras anónimas cubiertas por la mascarilla, en medio de ojos que buscan una isla de reposo en otros o esquivan cualquier intento de encontrarlos, en el mar del asfalto que se traga el tiempo y a las personas.”

Cada historia tiene su propio lenguaje, su travesía, pero unidos por los efectos de la pandemia que azotó a la humanidad. Esa marea de muerte que mantuvo en zozobra el planeta y escarbó lo peor y mejor de nosotros es narrada por el autor con un alto rigor literario sin caer en cursilerías sentimentales. Ensaya el texto corto, el diálogo bien ejecutado, la prosa poética, las historias distópicas y hasta se da maña para el humor. En medio del dolor aparecen ilusiones por la vida. De los cantos desde la resistencia al viaje por las lágrimas. Sarko nos obsequia este soberbio libro que testimonia su consagración y su valor como ESCRITOR con mayúsculas, con exclamativas y por quien pido este generoso aplauso.

(Este es un texto leído el 21 de mayo en el Festilec Arequipa 2023 realizado en la calle San Agustín)

Carlos Rivera
26 de mayo del 2023

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