Guillermo De Vivanco

Covid-19, quiebras y burocracias

La formalidad no puede ser un obstáculo para conseguir empleo

Covid-19, quiebras y burocracias
Guillermo De Vivanco
28 de junio del 2020


Las últimas imágenes de Gamarra muestran las carretas mudando tiendas y talleres para evitar nuevamente el enclaustramiento tras las rejas. Las pequeñas empresas que se quedan, muchas de ellas sin capital de trabajo o quebradas, están obligadas al cumplimiento de protocolos sanitarios y laborales, pese a ser vulnerables en extremo a multas y penalidades. Para colmo, el peligro viene de afuera, esta vez no es el virus ni la economía, sino la coerción burocrática. Internamente la mayoría de las galerías han sido solidarias con sus inquilinos, condonando los alquileres durante el periodo de la cuarentena. 

En una sociedad en la que más de siete millones de trabajadores son informales, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral se prepara inoportunamente para fiscalizar Gamarra. Fiscalizará los absurdos y alevosos protocolos, como pedir a cada taller que les muestre los videos de los últimos 15 días (para verificar que los trabajadores han respetado la distancia social), y verificar que todos los trabajadores estén en planilla. No tiene mejores ideas el Ministerio de Trabajo? O se ha convertido en el ministerio del desempleo? Hay mucho más gente buscando un puesto de trabajo que la que puede conseguirlo. Qué no sea el Estado el principal obstáculo. 

No puede ser tan insensible la burocracia para entender generar otra catástrofe. ¿Será que el sector público no ha sufrido ni hambre ni quiebras, y no entiende la dimensión de la crisis económica? La percepción que tenemos los emprendedores sobre el Estado es de desconfianza, de un enemigo y no un aliado, un fiscalizador y no un colaborador. Esto nos lleva a pensar que existe una consigna de los grandes centros comerciales para quebrar Gamarra; si no ¿porqué el insólito llamado de Carlos Neuhaus, presidente de La Asociación de Centros Comerciales instando a la población a no asistir a Gamarra? 

La crisis económica no es la única crisis social, también vivimos una crisis emocional: el desánimo, el pesimismo sobre el futuro, la incertidumbre y la desconfianza en la información están llevando a la desesperación. Muchos de estos trabajadores informales no han tenido ninguna ayuda estatal. ¡Déjenlos trabajar! Si luego de la batalla en vez de socorrer al herido se le confronta, se lo acorrala, entonces su recuperación será lenta o pronta su muerte. Se requiere solidaridad de las autoridades: un respiro fiscalizador. Pretender que todo trabajador tiene que estar en planilla en este momento es ignorar la voluntad de miles de trabajadores que necesitan trabajar. La formalidad en esta circunstancia no puede ser el obstáculo para conseguir empleo. 

Se necesitan medidas extraordinarias, soluciones ingeniosas que permitan adecuarnos a la realidad: flexibilizar la contratación laboral creando un “régimen temporal de empleo”, las municipalidades deben otorgar gratuitamente las licencias de funcionamiento y la Sunat no debe buscar recursos a través fiscalizaciones y multas. Necesitamos un médico no un sepulturero, un colaborador no un verdugo, un líder que transmita esperanza optimismo no multas y amenazas. ¿Es que acaso todos no somos peruanos?

Guillermo De Vivanco
28 de junio del 2020

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