Jorge Varela
Anticipo de escaramuzas en un Chile diferente
Hacia un proyecto de rearme izquierdista
Proyectar el rearme de las izquierdas chilenas y el progresismo es la propuesta-síntesis que contiene la entrevista periodística al sociólogo Manuel Antonio Garretón. De nuevo el distorsionado concepto ‘progresismo’ inserto en la mente de un intelectual perteneciente al sector derrotado de modo contundente en la elección presidencial de 14 de diciembre de 2025. Garretón sostiene que el principal desafío es elaborar un nuevo proyecto político de largo plazo que no puede ser solo un conjunto de políticas públicas.
Agrega que ya no puede ser un proyecto puramente ideológico, pero “ello dependerá de cómo el futuro gobierno resuelva la tensión entre su ADN autoritario, y la aparente voluntad de construir consensos amplios que dejó entrever José Antonio Kast” en su primer discurso como candidato triunfante.
A partir de su conocida postura anticonservadora, el entrevistado argumenta que la reconstrucción de un proyecto de izquierda va a depender de si ésta se enfrentará al Kast y a la derecha de la campaña o si se desplegará ante el Kast de consensos amplios.
Un proyecto izquierdista de oposición a Kast
El referido proyecto izquierdista de oposición a Kast tiene que hablar un nuevo lenguaje: “que dé esperanza y resuelva los problemas de la gente”. “Un proyecto que parta del hecho de que la sociedad ya no se estructura…en torno al trabajo industrial”. Reconoce además que la izquierda siempre tuvo un problema con la llamada clase media.
Manuel Antonio no se contiene y se pone la casaca de profeta que siempre le ha quedado más cómoda y ajustada a sus posturas, para afirmar: “tenemos temas absolutamente nuevos que no se han sabido incorporar en un proyecto político”, como la capacidad del manejo de la voluntad de la gente a través del mundo digital, la inteligencia artificial y todo eso. “¿Qué significa en este contexto superar el capitalismo?” Una de sus conclusiones es: “Los partidos no pueden ser los mismos”.
Se pregunta qué haría él. Responde: “creo (aún cree) que hay que convocar a un proceso largo de ‘estados generales’. En el sentido de convocar al mundo intelectual, político y social. Tenemos la ventaja de que no habrá elecciones en los próximos años”.
El lenguaje utilizado por Garretón anticipa una cierta predisposición al combate; expresiones como: “a toda costa”, “proyecto de rearme”, “proceso largo de ‘estados generales’”, reflejan un revanchismo en fase de gestación que necesitará tratamiento oportuno.
La fórmula para rearmarse y reconstruirse
El planteamiento garretoniano de rearme parte de los siguientes datos: “ya no hay centro político, estamos en un país cuyo clivaje político es heredero del Sí y el No”, y “la izquierda que lideró este mundo después del estallido, hoy representa un 40% del electorado”.
Espera que la gente incrédula de la política, calificada como ‘mundo oscilante’, cambie y se vaya hacia la izquierda. Por eso, enfatiza que “a toda costa hay que mantener la coalición”. “Esto obliga a pensar en una nueva izquierda”. “No una izquierda que se agrega a esta, no”. “Se trata de que la izquierda entera sea la nueva izquierda”. En este análisis “es clave que haya una evolución del Partido Comunista hacia lo que, por ejemplo, significó el eurocomunismo en su minuto”. Según él, “no tiene mucho sentido seguir diciendo que es marxista-leninista”.
Irrupción de un nuevo clivaje
Otra visión es la de David Altman –destacado cientista político–, quien ha expuesto que el verdadero significado de la elección estuvo en “la irrupción de un nuevo clivaje”. “Por primera vez desde el retorno a la democracia… Chile tendrá un presidente que votó por el Sí en el plebiscito de 1988, para decidir si Pinochet seguía o no en el poder”. Al respecto, “la elección de 2025 no solo marca un cambio de gobierno; marca algo más profundo: el desplazamiento del eje que ordenó la competencia política durante más de 25 años”... El (viejo) clivaje dictadura-antidictadura funcionaba como un límite estructurante simbólico”. Ese límite ya no organiza la política chilena (Ver su investigación reciente titulada “Restauración versus refundación: Cómo el ciclo 2019-2023 reconfiguró el conflicto político chileno”).
El viejo clivaje democracia-dictadura…ha dejado de estructurar de manera decisiva la competencia electoral. Hoy lo reemplaza “un eje distinto, nacido del ciclo abierto en 2019: restauración versus refundación. Este nuevo eje no se define por posiciones frente a la dictadura, sino por interpretaciones contrapuestas del estallido social, del orden público y del proceso constituyente”. “Para el polo restaurador, (que encarna Kast), el estallido representó una ruptura del orden, una erosión de la autoridad del Estado y una deriva institucional que debe corregirse. Para el polo refundacional, fue la expresión legítima de un malestar acumulado y la evidencia de un modelo agotado que requería transformaciones profundas”.
La evidencia es clara: “El mapa electoral de esta elección se parece mucho más al plebiscito de salida de 2022 a partir del que se rechazó la propuesta de nueva Constitución elaborada por una convención mayoritariamente progresista (radical)... que a cualquier votación asociada a la transición democrática. Comunas que votaron ‘Rechazo’ en 2022 volvieron a alinearse de forma casi idéntica en 2025”.
Un escenario diferente
La última cuestión analizada “es posiblemente, un clivaje en formación”. No plenamente institucionalizado, “aún sin anclaje organizativo completo, pero ya lo suficientemente potente como para estructurar el voto, las campañas y las estrategias de élite” futuras, ha escrito Altman.
Aquí es donde se advierte una discrepancia notoria e importante con el planteamiento de Garretón. A juicio de Altman, “el eje dictadura-democracia ha dejado de ser el principio organizador central de la política chilena. El país debate hoy cómo interpretar y cerrar –o profundizar– la crisis abierta a partir de 2019. Leer este escenario como una mera repetición de los clivajes de la transición, o como si aún estuviéramos en 1988, es simplemente no comprender la naturaleza de las tensiones políticas actuales”.
















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