Rocío Valverde

Ámbar

Ámbar
Rocío Valverde
12 de diciembre del 2016

El ámbar nos cuenta el último segundo de vida de los seres atrapados en él

¿Qué pueden tener en común el dios del sol Helios, República Dominicana y los fósiles? Esta semana una noticia rebotada por todos los periódicos ha sido el descubrimiento de plumas de dinosaurio atrapado en ámbar, que explicaría la evolución de estos animales. Los paleontólogos podrán estudiar las plumas de este celurosaurio en 3D. Lo curioso, y lo que me lleva a escribir esta nota, es que el ámbar fue comprado en un mercadillo chino por una paleontóloga por puro golpe de suerte.

El ámbar es una piedra semipreciosa que tiene sus orígenes en la resina que exudan los árboles como mecanismo de defensa ante el ataque de los insectos y hongos. Esta piedra se puede presentar de diversos colores, variando desde tonos verdosos o azulados hasta los amarillos y dorados. Se puede encontrar en Rusia, Lituania, México, República Dominicana y, si la memoria no me falla, hace unos años fueron encontradas piedras de ámbar con inclusiones de insectos y semillas por el paleontólogo Klaus Honninger, conocido mundialmente por aparecer en el programa Cuarto Milenio con el genial Iker Jiménez y por oponerse justificadamente al Dakar, como toda persona con tres centímetro de frente debería.

Cuenta la leyenda griega que Phaeton, hijo del dios Sol y Klyemene, cansado de que nadie creyera que su padre era Helios decidió ir a hablar con él y pedirle que le demostrara a todos ser su vástago. Helios accedió a darle lo que quisiera, y así pues Phaeton pidió conducir el carruaje del Sol. Al principio la aventura parecía ir bien, cuando de repente los caballos que tiraban del carruaje se desconcertaron, pues no sentían el peso de Helios. Los feroces caballos pensaron que el carruaje se encontraba vacío, así que se alejaron de la tierra enfriándola, luego se acercaron demasiado y quemaron la vegetación y a los habitantes de Etiopía, convirtiendo el color de su piel en negro. La Tierra sollozó al ver tanta destrucción y fue tanta su pena que hizo intervenir a Zeus. Un rayo lanzado por Zeus destruyó el carruaje, los caballos y a Phaeton. El cuerpo del niño fue a dar al fondo al río Erídano. La leyenda dice que sus hermanas fueron a su encuentro y, al encontrar su cuerpo, juraron no apartarse de él, convirtiéndose ellas en árboles y sus lágrimas en ámbar. ¿No les encanta la mitología griega? Existe otra leyenda de origen lituano con un toque más romántico que creo deben leer si la curiosidad se los pide, yo solo los picaré contándoles que la leyenda incluye una sirena, un mortal y un amor prohibido.

El ámbar se encuentra mayoritariamente en el mar Báltico y es fruto de la resina de los árboles que crecían en Escandinavia. Hace 35 millones de años la tierra se calentó y la resina comenzó a brotar a borbotones, luego siguió un congelamiento que previno su descomposición. Fueron estos eventos los que dieron lugar al ámbar báltico. Hoy en día, luego de las tormentas, y si eres suficientemente rápido, puedes encontrar ámbar varado en la arena. Eso sí tendrás que competir brutalmente con los pescadores de ámbar, pues la demanda china ha disparado tanto los precios que casi rozan el Olimpo.

¿Cómo un cachivache vendido a turistas ha pasado a ser casi tan caro como el oro? Todo tiene que ver con el color y el mítico significado detrás de su color. Los chinos creen que cuando un tigre muere su corazón regresa a la tierra en forma de ámbar; y como ya se pueden ir imaginando, también creen que tiene propiedades curativas y que incluso da suerte. Los chinos se encuentran también en busca de ámbar con inclusiones de insectos, hojas o pequeños reptiles.

Es en este punto en el que debemos pensar. ¿Es justo que alguien tenga en su colección privada especímenes que podrían ayudarnos a entender mejor la historia de nuestro planeta? Hace muchos años había un mercado negro de fósiles y pisadas de dinosaurio, lo cual llevó a muchos países a prohibir su venta; mientras que otros más capitalistas, como Estados Unidos, permitieron la venta de los restos arqueológicos siempre que fueran descubiertos en tu propiedad privada. ¿Podemos pedir una regulación de la venta del ámbar con inclusiones?

A muchos les parecerá el discurso de una hippie come flores que piensa en el "bien común", pero no es solo eso. El ámbar es una prueba fósil que encapsula no solo burdos bichos sino el comportamiento de estos seres viajeros del tiempo y sus relaciones con plantas e insectos que compartían su hábitat. Al ver un ámbar con inclusiones podrás ver quizás especies extinguidas, quizá una abeja cargando algo en sus patas, un insecto comiéndose a otro y semillas pegadas en pelos de mamíferos, que nos cuentan cómo fue la dispersión de algunas especies vegetales. En sí el ámbar nos cuenta el último segundo de vida de los seres congelados en resina que están a un vistazo de microscopio.

Esta semana échenle un ojo al joyero de su abuela o pregunten por las joyas de la bisabuela, puede que por allí encuentren un trozo de historia.

Rocío Valverde
12 de diciembre del 2016

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