Iván Arenas
A nuestro profesor Hugo Neira
El último de los grandes sociólogos peruanos

No obstante continuar con sus proyectos, quiero detenerme un momento para celebrar la prolífica producción intelectual y académica de probablemente de uno de los pensadores peruanos más importantes, acaso el último que queda de su generación. Me refiero al profesor universitario, historiador, sociólogo y periodista Hugo Neira.
Me atrevo a decir en voz alta que Neira es el último de los grandes sociólogos peruanos, sobreviviente de cambios dramáticos del paisaje nacional en dos siglos, de aquella generación que pensaba el Perú, la “cuestión nacional” desde la genuina realidad del Perú no oficial. Tiene además un fuerte vínculo con Europa, con Francia exactamente. De Octavio Paz se dijo que era el puente entre España y México, de Neira, uno de los últimos peruanos –que hizo estudios y vida académica en la Francia de la libertad, igualdad y fraternidad– se podrá decir que es todavía, si no aparece otro, el último eslabón con la Francia de la ilustración y la razón.
Joven periodista, fue a indagar lo que sucedía de verdad en las denominadas invasiones de tierras en el Cusco (del cual salió un extraordinario libro, mitad crónica y mitad reportaje) organizadas por los movimientos indígenas y las cooperativas de campesinos, Neira descubrió una clase dirigente indígena que exigían la devolución de sus tierras tomadas por los criollos herederos de la promesa libertadora independentista, negocio que acabó con las instituciones que protegían al mundo indígena.
Pensador siempre de la sociología nacional, en los últimos años Neira se enfrentó al establishment académico dominado por el pensamiento único limeño en el que se aplauden y alaban entre ellos, amén que no han producido nada nuevo y potente desde hace décadas. Neira que escribió los libros ¿Qué es república? (2012) y ¿Qué es nación? (2013), fue –desde hace años– a contracorriente del establishment académico y la ciencia política en general cuando interpretó de manera clara y sagaz que había un “Juan Pueblo” (emergentes y de mercados populares con sus propias instituciones) que estaba alejado de la izquierda mesocrática y posmoderna, ajena a la razón marxista.
Alguna vez,Neira me confesó que veía en el horizonte venidero una nueva enfermedad para la nación política: el auge de las identidades fragmentarias (nación chanca, nación aymara, nación mapuche, etc) que pondrán en jaque el proyecto de la peruanidad y de las naciones políticas. Hoy parece cumplirse su vaticinio, y empieza a difundirse esa enfermedad.
Tendría más detalles que escribir de Neira y su amplía producción intelectual, no obstante aún no lo haré porque seguiré esperando un nuevo libro suyo.
Posdata. Un abrazo gigante a Claire.
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