Política

Las reformas urgentes y el capitalismo

Reflexiones sobre el futuro del Ejecutivo y el Legislativo

Las reformas urgentes y el capitalismo
  • 10 de septiembre del 2018

 

Las tensiones políticas alrededor de los plazos alrededor de la urgente reforma de los sistemas de justicia y político, a entender de este portal, no pueden desligarse de las también urgentes reformas económicas y sociales para relanzar el crecimiento y el proceso de reducción de pobreza. Es decir, para seguir consolidando el capitalismo en el país.

El sueño de las izquierdas, de las ONG encabezadas por IDL y Transparencia, es desligar la democracia del capitalismo. De allí que convertir el plazo del referéndum en el epicentro de un choque Ejecutivo versus Legislativo comience a convertirse en su principal bandera, más allá del contenido o la profundidad de las propuestas.

Sin embargo, los demócratas de buena voluntad sabemos que, en cualquier escenario, es imposible concretar esas urgentes reformas al margen de un acuerdo Ejecutivo-Legislativo. No solo se trata de concretar reformas con prontitud, sino que una nueva colisión de poderes desataría tal crisis política que se estaría sirviendo la mesa a las propuestas antisistema. En otras palabras, quienes trabajan por el choque de poderes, en realidad, trabajan para las propuestas anticapitalistas.

Por todas estas razones sostenemos que la continuidad de la democracia, que avanza hacia la quinta elección nacional sin interrupciones, sería inexplicable sin las reformas económicas procapitalistas de los noventa que desregularon la economía, posibilitaron triplicar el PBI y reducir la pobreza del 60% de la población a solo 20%. Esta tesis se consolida si consideramos el fracaso de los partidos y los proyectos intelectuales y culturales, y el desprestigio de las instituciones. No sería exagerado señalar que la democracia y las libertades solo se alimentaron en el Perú de inversión privada, crecimiento y reducción de pobreza.

Es indudable, pues, que promover la colisión de poderes no solo anula la posibilidad de concretar las reformas, sino que juega abiertamente por las propuestas anticapitalistas que casi ganan las elecciones en el 2006, el 2011 y el 2016. En este contexto estamos más que obligados a demandar un acuerdo entre Ejecutivo y Legislativo para implementar las reformas. Si se logra ese camino constructivo la reforma del sistema de justicia le agregaría un nuevo piso a nuestra construcción republicana, y pavimentaría el camino para la reforma política.

En base a los círculos virtuosos que generan los acuerdos se deberían lograr entendimientos para ampliar la vigencia de la Ley de Promoción Agraria y flexibilizar el régimen laboral para dejar de tener derechos socialistas en el papel e informalidad en la realidad. Al lado de estas reformas, el Estado peruano debería reconocer que no puede promover los octógonos anticapitalistas para el etiquetado de los alimentos industriales, que solo se aplican en Chile y promueven las ONG antisistema. ¿Cómo un país que ha reducido pobreza en base a la inversión privada puede deslizarse en esta ligereza anti inversión?

Todos sabemos que no hay futuro para el crecimiento sin instituciones, sin leyes pro inversión, pero sobre todo sin una nueva educación y sin una buena salud. La izquierda ha reducido el debate de la reforma educativa a las cuestiones de género —promovidas por las ONG zurdas— mientras la meritocracia de la escuela pública es postergada para las calendas griegas. Igualmente, sin una buena salud nunca existirá un capital social capaz de enfrentar los desafíos del crecimiento. Hoy el capitalismo es impensable sin instituciones y sin una fuerza laboral capacitada, capaz de innovar y transformar la economía.

Pero no solo se trata de las instituciones, del sistema de derechos de propiedad y contratos, sino que el crecimiento necesita de infraestructura física para ampliar y consolidar los mercados. Todos sabemos que el Estado no puede resolver estos problemas sin el concurso de la inversión privada. ¿Qué se espera, pues, para relanzar las modalidades de inversión de las asociaciones público privadas y las obras por impuestos?

En resumen, si realmente pretendemos avanzar hacia las mejoras de las instituciones de la República estamos en la obligación de relanzar el modelo económico que ha posibilitado la continuidad de la democracia y las libertades, no obstante las plagas bíblicas que azotan a nuestra democracia.

 

  • 10 de septiembre del 2018

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