Luis Giampietri

Más recortes a las FFAA

Más recortes a las FFAA
Luis Giampietri
05 de febrero del 2015

Sobre la decisión política de encargar a civiles las adquisiciones militares. 

Hace ya un buen tiempo relaté el significado que le di al término “Síndrome del uñero”. Vuelvo a la explicación: Era yo un joven oficial cuando, estando en el Hospital Naval, llegó a atenderse un oficial que tenía fama de maloso y abusivo. 

Entonces escuché una conversación de dos médicos en la que uno le decía al otro: “fulano de tal ha llegado con un uñero para que lo curen”, a lo que el otro respondió: “córtale el Brazo….”. Era un buen remedio: ya no tendría uñero, pero tampoco brazo. 

En los últimos años, desde los gobiernos de los Presidentes Paniagua y Toledo, un procedimiento idéntico se ha venido aplicando para resolver problemas coyunturales en el proceder de las fuerzas armadas (FFAA). 

Un ejemplo es la casi desaparición del Sistema Nacional de inteligencia con el objeto de sancionar a los que tuvieron algún contacto con el Servicio de Inteligencia Nacional de  Vladimiro Montesinos (SIN), poniendo en una misma bolsa a buenos y malos profesionales. En ese período el sistema llegó a tener más de 8 jefes que botaron a la calle a muchos oficiales y subalternos muy calificados que únicamente cumplieron sus funciones en los años de Montesinos. 

Otro ejemplo: En los inicios de los mismos gobiernos mencionados se desataron cacerías de brujas indiscriminadas contra el personal que que se encargó de hacer adquisiciones militares de emergencia durante el conflicto con Ecuador para darle poder combativo a nuestras FFAA, que se encontraban en abandono total 

En la Marina, se acusó a más de 80 oficiales de diversos delitos. Dos o tres eran realmente culpables y han pagado por ello carcelería, pero el resto, no. Estos últimos fueron absueltos después de 12 años de gastos de defensa legal y de vergüenza ante la ciudadanía, la familia y las amistades. En el Juicio se demostró la perfección y transparencia del sistema de adquisiciones empleado en la Marina. 

Como resultado de estas acusaciones -utilizándolas como pretexto- se decidió políticamente que las adquisiciones sean hechas en adelante por civiles y ya no por militares. Como si los civiles fuesen, por esa sola condición, una suerte de ángeles de la guarda incorruptibles y transparentes.(veamos que sucede hoy con los actos de corrupción). 

Bajo esa misma concepción, recientemente se ha dispuesto que concesionarios civiles se encarguen de las compras de combustibles para las FFAA, alegando un mal manejo de esas adquisiciones en la Policia Nacional y la Fuerza Aérea. ¿Quien podría garantizar, en un país tan comprometido con la corrupción, una limpieza absoluta? ¿Por qué se les prohíbe a los militares administrar sus presupuestos en áreas que manejan datos sensibles como el consumo de combustible de buques, aviones y vehículos terrestres?. 

La Marina tiene Inspectorías y sistemas estrictos de control, asi como sanciones más duras que el sistema judicial, pero aquí nuevamente, usando el facilismo, se aplica otra vez el Síndrome del Uñeros: se corta el brazo en vez de mejorar los sistemas para que se despersonalicen las adquisiciones mediante el uso de sistemas informáticos modernos que hagan que el control sea efectivo e infalible. 

Los militares no somos una banda de ladrones. Al igual que en el mundo civil, hay buenos y malos, La sotana no hace al cura. Pero ya basta de destruir la Imagen de las FFAA que sacan la cara en defensa de la democracia, en el Frente Interno y en el externo. Se debe dejar de lado esa absurda actitud que lo único que hace es ahondar las desconfianzas, mas aun si viene desde el más alto Nivel. 

Las fuerzas armadas, en particular la Marina, tienen oficiales de alta preparación moral, profesional y Operativa. Tenemos más Masters y Doctores en diversas ramas  que cualquier universidad del país. No nos Maltraten difamándonos de esa manera, señores políticos, no es justo.   

Por Luis A. Giampietri Rojas (Columnista invitado)
05 - Feb - 2015  

Luis Giampietri
05 de febrero del 2015

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