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LA “NUEVA” PREOCUPACIÓN POR LA EDUCACIÓN

Columna

LA “NUEVA” PREOCUPACIÓN POR LA EDUCACIÓN

12 de Enero del 2017

Y seis preguntas necesarias

En nuestra sociedad se ha venido afincando, poco a poco e invisiblemente, una creciente preocupación por la educación. Eso no significa que no haya existido anteriormente, puesto que ha sido el quebradero de cabeza de la comunidad educativa por décadas, sino porque tengo la impresión de que dicha preocupación saltó de nivel, experimentó un “upgrade”, que se manifiesta ahora en la opinión pública. Por ello, creo que debemos explorar cuáles son las raíces y orígenes tan extendida preocupación.

Un primer signo de este proceso fue cuando, por el año 2012, un pequeño grupo de economistas comenzó a indicar, en diversas columnas de opinión, que para mantener los niveles de crecimiento económico de nuestro país se debería invertir en la educación. Importante mencionar que este argumento ha sido muy usado, sobre todo en países como Inglaterra y Estados Unidos. En el caso de este último país es históricamente famoso su informe A nation at Risk del año 1983. Curiosamente, este tipo de llamados a mirar la educación ocurren en momentos de crisis económica. El 2012 fue el año del inicio del “frenazo económico” que aún vivimos en nuestro país. Mi punto, entonces, volviendo al Perú, es que como producto de la preocupación sobre la sostenibilidad del modelo económico imperante se comenzó a construir en los medios de comunicación, lo que yo llamo, una “nueva” preocupación por la educación. Así, la educación escaló posiciones en los medios de comunicación, llegando incluso a ser un hot issue hasta hace muy poco.

Evidencia número 1. En contraste y a manera de máquina del tiempo, describo un poco cómo eran antes las noticias sobre educación. Antes las noticias sobre el sector educación estaban relegadas a eventos poco felices: huelgas, tomas de colegios por padres indignados, noticias de corrupción de funcionarios. Es decir, noticias que lindaban con la sección de policiales de los diarios.

Evidencia número 2. Ahora los más reputados opinadores, desde periodistas hasta economistas, escriben sendos artículos en diarios de circulación nacional sobre “el tema educativo”. Incluso antes del 2013 ninguno de ustedes, queridos lectores, se hubiera imaginado leer en El Comercio una columna de opinión de un Ministro de Educación. Ese espacio estaba reservado solamente al Ministro de Economía y esporádicamente al Primer Ministro.

Disclaimer: Detalle importante es que el Ministro de Educación en dicho momento era economista de formación.

Un segundo signo importante registrado fue el fenómeno de los rankings basados en evaluaciones estandarizadas. Esto tiene a su vez dos vertientes: por un lado los resultados anuales de las Evaluaciones Censales de Estudiantes, más conocidas como ECE; y de otro los resultados que salen cada tres años de la participación del Perú en la reconocida prueba PISA organizada por la OECD. Déjenme explicar el efecto de ambas sobre el posicionamiento de la educación como “tema de interés público”.

Si bien la ECE inició sus operaciones en el año 2007, recién comenzó a ocupar un espacio rutilante en el espacio de la educación cuando se inició una suerte de competencia y demostración de fuerza de las regiones que consistentemente aparecían en los primeros lugares de los rankings. Esto se comenzó a manifestar con mayor claridad al inicio del gobierno del ex presidente Humala, y se fue fortaleciendo año a año. Primero a un nivel regional, arraigándose mucho sobre la base de competencias de larga data —por ejemplo, en la zona de la costa sur—, o la comparación de las regiones con Lima Metropolitana. Así, de a pocos la ECE logra pasar al stage nacional, y alcanzó su zenit durante en el año 2015 cuando, se publicaron los resultados de esa prueba.

Evidencia número 1. Es importante notar algo que pasó desapercibido por la parafernalia burbujeante de los grandes promedios y de rankings nacionales. Me refiero al hecho confirmado de que raramente las regiones ubicadas a media tabla logran saltos de puestos en el ranking. O que siempre en el fondo de la tabla se ubicaban las mismas regiones.

Evidencia número 2. No se registraron acciones de política claras para mejorar este tema.

Evidencia número 3. Siempre que se habla de avances, citando la Evaluación Censal, se mencionan los avances de primaria. Pero, ¿qué pasa con los de secundaria y sus evaluaciones? ¿Por qué no se mencionan?, ¿Por qué no se publicitan? ¿Por qué no están en los slides de las presentaciones? Simple. Porque los resultados son muy malos y profundamente preocupantes.

Entonces, en resumen, ¿de dónde viene esta preocupación “nueva” por la Educación. ¿Cómo así un tema incomprensible, para mucha gente, se ha vuelto tema de conversación en mesas de restaurantes que te cobran servicio de tenedor? ¿Cómo dimos ese salto del aula sencilla de un colegio al parnaso de columnas de opinión defendidas por reputados economistas?

Mi postura es que primero fue porque se nos venía la crisis económica, y asustados buscamos, como país, un lugar donde guarecernos. Y ese lugar fue la educación. Y el segundo gran movimiento, atado a la naturaleza humana de compararnos, como bien sostiene Dan Ariely, es que teníamos ya un ranking para arrancar la comparación y encontrar allí a nuestros héroes. Así se fue fortaleciendo, en la mente de la opinión pública, esta nueva preocupación por la educación. Sin embargo, la suma y resta no termina de cuadrar, por eso es que me hago las siguientes seis preguntas.

Seis preguntas necesarias para enriquecer (de verdad) esa preocupación por la educación
 

Seis preguntas me asaltan luego de exponer las raíces u origen de esta “nueva” preocupación.

  • La primera es si se considera realmente lo importante que es centrar la discusión de la educación no en la enseñanza ni en si tenemos uno o dos colegios, porque eso es quedarnos obcecadamente en la visión de la provisión del servicio, antes que en la persona que lo recibe. En este caso se trata de los estudiantes, y deberíamos preocuparnos por sus aprendizajes.

  • La segunda es si esta nueva preocupación considera el rol crucial de las familias y su compromiso en la educación. Ojo, que mandar a los niños al colegio no basta para cumplir con el rol de formador.

  • Un tercer ángulo tiene que ver con la discusión sobre si todos los peruanos estamos de acuerdo con la ide detrás de la ecuación educación = desarrollo económico. Desde mi punto de vista, es como hacer un tobogán de la cuna al cubículo de trabajo. ¿Eso deseamos como sociedad? Creemos que la educación y el aprendizaje se tiene que alinear a esta imagen. Estamos contestando y discutiendo esta idea.

  • La cuarta pregunta, es ¿qué fue eso de la ciudadanía, del compromiso con el bien común, con la polis que se construye día a día, de la relación del peruano con el Estado. Recordemos que la primera relación permanente que tienen los peruanos con el Estado peruano es en la escuela. Entonces, ¿no sería bueno agregar a esta nueva preocupación este ángulo que tanto necesita nuestro país?

  • Una quinta pregunta. Esta nueva preocupación incluye elementos de innovación, para mostrarle a nuestros estudiantes que se pueden hacer las cosas de manera distinta, que nos podemos poner de acuerdo y alcanzar grandes logros, que es posible comprometernos con la “cosa pública”. Si no incluimos este tema en la preocupación, entonces, ¿vamos alegremente a dejar al azar la formación de esta conciencia?

  • Finalmente, la sexta pregunta es ¿Por qué nadie habla de los docentes? ¿Cómo la están pasando? ¿Cómo se sienten?,¿Con qué herramientas cuentan para enfrentar el peso adicional que la sociedad peruana va cargando sobre sus hombros? Porque sin ellos no vamos a lograr mejorar nuestra educación.

Desde mi punto de vista no incluir estos puntos como elementos centrales en nuestra nueva preocupación por la educación sería un despropósito descomunal y sumamente costoso para el presente y para nuestro futuro cercano.

Por Paul Neira