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Déjame contarte por qué es importante formalizarse

Columna

Déjame contarte por qué es importante formalizarse

19 de Mayo del 2017

Seguros, prestaciones de salud y pensiones

En las campañas pasadas, al recorrer las zonas emergentes de Lima encontré maravillosos centros de la pequeña empresa, como los denominaría Roberto Abusada. Muchos de estos eran mercados de productores, basados en la asociación de los dueños de los puestos, quiene se han organizado para contar con administración, tesorería y seguridad privadas. La gran mayoría de ellos no paga impuestos o solo sobre una parte de lo que realmente vende, y no cuenta con acceso a salud ni menos a pensiones.

Este fin de semana estuve en Ayacucho hablando sobre finanzas personales. Una de las asistentes se me acercó al final para contarme que ella era una de las pocas ( en una sala de 300 personas) que contaba con un seguro oncológico, y que su esposo le decía que deje de pagar porque hace falta plata en casa. Pero ella se sentía más protegida con ese seguro y, a pesar de que le costaba, lo venía pagando casi durante cinco años, de manera ininterrumpida.

Hay un dicho que afirma que “más vale tener un seguro y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo”. Pero entonces vino a mi memoria la lección de finanzas personales que me dejó el año pasado una persona muy querida y cercana, que murió víctima de un cáncer destructivo. Cuando estábamos viendo juntas como dejaría organizada la casa al irse, pues tenía dos hijos menores de edad (uno de ellos en la universidad), sacó sus papeles y me dijo “hace años compré y sigo pagando un seguro oncológico a S/ 7.90 mensuales”. Este seguro le devolvió a la familia S/ 30,000 al diagnóstico de la enfermedad y, en este caso, al fallecimiento de la titular. Con ese dinero, hoy la familia se está organizando para pagar la pensión universitaria del más pequeño, mientras que el hijo mayor ha recibido una beca completa. La mamá era la responsable del pago ante el centro de estudios superior, el que cuenta con un seguro para que, en caso de que fallezca el apoderado, se active este seguro y le pague los estudios al alumno (hoy huérfano) hasta que termine la universidad.

Pero además de eso, mi querida y entrañable amiga trabajaba de profesora en un colegio estatal, razón por la que con un sueldo mensual de S/ 1,200 estaba al día en su pagos de AFP (y había cotizado por más de 25 años) y Essalud. Por ello, al fallecer, les correspondió a su esposo y dos hijos una pensión de sobrevivencia que equivale aproximadamente a S/ 800 mensuales, monto con el que es posible financiar el pago de los servicios públicos y transporte. Y el crédito vehicular que había pedido para pagar el auto con el que hace taxi su esposo quedó automáticamente pagado por el seguro de desgravamen. Esto ha permitido que los ingresos del esposo sirvan para pagar los gastos de comida y vestido de los chicos.
Es evidente que nadie puede reemplazar el amor y el cariño de una mamá para sus hijos; pero lo cierto es que esta mujer, con un ingreso moderado, logró proteger a su familia incluso después de fallecida. La importancia de un adecuado manejo de las finanzas personales es más que clave para que, frente a un evento catastrófico como este, la familia no caiga en pobreza.

Cuántos de mis amigos hoy, trabajadores independientes no tienen acceso a ninguna de estas posibilidades. Por eso es necesario desarrollar nuevos mercados, nuevos productos, nuevas formas de pago para ampliar la cobertura de aquellos que hoy no están incluidos ni protegidos financieramente. Esto es la revolución social. Por el contrario, cualquier intento de cortar derechos, reducir coberturas o tasas de cotización, solo nos lleva a ser un país en el que impere la pobreza, con mayor desigualdad y ciudadanos con derechos diferenciados. Y eso es exactamente lo que no queremos.

 

Giovanna Prialé Reyes