Editorial Política

¿Se viene una colisión entre el Ejecutivo y el Congreso?

Siete comisiones de cámara de Diputados se oponen a delegación

¿Se viene una colisión entre el Ejecutivo y el Congreso?
  • 16 de septiembre del 2026


La gran novedad de la política en el Perú, luego de las elecciones nacionales del 2026, es el regreso del Estado a la provincia para realizar las obras y las acciones de prevención para mitigar los efectos devastadores que incuestionablemente causarán el fenómeno de El Niño y El Niño global en nuestra sociedad. Considerando que se proyecta millones de afectados, miles de familias que se quedarán sin sus respectivas propiedades y activos y una multitud de ciudadanos que, luego de la tragedia, no podrán alimentarse, la movilización nacional que desarrolla personalmente la presidente Keiko Fujimori convocando a sus ministros, el Estado, los gobiernos subnacionales y el sector privado es la gran novedad de la política peruana.

En este contexto, no se puede negar algunas incoherencias dentro del Gabinete Galarreta y la falta de una explicación sobre lo que se está haciendo para enfrentar la ola criminal, al margen de la delegación de facultades legislativas que debe aprobar el Congreso. Sin embargo, lo que llama la atención es que la oposición de izquierdas en el Congreso y las tendencias en los medios de comunicación no registren la gran novedad de la política luego de que la presidente Fujimori asumiera el poder.

En este contexto, es sorprendente la decisión de las bancadas de las izquierdas progresistas y comunistas en la cámara de Diputados que se niegan de plano a aprobar la solicitud de facultades para legislar por 120 días que demanda el Ejecutivo a través de un proyecto de ley. Las argumentaciones de las izquierdas van desde que la solicitud de facultades legislativas es muy amplia y excede los temas de la atención de la emergencia de El Niño y el combate de la ola criminal, incluyendo aspectos de reformas legales que invaden las prerrogativas del Legislativo hasta negativas de plano que responden a  criterios ideológicos.

Sin embargo, una de las cosas más negativas en las izquierdas es que no hay un solo sector dispuesto a dialogar como solía suceder en épocas mejores para la democracia.

¿Qué significa semejante situación? Que la izquierda en todas sus versiones solo pretende prolongar las guerras y polarizaciones que envilecieron la política peruana en las últimas décadas y explican los resultados electorales del 2026, en donde se impuso la actual jefe de Estado. En otras palabras, las izquierdas quieren guerra y pretenden que la presidente Fujimori fracase y continúe la inestabilidad política de la última década.

Sin embargo,  el  hecho de que las izquierdas ignoren la gran novedad de la política de las últimas semanas –el regreso del Estado a las provincias para organizar las obras de prevención contra El Niño– puede ser la causa de una derrota de largo plazo. Por ejemplo, si el pueblo, la sociedad y los pobres del Perú afectados por El Niño reconocen los esfuerzos casi heroicos de la presidente Fujimori para movilizar el Estado y la sociedad en la atención de los miles de damnificados por el Niño, ¿acaso pueden prosperar las proyecciones desestabilizadoras de las izquierdas? No parece posible.

Muy por el contrario, la izquierda se aislaría y perdería predicamento incluso en el sur. Las izquierdas solo tendrían posibilidades si la presidente Fujimori abandonara su responsabilidad con El Niño, algo que no está sucediendo bajo ningún punto de vista.

Sin embargo, en el Ejecutivo se debe recordar que el Perú es un país presidencialista y que el argumento acerca de que no se puede hacer grandes reformas ni combatir la ola criminal si no hay facultades delegadas es uno limitado. Muy por el contrario, las izquierdas están dejando en claro que la ideología es más fuerte para ellas que el proyecto nacional del Perú y que los pobres y los damnificados que se avecinan por El Niño. He allí por qué ninguno de estos sectores habla de la devastación del fenómeno climático.

La izquierda va a la guerra, pero como esos adolescentes afiebrados por las pasiones. Si el Ejecutivo supera algunas incoherencias del Gabinete entonces la emergencia y la destrucción del Estado  desde la llegada de Pedro Castillo al poder se convertirán en las oportunidades para que el Ejecutivo recupere el impulso reformador y la densidad ideológica para hacer política.

Vale recordar que cuando hay voluntad los decretos de urgencia sirven para hacer reformas.

  • 16 de septiembre del 2026

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