Los políticos sin partidos, los candidatos sin movimientos hist...
A unas semanas de las elecciones nacionales la mayoría de las bancadas del Legislativo –ignorando los objetivos de mediano y largo plazo de cualquier sociedad e, instalando una sensación de anarquía generalizada– procedieron a censurar al presidente, en su calidad de titular del Congreso, encargado de la jefatura de Estado, porque no existe la correspondiente sucesión constitucional. De esta manera las bancadas y la mayoría de políticos dejaron en claro que solo existen para cumplir determinados objetivos electorales.
Una de las cosas más irresponsables y que revela un desquiciamiento general de la política peruana es que la censura de Jerí y su reemplazo por un nuevo titular del Legislativo echa una sombra enorme sobre el actual proceso electoral, porque el cambio de un jefe de Estado puede tener consecuencias imprevisibles. Por otro lado, vale precisar que una aproximación de este tipo de ninguna manera significa avalar los despropósitos y posibles ilícitos cometidos por José Jerí, que deben investigarse y procesarse de acuerdo a las leyes nacionales. Sin embargo, de acuerdo a lo establecido en la Constitución, el presidente encargado debió ser procesado luego de entregar el cargo el próximo 28 de julio. ¿Cómo entender esta falta de sindéresis en la mayoría de las bancadas del Legislativo?
Luego de esta decisión el país está descabezado, sin un jefe de Estado, por algunas horas. Sin embargo, las diversas versiones de la izquierda, las antisistema y las progresistas, buscarán por todos los medios asaltar el poder, tal como lo hicieron luego del golpe de masas en contra del Gobierno constitucional de Manuel Merino, cuando impusieron a las minorías de las minorías. Lo más paradójico es que estos hechos de extrema volatilidad política, que podrían favorecer a la izquierda, suceden en momentos en que las centro derechas encabezan las encuestas de manera irrefutable, más allá de los deseos y estratagemas de algunos.
Otro hecho que merece subrayarse es que la decisión de licenciar a Jose Jerí a través del mecanismo de la censura –como si se tratara de cualquier titular del Legislativo y no de uno que ha asumido las funciones de jefe de Estado– revela que las bancadas legislativas solo tienen un ánfora en la cabeza que les impide percibir la anarquía en que se sume al Estado de derecho y la incertidumbre que se echa sobre el proceso electoral nacional.
Asimismo, nos gustaría señalar que la evaluación acerca de que la censura a tontas y locas de Jerí produce réditos electorales no parece anclada en la realidad. Representa un grave error de apreciación, habida cuenta de que la gente que hoy piensa en política solo pretende un gran objetivo: que se produzcan las elecciones y se supere uno de los estados de anarquía institucional más graves de nuestra historia republicana.
En este contexto, no podemos dejar de mencionar la seriedad y responsabilidad con que ha actuado Fuerza Popular oponiéndose a acumular el octavo relevo de un jefe de Estado en un periodo constitucional en que solo había mandato para dos. Sin embargo, invocando esa misma responsabilidad debemos volver a invocar a que las fuerzas de centro derecha sumen convergencias para evitar que la izquierda o cualquier aventurero asuma la jefatura de Estado encargada y eche por tierra las enormes posibilidades de la centro derecha en estas elecciones nacionales.
Sin la Constitución de 1993, que establece cerrojos y candados infranqueables en el desarrollo de una economía de mercado –tales como la autonomía del BCR y el papel subsidiario del Estado con el respecto al sector privado–, el Perú simplemente se habría desorganizado hasta llegar a la implosión general por la irresponsabilidad de los políticos.
Gracias a Dios que tenemos la Carta de 1993 y un empresariado nacional que hoy sostiene a la peruanidad.
















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