Como todos sabemos hubo la intención de la direcci&oacu...
Lima, la capital del Perú, es una metrópoli con más de 10 millones de habitantes que carece de un sistema de transporte público, un sistema de transporte de carga y un sistema privado, tal como tienen las grandes ciudades del planeta. Semejante estado de cosas explica que millones de limeños tengan que consumir más de cuatro horas para trasladarse de sus casas a sus centros de trabajo y luego volver al final de la jornada laboral.
Según el ingeniero Manuel Chamorro, especialista en temas de transporte, en Lima se producen 27 millones de viajes por día, de los cuales el 50% se hacen en el transporte público. Del total del servicio de transporte público, cerca del 40% se desarrolla en combis y en pequeñas unidades. En la medida que los trenes y metros de Lima, que representan las soluciones en el largo plazo, todavía tardarán en estar operativos, Chamorro propone implementar corredores viales intermedios de transporte público que recuperen algunas condiciones en el transporte público, mientras se consolidan los proyectos de largo plazo.
En una entrevista desarrollada en este portal el arquitecto Armando García Campos, ex regidor de Lima, sostiene que una de las causas de la tragedia del transporte de Lima reside en que las competencias y funciones de la Autoridad de Transporte Urbano de Lima y Callao (ATU) –que depende del sector Transportes– se cruzan y colisionan con las funciones de la Municipalidad de Lima, la Municipalidad del Callao e, incluso, los municipios distritales. Semejante situación, por ejemplo, explica que no haya la más mínima planificación ni coordinación en el transporte en la capital. Destaca que las obras del nuevo aeropuerto Jorge Chávez están culminando; sin embargo, el terminal más grande y moderno de la región, no tiene vías ni conectividad de salidas y entradas culminadas. Incluso el metro no pasará por el terminal.
Es evidente, pues, que una de las claves para enfrentar el caos y la tragedia del transporte en Lima es crear una superintendencia nacional de transportes que centralice la planificación de todos los sistemas de transporte en la capital y asuma las competencias en el área terrestre, marítimo y aéreo. Eso es lo que propone García Campos.
Asimismo, vale mencionar que la inauguración del puerto de Chancay creará una verdadera tormenta en el transporte que afectará, principalmente, a todos los ciudadanos de Lima norte –que suman más de un millón y medio–, porque toda la carga pasará por esa área, además de que en las Pampas de Ancón y de Piedras Gordas existen 1,300 hectáreas destinadas para un parque industrial.
En este contexto, ¿qué puede suceder si no se asumen medidas de emergencia? La Panamericana Norte, desde Los Olivos, es una vía congestionada y tugurizada por el transporte público (combis), el transporte de carga y el transporte privado, y carece de un tren y de vías masivas para transporte. Al respecto, García Campos señala que todo explotará en Lima norte, el transporte será inviable, y que incluso toda Lima Metropolitana se verá afectada por la situación. Hoy los embotellamientos de las arterias explican el surgimiento de mototaxis, motos lineales y hasta patinetas. ¿A dónde se quiere llegar?
Por todas estas consideraciones, mientras culminan los grandes proyectos de transporte público masivo, entre ellos los trenes y metros, se debería declarar el transporte de Lima en emergencia nacional y crear una autoridad nacional que regule el transporte terrestre de toda la capital, el marítimo (cabotaje) y aéreo. No hacer nada, quedarse con los brazos cruzados, es esperar que una bomba nos explote en la cara.
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