Como todos sabemos hubo la intención de la direcci&oacu...
El Centro Wiñak ha informado que en el Censo del 2025 las preguntas elaboradas por el INEI excluyen las categorías de mestizo y blanco, no obstante que el Perú ha procesado uno de los procesos de mestizaje más poderosos, incluso de la historia universal. Una verdadera barbarie ideológica y cultural. Por otro lado, el Centro Wiñak señala que se pretende mezclar categorías lingüísticas como el quechua y aymara con identidades étnicas. Algo más. El Centro Wiñak elaboró una encuesta a través de Datum en donde el 73.2% de los peruanos se percibe como mestizo.
¿Qué hay detrás de todas estas singularidades en las preguntas del Censo del 2025? Es evidente que la intención de los funcionarios del INEI es sobrevalorar, inflar, la autopercepción de los peruanos acerca de lo indígena con el objeto de crear estatutos especiales en los Andes peruanos y promover una democracia identitaria en vez de la democracia representativa. De semejantes intenciones no hay la menor duda.
¿Cuáles serían los efectos de la inflación conceptual de “lo indígena” en la sociedad peruana? En primer lugar, las comunidades campesinas buscarían substraerse del marco de la Constitución y las leyes nacionales y establecer la vigencia del Convenio 169 de la OIT, que establece la consulta previa para los pueblos originarios. De esta manera todas las inversiones en recursos naturales, en minería, industria y otras actividades quedarían sujetas a la consulta previa. Es decir, una manera directa de frenar las inversiones en cobre, por ejemplo, que –en más de un 80%-- se emplazan sobre los 3,000 metros sobre el nivel del mar.
Asimismo, la sobrevaloración de lo indígena reforzaría la estrategia de los sectores wokistas que pretenden construir una democracia identitaria que debilite el sistema de democracia representativa. En esta estrategia se busca que los indígenas, los afrodescendientes, las minorías sexuales tengan una sobrerrepresentación en el Estado, al margen del criterio de un ciudadano un voto. En Chile la primera Convención Constituyente reeditó el experimento soviético planteando un modelo de democracia identitaria que fue rechazado por una abrumadora mayoría de chilenos.
Una de las cosas que más llama la atención es la indiferencia de las bancadas del Legislativo y de algunos gremios empresariales frente a este terrible caballo de Troya cultural que pretende meter el INEI dentro de la democracia peruana. No parecen haberse dado por notificados, no obstante que la ofensiva cultural de las izquierdas, el progresismo y el wokismo explican en gran parte de la desinstitucionalización actual y el frenazo de la economía nacional.
La cultura no parece ser importante para los sectores que consideran que el mundo solo avanza en base a cifras y números, al margen de los relatos y narrativas que cohesionan o desintegran una sociedad.
En el Perú solemos olvidar que las gramáticas del quechua y el aymara fueron redactadas por sacerdotes españoles, que las comunidades campesinas de los Andes fueron reorganizadas por el virrey Toledo copiando el modelo de las comunidades de Castilla en España y que la música, los colores y las vestimentas de los hombres de los Andes, suelen replicar la herencia española. Y si observamos la religiosidad católica andina no es exagerado sostener que la España antigua sigue reverberando en los Andes peruanos.
Es hora de reaccionar, pues.
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