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Efectos de la ley que permite retirar 95.5% de fondo de pensiones
La ley aprobada por el Congreso que permite al jubilado retirar el 95.5% del fondo acumulado en el sistema privado de pensiones, a medida que el debate continúa, empieza a demostrar la increíble irresponsabilidad de los padres de la patria. El asunto es sencillo: si el jubilado retira el dinero de su cuenta individual y fracasa, el yerro se convertirá en responsabilidad del Estado. Y si las cosas se desmadran en ese sentido el fisco asumirá cargas cada vez más pesadas frente al incremento de la longevidad y la disminución de los trabajadores activos.
El sistema de reparto o sistema estatal de pensiones fue creado en el siglo pasado con una población que tenía mayoría de jóvenes en edad de trabajar. El bono demográfico era uno de los combustibles del desarrollo. Pero cuando los sistemas de salud y la medicina mejoraron considerablemente el sistema de reparto comenzó a estallar. La crisis de Europa y el derrumbe del estado de bienestar tienen mucho que ver con ese problema. Por ejemplo, se calcula que hoy la relación es de 3,7 personas que trabajan por cada jubilado en Europa, pero en el 2040 la proporción será de 1,8. No hay estado ni sistema que soporte.
Frente a esa realidad se creó el sistema privado de pensiones en base a cuentas individuales. En el Perú el sistema privado tiene un fondo acumulado de S/.130 mil millones y las pensiones de cuentas individuales duplican el monto de las públicas. Sin embargo la reciente ley del Congreso desvirtúa la esencia del sistema previsional. Si la mayoría de jubilados retirara el fondo individual enfrentaríamos los mismos problemas que Europa.
Frente al incremento de la longevidad en Europa, en algunos medios digitales se menciona una encuesta que hubo en el Reino Unido en la que a los jóvenes se les preguntó si tenían más posibilidades de recibir una pensión pública que encontrarse con un extraterrestre. La respuesta fue sorprendente: la mayoría respondió que el encuentro con el extraterrestre era más realista. Evidente humor negro.
Según las proyecciones de la Comisión Europea, en el 2040 España tendrá 5,5 millones de personas más mayores de 65 años y 5,5 millones menos en edad de trabajar. Se calcula que el crecimiento de la población española incrementará el gasto público en pensiones hasta el 9,1% del PBI. Pero no solo se trata de la inevitable carga fiscal sino que los propios jubilados empobrecerán sus pensiones. Se proyecta que en el 2020 las pensiones en España no superarán los 1,400 euros frente a los 2,500 actuales.
Ante semejante situación los sistemas de pensiones de los países desarrollados empiezan a buscar soluciones imaginativas, pero las cosas tienden a reconocer que las soluciones pasan por las pensiones de fondos de capitalización individual.
Por ejemplo si bien Suecia tiene el mejor sistema de pensiones de Europa porque garantiza una jubilación mínima, otra que procede del estado, las cotizaciones de empresas y trabajadores, también desarrolla un sistema de capitalización individual. Alemania también tiene un plan público de pensiones y un plan de pensiones individual que goza de incentivos fiscales. En el caso de los Estados Unidos la coexistencia de un plan de pensiones en el que los trabajadores y la empresa aportan y otro de aportes individuales con incentivos fiscales, de alguna manera, ha evitado los déficits que enfrenta el estado bienestar europeo.
Como se aprecia, el mundo avanza hacia los sistemas privados con cuentas individuales. Todos reconocen las limitaciones de los sistemas de reparto. Sin embargo en el Congreso se aprueba una ley que puede herir de gravedad los avances de nuestro sistema previsional.
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