Editorial Economía

El fenómeno de El Niño y el régimen promocional en el agro

La urgencia de una política de Estado para erradicar la pobreza rural

El fenómeno de El Niño y el régimen promocional en el agro
  • 03 de febrero del 2026

 

Un reciente informe del Comité Multisectorial de Estudio del Fenómeno del Niño (ENFEN) señala la posibilidad de que se produzca El Niño costero, con una probabilidad del 50%, por la elevación de las temperaturas en la costa norte desde abril de este año. ¿Qué significa semejante evento climático? Una sombra enorme y pesada para las posibilidades del crecimiento del PBI en momentos en que el Perú ingresa a una campaña electoral y presenta signos interesantes de recuperación económica. Vale recordar que en los eventos climáticos de 1982-1983 y 1997-1998 el PBI se desplomó en 12% y 6% respectivamente. Igualmente, en la recesión del 2023 las circunstancias climáticas también tuvieron mucho que ver.

Los sectores más afectados por El Niño costero siempre serán la agricultura y la pesquería, sin considerar los empleos indirectos y las cadenas de servicio y de manufacturas que colapsan por estos eventos. Sin embargo, luego de varias tragedias en los últimos años, el Estado no parece haber avanzado demasiado en las obras e inversiones necesarias para prevenir los efectos devastadores de estos fenómenos en la economía y la sociedad.

No obstante, queremos reflexionar sobre la naturaleza de la agricultura y el sector agroexportador en general. Se trata del único sector que desarrolla inversiones en infraestructuras, tecnologías y empleo de mano de obra masiva con el objeto de sembrar, mantener y cosechar seres vivos. Sí, los cultivos y plantas son seres vivos y, a diferencia de la biomasa pesquera, no son un recurso que prospera libremente en la naturaleza o que puede ser explotado con criterios racionales con el objeto de mantener la continuidad de las especies marinas.

No, los cultivos de la agricultura dependen exclusivamente de la inversión y de la acción humana. Sin ella no hay plantas. En este contexto, ¿qué sucede cuando la continuidad de una inversión depende de fenómenos naturales que escapan al control del hombre y en el que solo puede haber estrategias de mitigación? He allí la enorme trascendencia de tener una política de Estado, una política nacional para la agricultura moderna. He allí también la enorme trascendencia de promover un consenso nacional sobre el desarrollo de un régimen promocional para el agro.

El Perú tiene un desierto natural, una bendición de la geografía y del clima, que le posibilita regar a voluntad la tierra (es decir, gota a gota) –una de las condiciones centrales para desarrollar agroexportación– siempre y cuando se represen los ríos de la sierra, se construyan infraestructuras hidráulicas, con el objeto de ganar desiertos a la frontera agroexportadora.

Hoy el país apenas explota 250,000 hectáreas (ha) de una superficie total dedicada a la agricultura de más de siete millones de hectáreas. En términos porcentuales las agroexportaciones se desarrollan en el 5% de la superficie agrícola, mientras el 95% restante es agricultura de minifundio, actividad familiar de sobrevivencia.

Sin embargo, a pesar del reducido porcentaje de la agricultura moderna y debido a la productividad y la competitividad de los emprendimientos, el Perú ya se ubica en el octavo lugar mundial en la exportación de frutas y legumbres a los diversos mercados del planeta.

La posibilidad de un evento climático entonces nos recuerda la importancia de que el Perú tenga una política de Estado que promueva un régimen promocional en el agro, que convoque inversiones nacionales y transnacionales con el objeto de multiplicar las locomotoras que formen cadenas de valor con los más de dos millones de minifundistas del país. En ese sentido, el régimen promocional en el agro debe ser para todo un sector de la economía (la agricultura como tal), y debe incluir a grandes y pequeños, sobre todo a los últimos, tal como se establece en el régimen tributario promocional recientemente aprobado en el Legislativo.

De alguna manera el gigantesco potencial de nuestras agroexportaciones hoy está asociado a nuestras posibilidades de crecimiento económico. Si impulsamos la agroexportación nos acercaremos al desarrollo.

  • 03 de febrero del 2026

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