Giancarlo Peralta
Verónika Mendoza no conoce el Perú
Fomenta la división y el conflicto, como sus socios Pedro Castillo y Aníbal Torres

Verónika Mendoza sería la candidata presidencial de última hora de muchos conglomerados de izquierda que se afanan por alcanzar el poder para distribuirse cargos públicos para los cuales no cuentan con la menor capacitación y medrar el estado; tal como lo hizo su último movimiento, Juntos por el Perú. Recordemos que el partido de Mendoza fue recompensado por el golpista Pedro Castillo con el Ministerio de la Producción; y que fue ella quien propone a Roberto Sánchez Palomino, quien ahora deberá responder ante las autoridades por las acusaciones que lo sindican como el pagador de sobornos al entorno de Bruno Pacheco, exsecretario de Palacio de Gobierno en tiempos de Castillo. Pacheco se hizo conocido por haber guardado nada menos que US$ 20,000 –fruto de la corrupción– en uno de los baños del recinto del Poder Ejecutivo.
Los hechos demuestran que sobre Mendoza, a la fecha, se puede afirmar que tuvo o tiene malas juntas. Recientemente, la Vero ha publicado un extenso artículo en el portal web que auspicia Salomón Lerner Gitis, quien fue primer ministro de Ollanta Humala y, por entonces, la Vero era quien tomaba apuntes en la libreta de Nadine Heredia. Han pasado tantos años que quizás la candidata de las izquierdas no lo recuerde.
En su escrito, la Vero, como la llaman sus camaradas, distorsiona lo sucedido y rompe intencionalmente el orden lógico de los acontecimientos. Dice, por ejemplo: “Aquel día, alrededor de 200 policías derribaron la puerta con una tanqueta y detuvieron a unas 200 personas, alojadas en la universidad”. Esas personas irrumpieron en el claustro universitario privando de clases a los miles de estudiantes, hijos del pueblo que no pueden educarse en Francia, como Verónika. Así que, no fueron alojados, fueron invasores en un recinto del estado destinado a la educación y no para albergar a manifestantes. Pero la entraña dictatorial de las izquierdas es así: me impongo, ejerzo la violencia y si la autoridad restablece el estado de Derecho, se le acusa de no haber respetado los Derechos Humanos. Según el pensamiento de las izquierdas, el Perú es para sus huestes y no para todos los peruanos.
También señala: “El racismo y la discriminación hacia la población campesina, rural, indígena.”, se pretende solapar con el vals de Augusto Polo Campos, “Contigo Perú”. La Vero olvida que el Perú es un país unitario y que expresiones artísticas como el vals en mención representa una alegoría musical para fomentar el sentimiento de pertenencia e identidad entre todos quienes habitamos el territorio nacional. La Vero no apela a la forja de la unidad en la diversidad, sino al fomento de las fuerzas de exclusión, de la división, del separatismo entre peruanos. Todas las naciones que en algún momento de su historia fueron colonizadas han atravesado por estos fenómenos, la única manera de superar estas manifestaciones es fomentando una mayor interrelación entre todos los ciudadanos del país, porque sólo así unos reconocen los otros y hallan valoraciones positivas en sus conductas y saberes culturales. ¿Sabrá La Vero que el mayor y más eficiente mecanismo de integración social proviene de una creciente dinámica económica?
La Vero, aprovecha la pérdida de vidas humanas en las manifestaciones para afirmar en referencia a ellas: “las voces y vidas no valen para nuestras élites, ni –aunque duela decirlo– para una parte importante de la sociedad urbana”. Otra vez fomenta la división y el conflicto, tal como lo hicieron sus socios en el gobierno de Pedro Castillo y Aníbal Torres, a quien recientemente se le ha sumado Duberlí Rodríguez, los ricos versus los pobres, los rurales versos los urbanos. ¿Sabrá La Vero que más del 80% de los peruanos viven en zonas urbanas? ¿Sabrá La Vero que la mayoría de los habitantes de las ciudades somos descendientes de migrantes que provenían de zonas rurales? Con qué autoridad pretende desconocer el esfuerzo y la lucha por la sobrevivencia y la legítima búsqueda de la calidad de vida por parte de millones de peruanos, quienes libremente decidieron trasladarse hacia las ciudades. ¿No se ha percatado La Vero que es en el espacio urbano donde el Perú de todas las regiones ha confluido en su inmensa mayoría?
La Vero insiste en sus argumentos: “(…) eran campesinos andinos o indígenas amazónicos que ejercían su legítimo derecho de protesta defendiendo sus territorios del desmembramiento, sus lagunas, ríos y bosques de la contaminación por parte de alguna transnacional minera o petrolera o demandando derechos laborales a alguna gran agroexportadora”. ¿De qué territorios habla La Vero?, ¿De quienes quieren desmembrar al Perú entregando Puno a Bolivia?, ¿De quienes hablan de la reivindicación histórica del pueblo aymara sin especificar a cuáles se refieren o será que lo que pretenden es la salida al mar a través de territorio peruano porque su pretensión de hacerlo por territorio chileno ha sido negada por la Corte internacional de Justicia de La Haya? Cabe preguntar, ¿Con quién está La Vero?, porque con el Perú no lo está. Afirma contaminación de alguna minera transnacional, sin especificar cuál; pero, guarda silencio ante la minería ilegal que no cumple ninguna norma ambiental ni laboral ni tributaria en el país. Demanda cumplimiento de “derechos laborales a alguna gran agroexportadora”, pero también se oculta en la imprecisión, en la generalidad. Por supuesto, no dice nada de los informales del campo que no cuentan con los beneficios que le otorga la agroindustria a sus trabajadores, como son 15 días de vacaciones y 15 días de Compensación por Tiempo de Servicio, uniformes, traslados, disposición de servicios, etc. ¿Desconoce La Vero que en valles como Tambogrande en Piura o Tambo en Arequipa -por mencionar a solo dos- no se pagan estos beneficios y no hay agroindustria en la zona? La mayoría de los valles interandinos disponen de una producción agrícola proveniente de parcelas familiares con tenencia de menos de dos hectáreas en promedio. O sea, La Vero apunta al quiebre de la agroindustria que ha proporcionado pleno empleo a la región Ica, cabría preguntarle a una de las eternas candidatas de las izquierdas si su objetivo de calidad de vida de para todos los peruanos es la igualdad hacia abajo, es decir, sin derechos laborales en el campo. ¿Tampoco sabe La Vero que disfrutar de mayor bienestar está correlacionado a la capacidad de financiamiento de este?, es decir, si queremos mejor calidad de vida tenemos que producir más, tal como lo hace la agroindustria respecto de los pequeños parceleros. Considera La Vero que los pequeños parceleros son propietarios abusivos, egoístas que no quieren proporcionar un mínimo bienestar a sus trabajadores o será que su productividad es menor y, por lo tanto, se encuentran empobrecidos. La realidad indica que la productividad del campo depende de varios factores, calidad y extensión del área cultivable, disponibilidad de agua y recursos económicos.
Asimismo, La Vero utiliza un acontecimiento lamentable, como la pérdida de la vida humana de un manifestante en el pueblo de Espinar, quien estaba: “denunciando la contaminación minera y exigiendo que los grandes proyectos extractivos beneficiaran también a las poblaciones locales”. Otra vez la contradicción o el oportunismo político de esta izquierdista. Afirma que el fallecido denunciaba contaminación minera, en consecuencia, podría preguntarse si la población de Espinar quiere que haya actividad minera o no. Por otro lado, quería beneficios de la actividad minera, pero de “los grandes proyectos”, por lo que se puede interpretar que Espinar sí quiere minería. Claro que La Vero dirige sus baterías en contra de la actividad minera formal, pero de la minería ilegal… esa, que siga contaminando sin supervisión alguna del estado ni aporte al erario nacional. Parecería que, ciertamente ese sería su objetivo.
Sobre el vandalismo que ha ocasionado la muerte de un menor, el convertir en una humana a un miembro de la Policía Nacional que no empleó sus armas de reglamento para enfrentar a la turba no expresa nada, tampoco frente a la destrucción de bienes públicos y privados que serán recuperados mediante el trabajo ciudadanos esforzados y honestos, sea directamente o a través del pago de impuestos. Justifica la violencia indicando que son protestas en demanda de “política”, así pretende imponer la instauración de una Asamblea Constituyente para redactar un texto que le permita a las izquierdas perpetuarse en el poder, tal como ocurre en Cuba, Bolivia, Venezuela, Nicaragua y, quizás, hasta en México, pero sus pueblos ya están expresando su indignación, porque han constatado en carne propia el engaño y la miseria moral de las izquierdas.
Más adelante vuelve a atizar la confrontación y el resentimiento entre peruanos: “todo un pueblo alza la cabeza y rompe el silencio al que había sido condenado durante siglos. Y las élites racistas se irritan porque no soportan que sus otrora peones, yanaconas o colaboradores ahora los miren a los ojos (…) alimentando desde sus chacras al país entero (…)”. Es cierto que entre los manifestantes hay quienes comparten una identificación ideológica, quienes pretenden oportunamente encabezar las protestas, otros que cuestionan a las autoridades de gobierno por discrepancia con su accionar, pero también hay grupos violentistas, vándalos que pretenden consumar acciones terroristas, como la toma de aeropuertos y otras instalaciones vitales para el normal desenvolvimiento de las actividades económicas del país. Es así como califica las Naciones Unidas a dichas acciones. Al respecto, no es cierto que los manifestantes representen el sentir de “todo un pueblo”, tampoco que la mayoría de los miembros de las élites sean racistas. Racismo existe en todos los estratos socioeconómicos, en algunos más acentuados que en otros, pero no es una identificación de un grupo social. Además, señala que unos “alimentan al país entero” es desconocer que cada uno cumple una función y que éstas se encuentran interconectadas, sin el excedente de producción agroexportadora o minera, el país no dispondría del volumen de divisas que se requieren, por ejemplo, para adquirir y transportar las vacunas con que se inmunizó al país entero ante la pandemia del covid. Todos requerimos informarnos mejor; pero algunos mucho más, así como desideologizarse en su interpretación del Perú.
Por otro lado, afirma que: “a los rezagos de 500 años de colonialismo, debemos sumarle los estragos de 30 años de neoliberalismo depredador”, según su interpretación, la república no existe, es un rezago colonial, hay que borrar de la memoria histórica el aporte hispánico, ¿tiene racionalidad y utilidad alguna esas tesis en la actualidad? La Vero hace política desde la ignorancia o la intención de reescribir la historia en función a sus peculiares puntos de vista. Ella menciona que: “Hubo crecimiento económico en las dos últimas décadas, sí, pero a costa del debilitamiento de las instituciones y de la precarización de la vida.”. ¿Precarización? Cuando todos los estudios realizados por el Instituto Nacional de Estadística a Informática, así como internacionales reconocen que en el Perú disminuyó la pobreza y la desigualdad. En tanto que el sistema de economía centralizada en el estado -que ella y los múltiples rostros de las izquierdas desean controlar, incluida las violentistas- ocasionó la mayor pobreza que se haya registrado en la historia del Perú. En 1990, la inflación fue 7,650 por ciento, el Perú no tenía reservas, además, enfrentaba la demencial acción de los grupos terroristas, Sendero Luminoso y el MRTA, quienes capturan el poder cobijado tras el gobierno corrupto de Pedro Castillo. Añade: “Nuestro Estado quedó débil, capturado por los grandes grupos de poder económico”, ¿Estado débil? Cuando es gracias a la seguridad jurídica que brinda la actual Constitución y a las reglas claras en materia económica que el país ha crecido, cuenta con reservas y una solidez macroeconómica que distingue positivamente al Perú. Lo que ha pasado es que los gobiernos subnacionales (municipales y regionales), que ahora disponen de una porción mayor del presupuesto nacional de la república, han sido administrados principalmente por grupos de izquierda durante los últimos 20 años, períodos en los que han actuado de manera ineficiente y corrupta.
La Vero argumenta: “Ese Estado nos dejó morir durante la pandemia”, sin embargo, siempre apoyó la permanencia de Martín Vizcarra, quien condujo al estado durante la pandemia, basta ver las votaciones del Frente Amplio, organización que la postuló a la presidencia. Añade: “Tenemos una riqueza inconmensurable -gas, petróleo, minerales, agrobiodiversidad, agua dulce, patrimonio cultural- pero siempre expoliada, rematada y depredada por voraces transnacionales o mafias locales que nos dejan migajas.”, su propuesta siempre está alejada de la realidad. Primero, para que un país atraiga inversión debe mantener una tasa impositiva atractiva y competitiva, de lo contrario, la inversión migrará a otros destinos. ¿Se habrá preguntado La Vero por qué se postergó durante 21 años la explotación del gas de Camisea que ahora todos desean tener en sus hogares? Fue por movimientos y políticas como las que ella alienta, mayor burocracia estatal, ineficiencia y gobierno de sus partidarios.
También, La Vero afirma: “nuestras montañas heridas con grandes tajos para extraer de ellas cobre o hierro”. Parece que desconoce que hay dos sistemas de extracción de mineral, a tajo abierto o subterránea, siguiendo las vetas de mineral, o será que en su confusión no logra discernir la importancia de la minería para el desarrollo nacional y elabora frases lanzadas al aire carentes de sustento. En sus desvaríos argumentativos a favor de una nueva Constitución señala que ésta representa “un pacto”, el que sea y como fuere, siempre que le garantice la permanencia a perpetuidad en el poder, como al castrismo tras más de 60 años de gobierno. La misma irracionalidad que enarboló Gabriel Boric en Chile y cuyo proyecto de reforma constitucional fue lanzado al tacho del olvido por su pueblo.
COMENTARIOS