Berit Knudsen

Una selva fascinante y un Estado ausente

Es lamentable el desconocimiento de la realidad de la selva profunda

Una selva fascinante y un Estado ausente
Berit Knudsen
25 de mayo del 2022


Es inaceptable la descarada adulación y charlatanería con las que los ministros de Estado intentan esconder su incompetencia y defender lo indefendible para proteger a Pedro Castillo. En una reciente entrevista el ministro de Cultura, Alejandro Salas, afirmó que “en el Perú no hay conflictos sociales o tal vez uno”. No sabemos a qué Perú se refiere, pero el hecho demuestra desconocimiento sobre la coyuntura nacional, un egoísmo que lo mantiene enfrascado en su propia agenda y el desprecio ante los reclamos de la población; defectos que encontramos en otros miembros del Gabinete. Sería bueno sugerir a este representante del Estado que revise la historia de la cultura Chachapoyas, tomar cartas en los asuntos de su cartera e informar a la población sobre el estado de Kuelap, entre otros monumentos arqueológicos en peligro. Pero parece mucho pedir.

Existen en el Perú 209 conflictos sociales, 160 activos, 100 en proceso de diálogo y solamente uno ha sido resuelto durante el mes de abril. Loreto, que representa el 29% del territorio peruano y solo el 3% de la población, tiene el récord con 29 conflictos sociales no resueltos, 25 de los cuales son protestas de comunidades nativas. Podemos entender entonces por qué los pobladores que reclaman la presencia de ese “Estado ausente”, demuestran su malestar con atentados contra Petroperú y sus instalaciones, que para ellos simbolizan la organización más cercana a lo que ellos entienden por Gobierno. 

Es lamentable el abandono del Estado y el desconocimiento de la realidad de la selva profunda, su historia, su pensamiento mágico religioso, su cultura, sus usos y costumbres tan distintos a los de la costa y de los Andes. Hay que remarcar que en la selva son contadas las ciudades y pocos los pueblos; que las comunidades que habitan en los grandes ríos son mestizas; que las comunidades nativas viven en la selva profunda y que hasta hoy existen comunidades indígenas en aislamiento voluntario, que habitan territorios declarados reservas indígenas, que estas comunidades aisladas no han tenido contacto con aquello que llamamos civilización por más de un siglo.

Se han formulado diversas hipótesis sobre las causas del aislamiento voluntario; en muchos casos se cree que estos grupos de personas abandonaron sus comunidades como estrategia para escapar de las misiones evangelizadoras o epidemias. También existen fundadas teorías sobre comunidades enteras que huyeron del abuso y la esclavitud durante la época de los caucheros a finales del siglo XIX; y por ello, siguen siendo nómades y eluden la civilización. De cualquier forma, esta problemática es responsabilidad del Ministerio de Cultura.

La selva, protegida por naturalistas y defensores del medio ambiente, es un espacio lleno de misterios e historias, algunas descubiertas recientemente y otras por descubrir. Un ejemplo apasionante es el Sistema de Pebas, un mar ubicado en nuestra Amazonía que abarcaba un área aproximada de un millón de km2 (120 veces el tamaño del lago Titicaca), cuya desembocadura hacia el océano Pacífico se encontraba en el departamento de Tumbes. Hace 40 millones de años, durante el inicio de la formación de la cordillera de los Andes (cadena montañosa más joven del mundo), estas elevaciones cerraron la salida al mar y 33 millones de años más tarde se forman los ríos Marañón, Huallaga y Ucayali sobre la superficie de ese mar de antaño.

Este fenómeno parece explicar el contraste en los niveles de las aguas de estos ríos cuyas alturas pueden variar hasta 4 metros entre la temporada de inundaciones y la temporada de seca. Estos territorios fueron ocupados por especies de grandes dimensiones, lagartos de 10 metros de largo y osos perezosos de más de 6 metros de altura, habitantes de nuestra fascinante selva hace 18 millones de años, y parte también de nuestro legado patrimonial.

Estas historias y otras más deberían ser contadas por el Ministro de Cultura y otras carteras, pero prefieren dilapidar el dinero de los contribuyentes tratando de enredarnos con sus cuentos, falsedades y engaños con los que intentan justificar la incapacidad y corrupción del gobierno de turno. 

A aquel que ame al Perú le sobrarán motivos para sentirse orgulloso, luchar por sacar adelante al país y contribuir a mejorar la calidad de vida de los pobladores de las zonas abandonadas. Es por eso que esa responsabilidad no se puede seguir delegando a políticos irresponsables, incapaces o corruptos. Hoy la supervisión y vigilancia de la política es un compromiso que debe ser asumido por la ciudadanía.

Berit Knudsen
25 de mayo del 2022

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