Renatto Bautista
Todo empezó el 30 de septiembre del 2019
La actual crisis política se inició con el cierre del Congreso

Esta elección presidencial (tanto la primera y segunda vuelta) tan controversial e irregular tiene un cordón umbilical que la une con el ilegal y funesto –aunque nadie lo cuestionó– cierre del Parlamento válidamente elegido por los peruanos. Aquel tristemente recordado 30 de septiembre del 2019 los demócratas vimos que, en base a una jugarreta jamás mencionada en la Carta Magna de 1993, el vacado por corrupción –de apellido Vizcarra– cerró dicho Congreso con una total naturalidad.
Pero siendo justos, este proyecto autoritario, en el que convergen caviares y socialistas, se inició tras la llegada al poder del agente castrochavista Humala, que, como sabemos por su propia declaración, alguna vez pensó cerrar el Congreso, pero no se atrevió hacerlo porque las “condiciones” no estaban dadas. ¡Terrible! Lo cierto es que los poderes fácticos comenzaron a socavar la majestad del primer poder del Estado –el Congreso– desde el gobierno de Humala.
A estas alturas, ya sabemos cómo llegó Vizcarra al poder. En esa lógica, además del apoyo que recibió de los poderes fácticos, se inició una ofensiva agresiva contra el Parlamento. ¿Estos señores no saben que el Congreso tiene un rol fiscalizador ante cualquier abuso del Poder Ejecutivo? ¿Sabrán de la teoría de separación de poderes? ¿Sabrán que el Parlamento representa a la nación peruana y aprueba leyes? Al parecer, algunos peruanos no lo saben porque tienen un ADN político bien autoritario.
Por eso yo sostengo una hipótesis, que haré pública hoy: estos peruanos que apoyaron el golpe de Estado de Vizcarra sí tienen un ADN autoritario porque, sinceramente no lo dudo, sus bisabuelos eran admiradores del fascista y golpista Sánchez Cerro, y porque sus abuelos eran admiradores del golpista Odría. ¡Yo sí estoy convencido de que los valores republicanos se forman desde el hogar! Es decir, si te forman en la idea de que el autoritarismo y los golpes de Estado son buenos, de adulto no terminarás militando y votando por algún partido político que apoye el régimen democrático. ¡Lógico!
Volviendo al orden cronológico, el 30 de septiembre del 2019 fue el día que se abrió la caja de la Pandora del autoritarismo que viene de la izquierda progresista o socialista o caviar (o como deseen llamarla). Ellos tienen un terrible proyecto político que significa ser hegemónicos tanto en el Estado como en la batalla cultural, ya que la mayoría de ellos son seguidores del comunista italiano Antonio Gramsci, que daba más importancia a la batalla cultural que a la desfasada lucha de clases.
El ilegal cierre del Parlamento, en mi punto de vista y de cientos de académicos y catedráticos universitarios de enorme prestigio, fue la punta del iceberg de este terrible proyecto autoritario. Un proyecto que siguió en marcha y que se vislumbró tras la vacancia de Vizcarra, lo que terminó en que el entonces presidente del Congreso Manuel Merino asuma, por sucesión constitucional, la Presidencia de la República. Pero de nuevo los poderes fácticos se activaron para manipular a muchos peruanos que no han leído la Carta Magna y, como desconocen casi todo de filosofía e historia, mal creyeron que Merino era un golpista y que se había instaurado una dictadura casi casi similar a la de Hitler. Algo triste fue leer que se burlaban de que Merino no había acabado de estudiar en la Universidad cuando, de acuerdo con las estadísticas del INEI, solo el 15% de peruanos han estudiado en la Universidad. Sinceramente, jamás entenderé tanta maldad en el corazón de algunos peruanos.
Tras la renuncia de Merino vino la asunción de Sagasti como presidente de la República, en su calidad de presidente del Congreso. Es la misma línea de sucesión constitucional que permitió que Merino sea presidente, pero en este país de ciegos, el tuerto es el rey. En esa misma línea, yo estoy convencido que el plan autoritario era que un caviar sea presidente interino para que permita que un partido radical de izquierdas tome el poder el 28 de julio del 2021.
Por eso, no es casualidad que los poderes fácticos hayan atacado, con mucha saña, a la candidatura de Rafael López Aliaga para luego ser comparsa del candidato Castillo que, siendo sincero, tiene más sombras que luces, como sus nexos con Vladimir Cerrón, el Foro de Sao Paulo y dos electos congresistas investigados judicialmente por el delito de terrorismo. Por todo ello resulta fundamental que el actual Parlamento elija a seis magistrados del Tribunal Constitucional, porque es uno de los últimos bastiones de la defensa del espíritu republicano de la Nación.
En estas líneas me permito hacer una invocación a los 130 parlamentarios sobre la doctora María del Pilar Tello Leyva, única postulante mujer a magistrado del Tribunal Constitucional. Tuve el honor de ser alumno en dos cursos en mi pregrado en Ciencia Política, y fui su jefe de práctica durante el año académico 2015. Soy fiel testigo de que es una catedrática de lujo y una mujer culta, con una impecable trayectoria académica y profesional. Además es una mujer honesta y tiene una trayectoria democrática plasmada en ser una de las fundadoras del Foro Democrático, espacio cívico que agrupó a peruanos de muchas tendencias políticas en la lucha por la restauración de la democracia tras el autogolpe de Estado del 05 de abril de 1992.
La doctora Tello no tiene ni un ápice de fujimorista y lo escribo porque se ha iniciado una campaña contra ella como si fuera aprista o fujimorista –cosa que no es un demérito– cuando no es lo segundo ni es lo primero. Es cierto que la doctora Tello fue presidenta del IRTP (gestiona el canal y la radio nacional) y Editora Perú (gestiona el diario oficial El Peruano y Andina Noticias) durante el segundo gobierno de Alan García (2006-2011), pero eso no le hace aprista porque fue designada por su impecable trayectoria profesional, sumado a que muchos independientes (entre ellos, ella misma) trabajaron en dicho gobierno no por una filiación partidaria sino porque consideraron que podían aportar (como lo hicieron) por el Perú. Considero que haría bien el Parlamento Nacional en elegir a la doctora María del Pilar Tello como uno de los seis nuevos magistrados del Tribunal Constitucional.
¡Defendamos los valores republicanos de nuestra Nación!
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