Jorge Varela

Seguridad o libertad: dilema del siglo XXI

Vigilancia total sobre los ciudadanos o respeto a sus derechos fundamentales

Seguridad o libertad: dilema del siglo XXI
Jorge Varela
13 de abril del 2020


La humanidad está siendo afectada por una crisis difícil de dominar y cuyo origen es un virus tremendamente contagioso, proveniente de la ciudad china de Wuhan. Los efectos desastrosos de esta pandemia que avanza y destruye los pulmones de sus víctimas más indefensas –ancianos, enfermos crónicos y personas que padecen insuficiencia respiratoria–, concentran hoy la atención de aquellos que tienen la responsabilidad de gobernar y de quienes por vocación han asumido la noble y heroica misión de cuidar la salud e integridad física y psíquica de los habitantes del planeta: médicos y personal sanitario. 

Pero el desafío de esta hora sobrepasa el espacio de lo estrictamente sanitario y de lo político-económico, para adquirir una dimensión ética, valórica, ideológica que podría cambiar a nuestras sociedades, a los sistemas de convivencia conocidos y a sus estructuras, hasta provocar una verdadera transposición de valores. Desde que el hombre existe ha tenido que lidiar contra los embates de la naturaleza, luchando por su propia sobrevivencia, en un medio ambiente tan hostil como indómito, que no responde a las leyes de orden jurídico que han dado forma a eso llamado civilización. El historial de nuestra especie es abundante en situaciones de catástrofe que muestran este larguísimo enfrentamiento entre el hombre y la naturaleza. ¿Reside quizás aquí la raíz de la inseguridad existencial que constituye el ámbito infinito de nuestra frágil vida? 

Para muchos la fragilidad es apenas un aspecto primario visible de la inseguridad que desde tiempos remotos circunda y angustia a los seres humanos. Como si esta fuera la soga gruesa y asfixiante que anula voluntades y sofoca anhelos imperecederos de libertad. Pero, ¿qué es la inseguridad? ¿Y qué es lo opuesto a la inseguridad?

El filósofo chileno Juan Rivano ha entregado un noción interesante, señalando que “la seguridad concierne a la solución que el hombre encuentra (o puede encontrar) para salir del estado oscilante y sin raíz que implica su separación de la naturaleza. Separado de la naturaleza –es decir, puesto ante ella y sintiéndola como una dimensión de lo extraño y ajeno– el hombre entra en angustiosa situación: no hay raíz por debajo de su vida, y aunque la hubiera no habría suelo donde arraigar”. (“Desde la religión al humanismo”). Arraigo y seguridad son, pues, desde la perspectiva del desamparo y del naufragio, una fórmula para asumir la vida y enfrentar al mundo. 

Según esta visión la vida segura en el orden humano es la posibilidad de transitar sin angustia ni miedos el duro camino de la vida. Para Rivano “la diferencia esencial entre inseguridad y seguridad” consiste en que “mientras la primera es existencia, la segunda es solo una idea”. No obstante, el debate no está agotado. Precisamente porque la seguridad pareciera tan solo una utopía, hoy la humanidad se encuentra ante varios dilemas. El principal de ellos se relaciona con las formas concretas que adoptará específicamente su proyección en sociedades democráticas abiertas y menos rígidas, donde el control absoluto de sus ciudadanos todavía no es la norma vigente y en las que se respeta la privacidad de. cada persona. 

La propuesta de seguridad que ya se vislumbra –como una respuesta torcida y atolondrada a la crisis de hoy– podría devenir en un elemento constitutivo básico y necesario de la convivencia humana, en un concepto equivalente a un modo de libertad reducida o a la temida antilibertad. El dilema que está planteado es: vigilancia total sobre los ciudadanos o un menú básico de derechos fundamentales reconocidos, que les garantice en plenitud su condición de seres dignos y libres.

A propósito de este dilema –entre seguridad y libertad–, que ha abierto la actual pandemia, cómo no recordar metafóricamente esos versos del cantautor brasileño Roberto Carlos: “Ven, que el tiempo corre y nos separa, la vida nos está dejando atrás” ¿Cuál sería entonces tu decisión?, si es que te dan la posibilidad de elegir entre la configuración y vigencia de un Estado policial-autoritario y controlador absoluto de la vida ciudadana, o el funcionamiento de un Estado democrático de derecho, garante de las libertades y sujeto a regulación jurídica constante por parte de los órganos del cuerpo social que le dan sustento.

Jorge Varela
13 de abril del 2020

NOTICIAS RELACIONADAS >

El espectro político chileno

Columnas

El espectro político chileno

El espectro político chileno de izquierda a derecha o de derech...

01 de abril
Nuevo orden internacional comunitario

Columnas

Nuevo orden internacional comunitario

La construcción de una institucionalidad política mundia...

25 de marzo
El mundo en estado de ignición

Columnas

El mundo en estado de ignición

El mundo atraviesa un período turbulento: oscuro, complejo, &aa...

18 de marzo

COMENTARIOS