Antero Flores-Araoz
Regionalización: Urge un remedio

Análisis de los defectos del proceso regionalizador y las reformas propuestas
El proceso de descentralización vía regionalización no debe revertirse, pero sí es necesario hacer una evaluación seria de lo acontecido, de sus virtudes y defectos, con la finalidad de hacer correctivos con el objeto de perfeccionar el sistema.
Solamente cuando la situación se tornó insostenible por los cacicazgos regionales, por algunos gobiernos departamentales denominados ampulosamente regionales, sin serlos en la realidad; por la inenarrable corrupción advertida en varios gobiernos sub nacionales, recién el Congreso se animó a actuar y ha iniciado la aprobación de algunos cambios constitucionales tímidos.
Los cambios en proceso son la modificación del nombre de Presidentes Regionales para los jefes de las regiones y la no reelección inmediata de esas autoridades. Si bien algo podrían ayudar ambos cambios, no resolverán las deficiencias y carencias advertidas.
El cambio del nombre de Presidente Regional se intentó hace diez años, pero lamentablemente agrupaciones políticas con representación parlamentaria, que tenían entre sus militantes a algunos Presidentes Regionales, no quisieron chocar con éstos e impidieron que el tema tomase fuerza. Los Presidentes Regionales se colocaron inclusive banda presidencial en el pecho, en soberbia actitud.
En lo que se refiere a la no reelección inmediata de las autoridades electivas regionales y municipales, más es el ruido que las nueces, como dice el refrán, porque ello no resolverá problemas sino más bien los podría agravar.
El término del mandato municipal y regional es de solo cuatro años y, en los hechos, cuando recién las autoridades recién se están asentando en el cargo y conociendo los vericuetos de la función pública, les inician procesos de revocatoria que los distrae del cumplimiento de sus obligaciones. Quizás lo conveniente sea limitar la posibilidad de reelección a una sola y punto final, recordando que la democracia requiere de alternancia en el poder y no la perpetuación en el mismo.
No se ha evaluado suficientemente las deficiencias de la regionalización, y sin ello no se puede hacer correctivos. Por ejemplo, siguen sin resolverse tres errores graves en el sistema. El primero es la apresurada transferencia de funciones y recursos sin transferencia de personal, lo que hace crecer innecesariamente la planilla estatal, además de generar corrupción. El segundo error es mantener la revocatoria cuando la mejor revocatoria es no reelegir al mal funcionario; todos somos testigos de que los procesos revocadores generan más inquietud que soluciones. El tercer y más grave error es el de mantener organizaciones políticas de nivel regional.
El último defecto merece mayor precisión. Las organizaciones políticas de nivel regional, con muchísimos menos requisitos para su formalización que las de nivel nacional, pueden hacer postular a militantes o invitados a la Presidencia Regional y demás cargos electivos de dicho nivel y del nivel municipal. La consecuencia es que el elegido usualmente coincide con el jefe de la organización política regional por lo que no hay autoridad partidaria superior que pueda llamarle la atención. En una sola persona se junta la autoridad partidaria y la autoridad regional. Y lo que es peor, sin que el Congreso tenga mecanismos para hacer control político eficiente en las Regiones, por lo que habría que pensar en la posibilidad de ampliar la interpelación y una especie de censura parlamentaria a los Presidentes Regionales.
Todavía queda mucho en el tintero, es hora de debatir con seriedad estos temas.
Por Antero Flores-Araoz
(11 - nov - 2014)
COMENTARIOS