Darío Enríquez

¿Qué está sucediendo en nuestra América morena?

El colectivismo forzado sigue avanzando en esta parte del mundo

¿Qué está sucediendo en nuestra América morena?
Darío Enríquez
21 de junio del 2022


No es fácil comentar sobre las últimas elecciones en Colombia, con el resultado que ya todos conocemos, sin caer en indefiniciones o imprecisiones sobre cuestiones diversas y peculiares que caracterizan cualquier proceso electoral. Ni los mismos colombianos conocen del todo esos detalles, menos quienes desde “fuera” intentamos conocer qué sucede y cómo así lo ocurrido en la tierra de Santander tiene impacto en nuestra región. 

Todo esto se suma a lo acontecido anteriormente en Perú y Chile. Es evidente que hay una tendencia a apostar mayoritariamente por opciones que pregonan un colectivismo forzado y que, en concordancia con ello, relativizan la violencia política y el terrorismo, si es que estas opciones se validan con “buenas” intenciones (véase las comillas).

Que se sepa, Gustavo Petro no ha pedido perdón por su pasado como guerrillero. Nunca ha pasado por su mente compensar a las víctimas de sus acciones y tampoco ha deslindado de usar la violencia terrorista como “arma política”. Su modelo político, económico y social adscribe a los regímenes dictatoriales de Cuba y Venezuela. Defiende el colectivismo forzado desde la fuerza impositiva del Estado. Puedo estar mal informado, pero hasta donde sé, y desde “fuera”, estos son los hechos que caracterizan a Petro, el político de hoy.

Me gustaría acceder a información que confirme que Gustavo Petro se ha arrepentido de su pasado sanguinario. Me gustaría conocer de alguna iniciativa en la que Gustavo Petro trabaje a brazo partido para compensar a sus propias víctimas. Sí conozco de discursos en los que él pide compensación a las víctimas “de los otros”. Sería más que interesante que Gustavo Petro condenara a los regímenes totalitarios del mundo y se rodee de gente que descarte categóricamente el uso de la violencia en la política. Nada de lo descrito ha sido dado en la carrera política del presidente electo de Colombia 2022.

Lo otro ya viene por añadidura. Junto a esta afectación a favor de la violencia y su instrumentación política, marchan las ideas colectivistas forzosas y el aplastamiento de las “minorías”, aunque se tenga una relación de 52% versus 48%. Peor aún, no hay mecanismos democráticos eficaces cuando ese presidente, electo con esa relación mayoría-minoría, ya se encuentra en funciones y pierde el apoyo mayoritario por efecto del desgaste político y de los malos resultados de sus políticas “revolucionarias”. En este punto, difícilmente retrocede y corrige. Todo lo contrario, refuerza su accionar y se orienta netamente al autoritarismo, la tiranía y el fraude electoral. Es un camino irreversible para por lo menos tres o cuatro generaciones, como lo pueden atestiguar Cuba y Venezuela.

Nos enfrentamos a un fenómeno que va más allá de nuestras fronteras. Esto trata del neomarxismo. La batalla cultural del lenguaje la han ganado (por ahora). Pero ellos siguen atacando todos los otros frentes de la cultura. Por eso los ingenuos creen que izquierda es sinónimo de “bueno” y derecha de “malo”. En medio de todo, nos distraemos que el principal problema es el estatismo. Cuando estas ideas extraviadas y sociopáticas toman el Estado, entonces puede ser demasiado tarde y enfrentaremos dolorosas consecuencias.

Quienes pretenden luchar contra esta corriente estatista y colectivista forzosa no parecen tener claro el adversario que tienen frente a ellos. "Cultura" no es intelectualismo elitista ni letrados versallescos. La cultura es lo cotidiano, y esas ideas han hecho metástasis en el cuerpo social. Quienes más tienen que perder, la clase media trabajadora, es la que menos ha hecho hasta ahora para enfrentar este peligro extremo. Y hasta se adhieren complacientes, ingenuos y desavisados, a un pensamiento retrógrado, tribal y cavernario.

Termino citando a un querido amigo que, entre triste e indignado, describió brevemente en Facebook su impresión frente a la elección de Gustavo Petro como presidente de Colombia: “Ser terrorista, matar gente y justificarlo se ha convertido en un camino para ser presidente en #AmericaLatina”.

Darío Enríquez
21 de junio del 2022

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