Renatto Bautista
¿Por qué Sudamérica seguirá pobre?
La mayoría de la población sigue creyendo que el socialismo es posible

Sudamérica tiene todas las posibilidades de estar al nivel económico de los Estados Unidos y Europa. Pero no lo logra –por el momento– debido a que existe una enorme tara mental en muchos de sus habitantes: la terquedad en creer que un modelo caduco, como el socialismo, funcionará bien en Sudamérica. Y a pesar de que ese modelo fracasó estrepitosamente en la Europa del Este y la extinta Unión Soviética.
Para no remontarnos a Europa de la década de los ochenta del siglo pasado, miremos dos longevas dictaduras socialistas en nuestro continente, que son Cuba y Venezuela donde la pobreza aqueja a más del 90% de la población. No obstante, sus dictadores siguen predicando la monserga de “patria o muerte” cuando millones han huido de esas cárceles en que se han convertido esos países por culpa de los hermanos Castro, Chávez y Maduro.
Es increíble que casi ocho millones de venezolanos hayan abandonado su país por culpa de una corrupta dictadura socialista, y que la mitad de los electores peruanos, chilenos y colombianos voten por políticos adscritos al castrochavista Foro de Sao Paulo. Indudablemente el horror que viven los venezolanos les tiene que pasar en su propia piel para que crean que el socialismo siempre acabará en hambre, miseria, muerte y totalitarismo. Y a pesar de sus frases clichés, como “patria o vida”, “socialismo del siglo XXI” o “la derecha ha gobernado 200 años”. Esta última frase es la más risible, porque en Sudamérica han abundado dictadores socialistas como los Castro, Ortega, Chávez, Maduro, Correa, Morales y Velasco en el Perú.
Sinceramente, siempre consideré a los chilenos y colombianos como los más pensantes en Sudamérica. Pero al entregarse libremente a los brazos de los socialistas Boric y Petro, respectivamente, demuestran que son cándidos, malos o tontos (o las tres cosas juntas) para destruir sus democracias y economías con una soberbia juvenil.
A modo de conclusión manifiesto que esa tara mental llamada terquedad hace que Sudamérica siga en la mediocridad, a pesar de los enormes recursos naturales que tenemos. Espero que pronto, nuestras naciones se limpien definitivamente de estos regímenes socialistas que solo multiplican la miseria. ¡Viva la libertad!
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