Jorge Morelli
No lo que diga, sino lo que haga
¿Cómo enfrentará Sagasti las iniciativas demagógicas del Congreso?

El Congreso está presidido ahora por un miembro de la bancada del Frente Amplio, que encabeza Marco Arana. El Frente Amplio empujará ahora su agenda política usando todas las prerrogativas de la Presidencia de la Mesa Directiva, que no son pocas. Y que incluyen el control de la agenda del Pleno. En efecto, la Presidencia define en qué orden se debaten los temas de la agenda que los portavoces de las bancadas proponen. Y el orden de los factores decide el destino de las cosas.
Las numerosas iniciativas demagógicas de este Congreso –que son aún peores que las del anterior– lejos de disminuir con la Mesa actual, probablemente van a aumentar. Y el poder Ejecutivo, encabezado ahora por Sagasti, es el que va a tener que detenerlas. Y como sabemos ya de sobra, el Congreso en el Perú prevalece siempre en el conflicto de poderes porque puede insistir en una ley observada por el Ejecutivo con solo la mitad de los votos de la única cámara, exonerando incluso su decisión de una segunda votación. Esta es un arma letal contra la que el Ejecutivo no tiene defensa.
Ahora bien, ¿va a tener Sagasti la presencia y la voluntad de hierro que hacen falta para sobreponerse y prevalecer sobre la demagogia del Congreso, que va a recrudecer ahora? ¿Cómo podría? Porque sus discursos en defensa de la responsabilidad fiscal en el Congreso fueron discursos de intelectual que no lograron detener al Congreso en ninguna de sus iniciativas demagógicas. Es decir, Sagasti ya ha sido categorizado como intelectual, no como político. Y ya sabemos de sobra el desprecio que la clase política siente por los intelectuales.
El Congreso va a poner a prueba el carácter de Sagasti a diario. Al principio tantearán un rato su respuesta; y luego, si no responde de manera firme y clara, le perderán el respeto y se le irán encima. Como las reglas del equilibrio de poderes son fallidas, aquí prevalece la fuerza. Vizcarra frenó algunas de las iniciativas demagógicas del Congreso recurriendo al Tribunal Constitucional, toreándolas o compitiendo incluso en demagogia con los parlamentarios. Estableció una especie de modus operandi.
Es temprano para conocer las consecuencias fiscales de eso. Pero Sagasti ya nos ha adelantado que el Perú tendrá que endeudarse adicional y masivamente para financiar el Presupuesto 2021. La deuda ya era de 27% del PBI antes de la pandemia, y es de 39% después de ella. ¿Cuánto más puede endeudarse el Perú? ¿Está dispuesto Sagasti a responsabilizarse por el déficit fiscal, a recortar el gasto, a aumentar los impuestos? ¿O va a asumir simplemente la responsabilidad del déficit más grande de la historia y dejarle el ajuste al próximo presidente?
Francamente, igual que con Merino, yo no prestaré atención a lo que diga al respecto. Esperaré a ver lo que haga, diga lo que diga.
COMENTARIOS