Mariana de los Ríos
Mujeres al borde de una galaxia muy lejana
Reseña de “Ahsoka”, una serie que no pasa el test de Bechdel

La primera temporada de la serie Ahsoka, del universo de Star Wars, ha llegado a su fin, con su octavo episodio, “ La Jedi, la bruja y el caudillo”, emitido hace una semana. Y a medida que pasan los días, el entusiasmo inicial de los seguidores se va apagando ante las cada vez más duras críticas a la serie. Es evidente que si bien la temporada ha concluido, este último capítulo no ha sido un cierre definitivo, y que toda la serie resulta más bien un preludio de algo que está por venir. Y por ello, el guion está lleno de “huecos” y tramas inconclusas, a lo que se suman una serie de errores que esas críticas están señalando.
Resumamos un poco los sucesos narrados. La serie comenzó con la guerrera Ahsoka (interpretada por Rosario Dawson) y su joven discípula Sabine (Natasha Liu Bordizzo) enfrentando la amenaza del regreso del Gran Almirante Thrawn (interpretado por el conocido actor Lars Mikkelsen) y con la esperanza del regreso de Ezra Bridger (Eman Esfandi), un personaje muy querido dentro de este universo. Y la temporada terminó precisamente con ambos sucesos haciéndose realidad. Entre las imágenes finales se encuentran las de Thrawn mirando siniestramente la superficie roja de Dathomir, y Ezra reuniéndose con su vieja amiga y ex figura materna, Hera (Mary Elizabeth Winstead). Estos momentos deberían ser la gran culminación de la historia, pero en realidad resultan vacíos. Es un “desenlace ineficaz”, usando la terminología de los guionistas; no una conclusión satisfactoria sino un puñado de vagas promesas.
Pero hay muchos más desenlaces ineficaces en la serie, pues incluso en las subtramas quedan cabos sueltos. Y más grave aún, las acciones de los protagonistas no tienen ningún efecto en esos desenlaces. Al inicio vemos a Ahsoka compitiendo con las fuerzas del mal para obtener –muy a la manera de Indiana Jones– el “mapa” (algo así como una pequeña “esfera de Rubik”) que la llevaría hasta donde está Thrawn. Y aunque llega a tener en su poder ese mapa, finalmente queda en manos del enemigo. Del mismo modo, los intentos para evitar que las fuerzas del lado oscuro utilicen el mapa terminan en fracaso. También fracasa finalmente Sabine, cuyo propósito principal es reunirse con Ezra, su entrañable amigo. Al final vuelven a quedar separados: solo han intercambiado lugares.
Otro error recurrente en el guion –que estuvo a cargo del creador de la serie y de todos estos personajes, Dave Filoni (Pennsylvania, 1974)– es la falta de congruencia entre lo que se dice que son los personajes y lo que las acciones muestran de ellos. El mejor ejemplo es el propio Thrawn, de quien siempre se dice que es un genial estratega militar; no obstante, a lo largo de la serie lo vemos fracasar en todos sus intentos de derrotar a un par de jedis y a un pequeño grupo de tortugas pacifistas. Y a pesar de que cuenta con un poderoso ejército inmortal, la ayuda de la magia negra (las tres Hermanas de la Noche) y todas las armas y la artillería de un gran nave espacial de guerra (nada menos que un “destructor”).
Mucho más graves son los errores “temáticos”. ¿Cuál fue el tema de la serie? Al parecer debió ser la relación entre maestro y discípulo. No solo los protagonistas, Ahsoka y Sabine, son una pareja de maestra y discípula, también lo son los antagonistas: el exjedi Baylan Skoll (Ray Stevenson) y Shin Hati (Ivanna Sakhno). Y como telón de fondo de toda esta historia está la relación entre Ahsoka y su maestro Anakin Skywalker (Darth Vader). Pero la historia nunca se llega a enfocar en este tema, y está mucho más interesada en ir mostrándonos la mayor cantidad posible de easter eggs, menciones a otros personajes y elementos del resto de la saga, aunque no sean funcionales para el relato. Como la mítica espada de Talzin, que con gran ceremonia se le entrega a Morgan Elsbeth (Diana Lee Inosanto), para supuestamente hacerla invencible. Pero a ella no le sirve en absoluto, porque es derrotada (y muere) en el primer combate en que usa la espada.
Sí había un aspecto sumamente especial en Ahsoka, pero está tan desperdiciado como el tema antes mencionado: esta serie era el primer proyecto de Star Wars con un elenco predominantemente femenino. Casi todos los protagonistas del lado luminoso de la Fuerza son mujeres (Ahsoka, Sabine, Hera, etc.). Incluso entre los villanos también son mayoría: Shin Hati, Morgan Elsbeth, las tres Hermanas de la Noche. Por eso la serie pudo haber sido todo un hito para el empoderamiento femenino. Lamentablemente, Ahsoka ni siquiera llega a pasar el test de Bechdel, pues casi todas las mujeres en esta ficción hablan constantemente de los “hombres” de su pasado: Ahsoka de su maestro Anakin, Sabine de su amigo Ezra. Y peor les va a las mujeres del lado oscuro de la Fuerza, que son meros apéndices de los personajes masculinos a los cuales obedecen sumisamente. Es algo evidente en el caso de Shin Hati (con respecto Baylon Skoll), pero más aún en el de Morgan Elsbeth, quien llega dar su vida por Thrawn.
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